miércoles, 10 de enero de 2018

Rojo y blanco

Se arrastra por la nieve campo a través, cojeando y marcando unas huellas irregulares. Lleva la pierna vendada y el dolor persiste. Ha abandonado el aliento gélido de las trincheras, en donde ha visto el rostro de la muerte. Solo anhela el refugio del vientre cálido y abultado de la esposa.
Mientras el aire frío llena por primera vez los pulmones del niño, la bala en la nuca deja un rastro de sangre sobre el hielo.





Gerhard Richter