domingo, 29 de octubre de 2017

Consejos para escribir microrrelatos

A la hora de abordar el tema de los microrrelatos, me gustaría traer como recopilación los recursos que nos resume Sinjania:

Recursos de escritura Sinjania


Entre las técnicas más utilizadas están:

-Un giro inesperado de la trama.
-Dar la vuelta a los acontecimientos (cambiando la perspectiva)
-Usar el tiempo en ambas direcciones
-Cambiar el sentido de frases hechas
-Utilizar refranes para amoldarlos a la historia
-Intertextualidad: mezclar historias ya escritas con la inventada.
-Mezclar diferentes escenarios
-Jugar con las palabras


Hay muchas y variadas técnicas, aunque la que nunca puede faltar es la elipsis: dejar que el lector complete siempre la frase que falta y que viene a ser la que une todo el relato, completando su sentido como un puzle.

Bajo la morera

Fuente de la imagen: elhogarnatural. com


El otro día una mujer me recordó a Karen. Tenía los mismos ojos almendrados y se movía ondulando las caderas como ella. A punto estuve de preguntarle su nombre cuando oí que alguien la llamaba. No era Karen. No volví a verla después de aquel verano, en el que nos hicimos amantes bajo la morera que había en la finca de sus abuelos. Recuerdo el sabor de su boca, llena de azúcar, sus pechos que sabían a mermelada. Déjame coger las moras, pedía, riéndose bajo mis besos,  mientras yo la besaba más todavía. Sus ojos eran dos brasas que incendiaban mis sentidos, su cintura un dulce veneno que me mataba. Morir. Resucitar. Sufrir. Amar. Tal era la noria en la que girábamos.

Todavía hoy, cuando llega el tiempo de las moras, se me estremecen las entrañas.

MVF

viernes, 27 de octubre de 2017

El experimento



Frase de partida: "La mosca revolotea, sin demasiada vitalidad, en el cuarto de baño"
José María Merino (Mosca)

La mosca revolotea, sin demasiada vitalidad, en el cuarto de baño. Al entrar el otoño, las moscas y otros insectos se refugian del temido frío, indicio claro de la muerte cercana. No desean morir, protegen, infelices, sus frágiles cuerpos del trágico fin. Estoy cansado tras el ímprobo trabajo en el experimento, llevo días sin dormir, mi cerebro lo acusa. Esa triste mosca me hace evadir la mente un instante de mi febril afán. Hoy es el día D. Mi invento marcará un hito en la historia de la humanidad. Todo está dispuesto, no puede fallar. Tras usar el wc lavo mis manos y cara. A las 11 de la noche entro en el laboratorio. Mi fiel amigo Félix me sigue como un perrito faldero, pobre, ignorante de su misión. Tranquilo amigo, tendrás el honor de ser el primer gato del mundo tele-transportado. Abro la cabina A e introduzco al dócil animal en la plataforma. Distante unos metros, la cabina B está lista y revisada por enésima vez. Voy al puesto de mando. La emoción me embarga. El futuro gravita en este instante. Tecleo tembloroso los comandos. Un estruendo de sonidos y luces invade la sala. Culminado el proceso sólo queda comprobar el resultado. ¡Oh no Dios mío! ¿Qué he hecho? ¡Pobre Félix, en qué te has convertido? ¡Un gato-mosca con garras, pelo, alas translúcidas y ojos multifacetas! Esa mosca inmunda y mi negligencia al inspeccionar las cabinas han provocado la creación de un monstruo. A Dios gracias eras tú y no yo el primer pasajero tele-transportado.

Salvado


"Llegaba tarde a todas partes. De las comidas, alcanzaba sólo a probar los postres. De las películas, los finales". Siempre llegaba tarde al trabajo, había perdido ya varios. Igual le ocurría con su novia o con los amigos. Lo suyo era un problema de procrastinación, peor aún, de "llegatardismo". Hasta que descubrió la verdad y su vida cambió: ¡Él era una persona especial! Ya no tenía que sufrir por perderse los primeros platos o las primeras escenas. Ahora podría justificar su impuntualidad ante sus jefes y ante su novia. ¡Resulta que formaba parte de esa minoría de seres que no podían vivir pendientes del reloj y con una pastillita se le arreglaría! Además, por si acaso, llevaría siempre consigo el dictamen facultativo que le volvería a abrir todas las puertas cuando ya habían colocado el cartel de "cerrado".


Fuente:EVENING TELEGRAPH
ABC.ES
12/01/2016 12:30hActualizado:12/01/2016 16:25h
Un hombre consigue que le diagnostiquen «llegatardismo»: la enfermedad de la impuntualidad.

Según los médicos, su cerebro es incapaz de estimar correctamente cuántos minutos han transcurrido desde que comienza una actividad y pierde completamente la noción del tiempo.



UNA FRASE VARIAS HISTORIAS-HISTORIA 1. Cruzando el límite


UNA FRASE VARIAS HISTORIAS-HISTORIA 1
"Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo" (Nuria Amat: La Extranjera)

Cruzando el límite
Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo, pero agotados por el tremendo esfuerzo.
En la inconsciencia de la juventud, no midieron sus fuerzas antes de emprender el vuelo,  de cualquier modo debían  llegar porque lo contrario supondría su desgracia. Con todo, había merecido la pena tan intrépida resolución, su bautismo en el aire, la prueba de fuego, la sublime sensación de mecerse en el viento y ser uno con el cielo. Tras varias horas de vuelo vislumbraron el faro en la lejanía y al acercarse la noche decidieron buscar abrigo. Ahora, pletóricos de emoción, contemplaban la inmensidad del mar desde su prominente enclave.  Alba sintió un leve dolor en su cuerpo pero lo achacó al enorme agotamiento. Se sentía tan  exhausta que se durmió enseguida. Alex buscó algo de comer para reponer fuerzas. Por primera vez fue consciente de que su madre se inquietaría al notar su falta.
Al pasar al lado de su hermana la notó fría. Su cuerpo yacía inerte. Se acurrucó junto a ella para infundirle calor, también él se encontraba ya al borde de la extenuación. Una ráfaga de viento azotó de repente su exiguo refugio, se hizo la noche y todo quedó sumido en la oscuridad.
El resplandor del amanecer despertó a la madre. Ahora, con todo el día por delante, debía seguir buscándolos, volaría hasta la isla del viejo faro abandonado, seguro  que los encontraría allí  aunque les había advertido que no traspasasen el límite porque aún eran demasiado pequeños para recorrer  tan larga travesía.
Foto:  Pinterest: The abandoned Lighthouse at Point of Ayre, Talacre Beach, Flintshire, North Wales, UK. 2008 

miércoles, 25 de octubre de 2017

Con los cinco sentidos ejercicio 4

Iniciamos un ejercicio en el que, como su nombre indica,  los diferentes sentidos cobran protagonismo en los textos. Se trata, pues, de integrar un sentido en la narración de forma que ésta gire en torno a él.

Comenzamos con el sentido del GUSTO como primera propuesta, y, dentro de ésta, elegimos para la primera ronda el sabor dulce.

Todos los textos se basarán en la premisa de trabajar con este sabor. La etiqueta utilizada será:

Con los cinco sentidos- gusto dulce.

martes, 24 de octubre de 2017

AYER QUISE DECIRTE...


Llegaba tarde a todas partes. De la comida, alcanzaba sólo a probar los postres. De las películas, los finales. Hacía esperar al destino, y desbarataba el de unos cuantos… sobre todo el tuyo.

Hubo un tiempo en el que ambos encontrábamos sabrosa la sopa fría, tostábamos el pan duro y lo comíamos con gusto; disfrutábamos apurando el último cigarrillo. Luego, la impuntualidad en todas las cosas nos fue alejando. En ese tiempo no era más que una voz apresurada o un mensaje de texto, que se disculpaba a todas horas. Creo que nunca llegamos a convivir, tenías razón. Pocas veces coincidimos en una misma dimensión en espacio y tiempo.

Creía que ya te había olvidado, pero no, una parte de mi pasado todavía sigue echándote de menos. Y ahora por mucho que corra y adelante todos los relojes… nada.
Ayer supe que ya no llego a alcanzarte.


Autora: Ana Pascual Pérez


Frase de inicio: "Llegaba tarde a todas partes. De la comida, alcanzaba sólo a probar los postres. De las películas, los finales" corresponde al micro Elogio de la impuntualidad de Fernando León de Aranoa.

jueves, 19 de octubre de 2017

Des-encanto


Fuente de la imagen: dibujosa.com

Frase de arranque: Llegaba tarde a todas partes. De las comidas, alcanzaba sólo a probar los postres. De las películas, los finales.

Elogio de la impuntualidad / Fernando León de Aranoa
(Aquí yacen dragones)

Llegaba tarde a todas partes. De las comidas, alcanzaba sólo a probar los postres. De las películas, los finales. El día en que iba a casarse se retrasó tanto, que su novio se cansó de esperarla. No conseguía continuidad en ningún trabajo, porque llegaba casi a la hora de echar el cierre. A pesar de contar con varios despertadores, no lograba desprenderse del gafe de la tardanza. Siempre había atascos cuando iba en coche, imprevistos cuando iba andando. Con el paso del tiempo, se dio cuenta de que había llegado  tarde a su juventud, al amor, a la dieta, a las vacaciones,  incluso a la jubilación, y, desesperada, decidió adelantarse para no llegar también con retraso a la muerte, ya que el tren de la vida había agotado sus pasajes. Cuando ya lo tenía todo preparado, sintió un súbito dolor ascendiendo desde el centro del pecho y comprendió que, una vez más, su destino le había tomado la delantera.

Manoli VF

La Herramienta

La imagen puede contener: planta y exterior
Fuente de la imagen: endimages.s3.



Frase de arranque: "Sin que nadie la vea, la niña de la melena formidable va hasta el pozo y se zambulle"
(Del microrrelato Secretos I de Isabel Wagemann)

Sin que nadie la vea, la niña de la melena formidable, va hasta el pozo y se zambulle. No se recoge la larga melena que, más tarde, utilizará de cuerda para salir. No tiene miedo a las profundidades porque es una niña ondina, producto del sueño de Raquel que, desde que vio aquella maldita película de la niña fantasma, no deja de soñar lo mismo, noche tras noche. Primero observa como la niña se zambulle para, al rato, lanzar a la superficie la melena. Su melena que, poco a poco, se retuerce y enrolla como una serpiente sobre la polea, hasta convertirse en cuerda por la que escalará el espectro onírico para mirarla fijamente, una vez que esté fuera. La mayoría de las noches, mucho antes de que la ondina apoye sus pies húmedos sobre el suelo, Raquel estará gritando despierta. Pero esta noche tiene una herramienta. La experta en sueños le ha dado una tijera. En cuánto asomen los infernales cabellos por la boca del pozo, ella los cortará, rápida, y llenará el hueco de piedras.

©Manoli Vicente Fernández


Fuente de la imagen: endimages.s3.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Reflexiones en el cuarto de baño




La mosca revolotea sin demasiada vitalidad en el cuarto de baño. Al principio no me molestaba, pero ahora no escucho otra cosa. En realidad, la culpa es del cretino de mi ex. Eso es lo que de verdad me mosquea. Siempre ha salido zumbando detrás de otras mujeres, pero nunca lo había hecho en serio, nunca se había atrevido a engañarme... Siento que... ¡oh!...

El zurullo interrumpe mis pensamientos al caer al retrete. ¡Se lo dedico! Es un comemierdas, siempre lo he dicho.

Mientras cojo el papel higiénico, recuerdo a la rubia de bote con la que me ha puesto los cuernos. ¿Sabría que estaba saliendo con un tío comprometido? No creo que su conciencia esté más limpia que mi ojete.

La mosca sigue revoloteando. Me pone de los nervios y la mato de un zapatazo.

Mientras la lanzo a la taza, pienso: sepultada en mierda, el sueño de toda mosca. Tiro de la cadena deseando que cierto moscardón encuentre su final enterrado en las tetas de una rubia.




UNA FRASE, VARIAS HISTORIAS- HISTORIA 2

«La mosca revoloteaba sin demasiada vitalidad en el cuarto de baño». (José María Merino)

Autora: Noemí Hernández Muñoz

Imagen: sferrario 1968 (Pixabay)

jueves, 12 de octubre de 2017

Dulces Sueños

Fuente: web mitoscortos.org


Sin que nadie la vea, la niña de la melena formidable va hasta el pozo y se zambulle. Mientras su cuerpo desciende, los mechones de pelo se elevan y bailan en el agua, como culebras. No abre los ojos, pero sabe que todo está oscuro, como la boca de un lobo. Siente el agua como un líquido espeso y viscoso, en el que sobreviven pequeñas formas de vida marginadas por la naturaleza. Algunas le rozan, otras muerden sus tobillos, y la más grande de todas, araña como un gato salvaje.
Le araña los brazos, empujándola hacia abajo. La niña se pellizca la nariz con fuerza, evitando que escape el aire. Agita sus piernas con torpeza, también la mano que le queda libre, y en un movimiento topa con algo que agarra con fuerza. Es otra mano, no más grande que la suya… La suelta aterrada, con asco. Percibe el sabor de la cena subiendo por su esófago, cuando nota que se han desprendido algunos dedos, y se deshacen entre su mano.
Una voz femenina la eleva con vigor hasta la superficie, sin tiempo para una adecuada descompresión. La niña observa a su madre con la mirada perdida, ensimismada, mientras sigue enrollando uno de sus rizos al dedo índice.
- Anda, deja de hacer eso, que luego te despiertas con todo el pelo enmarañado.

La nena se acaricia la melena, respira hondo y lanza el libro hacia los pies de la cama. Piensa que desde ahí ya no podrá arañarla.

"Sin que nadie la vea, la niña de la melena formidable va hasta el pozo y se zambulle". Secretos I de Isabel Wagemann

Autora: Ana Pascual Pérez