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miércoles, 2 de octubre de 2019

Escribir para vivir miles de vidas


Pintura de Sally Swatland



Y tú, ¿por qué escribes? Escribo para vivir otras vidas, para sacar a la luz todas las Anas que hay en mí; incluso las más oscuras.




1. ¿Cuándo sentiste la necesidad de escribir? ¿Desde niña o por un resorte determinado que te activó?

Siempre he sido un poco fantasiosa y me ha gustado imaginar historias o continuar las que se desarrollaban en las películas y en los libros. A los diez años empecé a escribir cuentos que una tía mía me pasaba a máquina. Me encantaba leer y me temo que estos cuentos sólo eran una mala imitación de lo que leía pero con otros finales, o historias que me hubiese gustado vivir y que estaban fuera de mi alcance. Escribir me daba la posibilidad de vivir miles de vidas. 

Pero, cuando fui al instituto, lo dejé. A pesar de que siempre he tenido en mente retomar la escritura, no lo he hecho hasta hace seis años. Estaba de vacaciones y me desperté temprano con una historia en la cabeza y el primer párrafo de un relato. Me tomé una semana en terminarlo y se lo di a leer a una amiga y se quedó ahí. Pero luego surgieron otras historias; hasta hoy. Sí creo que hay una especie de instinto que te impulsa a crear, a reflejar en el papel o en cualquier otro medio lo que guardas en el interior. Conozco a gente que pasa de la pintura a la escultura o a la literatura. En el fondo es lo mismo, la necesidad de expresar el mundo interior.

2. ¿Qué significa para ti la escritura y qué tiene de personal o liberador?

Me cuesta mucho responder esta pregunta. De la escritura me fascina la capacidad de crear de la nada un mundo que antes no existía. Por vulgar que sea la obra creada, es distinta de todo lo que había antes; incluso aunque se trate de un plagio, hay algo nuevo que sale de la persona que lo concibe. Y sí, sí tiene un aspecto liberador porque, al menos para mí, se liberan sentimientos y emociones que, de otro modo, quedarían ocultos en el subconsciente. A veces, cuando leo algo que he escrito hace mucho tiempo, me parece que es de otra persona. No digo nada nuevo si recuerdo que la escritura es sanadora. Muchos psicólogos recomiendan llevar un diario para conocernos mejor, aclarar las ideas y desatar los nudos emocionales que nos impiden ser felices.

3. ¿Crees que ayuda a conocerse mejor y a profundizar en el ser humano?

Por lo mismo que he respondido en la pregunta anterior, la escritura ayuda a conocerse mejor. Cuántas veces, al releer lo escrito, me pregunto de dónde ha salido tal o cual sentimiento, tan aparentemente ajeno a mis circunstancias personales, a lo que percibo en la superficie de mi día a día. Tal vez por mi formación como psicóloga, me gusta explorar en la psique de los personajes, ponerlos en situaciones que están muy lejos de las mías y ver cómo actúan. En cierto modo, te ayuda a meterte en la piel de personajes distintos a ti y comprender mejor cómo son. La escritura es para mí un ejercicio de introspección pero también de observación del mundo que me rodea. Por ello intento profundizar en la personalidad de mis personajes, valga la redundancia, sus contradicciones y debilidades.


4. ¿Hay o buscas un mensaje determinado en tu obra?

Más que transmitir un mensaje, me gustaría conmover al lector y hacerle pensar, que saliera de sí mismo y se preguntara cómo habría actuado él o ella en una situación similar, que se metiera en el interior del personaje y, por muy ajeno que se sintiera, incluso siéndole antipático, llegara a comprenderlo, que se encontrasen en algún punto y se reconociesen.

5. ¿Crees que escribir es una forma de ser o que es extraordinario y cómo te consideras tú?
No, no creo que haya que ser alguien extraordinario para escribir, pero sí que hay que tener cierta sensibilidad para mirar dentro y fuera de una misma, y ser capaz de plasmarlo en el papel, lo cual, no siempre se consigue. Para escribir no hay que ser un genio de la literatura pero sí que hay que ser sincero con lo que se escribe, porque en la escritura las notas falsas suenan muy altas. Otra cosa son los genios, pero incluso el que se llama mal escritor tiene algo que aportar. Lo dijo Cervantes. 

¿Cómo me considero yo?, qué difícil. Hay días que me considero una escritora mediocre, que debería dejarlo y otras me parece que lo que escribo sí merece la pena. Antes creía que, para ser buena, bastaba con escribir bien, pero ahora pienso que es imprescindible aportar algo nuevo, algo distinto, un valor añadido. Y eso ya no estoy tan segura de aportarlo. Últimamente termino una obra, me deja un sabor agridulce, como si no fuera eso, exactamente, lo que quería expresar, cierta decepción que se convierte en disgusto si veo que tampoco llega a mis pocos lectores.


6. ¿Qué es el éxito y el ego para ti al escribir?, ¿buscas trascender? 

El éxito para mí es conseguir gustar a aquellos que considero que tienen cierto gusto literario y conseguirlo es lo que eleva mi autoestima. Me gustaría que lo que escribo aportase algo a personas sensibles. Que duda cabe que nada sube más mi autoestima que ver que lo que escribo llega a la gente. Un halago, una crítica positiva me pueden arreglar el día. Por el contrario, si nadie se interesa por lo que escribo o las opiniones son muy negativas, tengo que luchar para no caer en la depresión y empiece a dudar de mí. Pero hay que ser equilibrada y aprender a no dejarse llevar ni por lo uno ni por lo otro; confiar en una misma y no mentirse. Quizás ese equilibrio sea el verdadero éxito.


Ana Madrigal Muñoz





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