miércoles, 26 de julio de 2017

Yo soy yo



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Robin (Truls Espedal)

¡Qué bien que hayas venido, petirrojo! pensé que no volvería a ver a ninguno de mis amigos. ¿Han regresado ya las golondrinas? ¿Han nacido los polluelos de los jilgueros y de los verderones? Cuidado con el cuco, ya sabéis que pone sus huevos en otro nido para aprovecharse de los padres. Dame noticias, por favor. Yo estoy bien, solo echaba de menos hablar con alguien. Aquí, entre estas cuatro paredes los minutos se hacen horas, el tiempo resulta una eternidad. ¿Que cuándo saldré de aquí? No lo sé, ni siquiera sé si saldré algún día. Ya sabes cómo se enfadó mamá cuando se organizó el alboroto con los gorriones y los estorninos que se congregaron más y más en el Centro Comercial la tarde que se me ocurrió desmigajar las magdalenas para alimentar a uno que se coló por el tejado de plástico. "¡No, si esto ya me lo temía yo, que me pondrías en ridículo cualquier día!", decía mamá sumida en un mar de llanto, mientras la gente corría despavorida y los empleados trataban de espantar a los pájaros, vociferando y agitando las manos con frenesí. "Basta de darme disgustos. Te llevaré a un internado, que es donde deberías estar desde hace tiempo". ¿Qué culpa tengo yo de recordar el idioma de las aves? Se ve que en el tránsito de una vida a otra conservé mi lenguaje anterior. Comprendo a los pájaros desde que nací, sin embargo con los humanos, aunque entiendo su lenguaje, soy incapaz de comunicarme. Dicen que tengo algún problema en mi cabeza, TEA o ASD en inglés, o algo así... Pobre mamá. Lamento no haber sido la hija que siempre quiso tener.

María José Triguero Miranda

Un policía de honor



Con Cámara y sin cámara (Michael e Inessa Garmash)



-¡Vamos, espabilaos, quiero limpio todo esto en diez metros a la redonda!, -el Inspector Jiménez impartía órdenes ejerciendo su autoridad.

-¡Acotadlo con cinta de "No pasar", que luego cualquier imbécil destruye todas las huellas! ¡Vamos, buscad pistas, hay que resolver este caso!

Desde la madrugada la actividad policial era frenética en toda la escena del crimen. Algún vecino, al oír el espantoso estruendo del cuerpo al caer desde el quinto piso, les avisó y ahora  desplegaban sus efectivos ante el portal de Milena. Los transeúntes se arremolinaban curiosos y hacían aspavientos de terror al comprobar el espeluznante suceso.

-¡Circulen, por favor, aquí no hay nada que ver!, -exhortaba el inspector intentando despejar la calle.

Jiménez llevaba veinte años en el Cuerpo. Siempre  procuró conservar la sangre fría, ser imparcial al investigar. Mantenerse alejado desde una perspectiva sentimental era lo más conveniente para resolver el puzle de forma eficaz. Pero esta vez era difícil, por no decir imposible, no sentirse conmovido por la crudeza de los acontecimientos. Una mujer hermosa, joven todavía, de situación social y económica acomodada, a juzgar por la zona de residencia, aparentemente amada por su marido y sin embargo, decidía tirarlo todo por la borda y arrojarse al vacío ¿Por qué? Los hechos desafiaban toda lógica. Seguro que encontraría cabos sueltos. Se apoderó de él un deseo irrefrenable de averiguar la verdad. Era cuestión de honor.

-¡Jefe, aquí hay algo interesante. -Marcos, su colaborador, le sacó de sus cavilaciones.

-¿Qué pasa?

-Su mano derecha tiene un papel.

-Es verdad.

Cuando lograron abrir el puño inerte de la pobre Milena observaron en su palma la foto arrugada de una bella muchacha pelirroja de largos cabellos que guardaba un parecido extraordinario con la víctima.

-¿No es aquella chica asesinada hace unos años cuyo cuerpo nunca apareció?

-Sí. Ella es. Dicen que la madre nunca consiguió sobreponerse a tan abrumadora pérdida.


María José Triguero Miranda©

Testigo de excepción


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La niña sin miedo (kristen Visbal) frente al Toro de Wall Street (Arturo di Modica)


Nueva York no es lugar para pobres, -dijo socarronamente el tipo del mostrador ante el que yo acababa de vaciar mis bolsillos en la pensión de Wall Street....
-Perdone amigo, mañana tengo que madrugar, -contesté. Y entré en mi habitación.
Tantas veces había estado en Pamplona y había sentido esa emoción, que cuando me propusieron el trabajo me entusiasmó, aunque al principio lo tomé con prevención. Era la lucha a muerte largamente anunciada, la osadía e ingenuidad de una niña de 10 años contra la brutalidad de un animal violento de más de 600 kilos. La bella contra la bestia, nunca mejor dicho. Estamos en 2056 pero en la época de los viajes en el tiempo, la física cuántica y la telepatía, la gente sigue moviéndose por los mismos tópicos primitivistas.
A las 8 de la mañana comenzó la función. La niña se le encaró retadora ante las voces de asombro del público congregado. El toro reaccionó haciendo acopio de todo el raciocinio que su limitado intelecto le permitía:
-Quita de ahí niña o te voy a embestir.
-¿Por qué? Yo no te he hecho nada, -dijo la niña displicente.
-Es mi naturaleza, y así será por los siglos de los siglos.
-Pues mi naturaleza es el valor y la dignidad, así que aquí permaneceré sin apartarme un ápice de mi camino.
Pero he aquí que se obró el prodigio. Una madre se hincó de rodillas en el suelo pétreo y oró a los dioses, y sí amigos, yo, Ernest Hemingway, fui testigo de excepción. En aquel punto y hora aquellos dos seres dotados de vida quedaron convertidos en el estado que veis: sendas estatuas de bronce para la admiración de la humanidad.


María José Triguero Miranda

La espada de Damocles






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Love (Alexander Milov-Burning Man, Festival 2015)


Lo sé, amor, este golpe ha sido descomunal. Nuestra pasión se quemó en su propia llama. ¿Cómo podría describir nuestro encuentro? Me envolvió como un torbellino tu mágica sonrisa,  me capturó como un hechizo el  rayo de luz de tus ojos,  quedé atrapado para siempre en la red de tu presencia cautivadora. Después de una corta relación decidimos unir nuestros caminos a partir de aquel día aciago. Sí, digo bien, aciago porque nuestra situación sería  diferente de no haber tomado tan vital y trágica decisión. Primero fue la ilusión del matrimonio, luego la esperanza de los hijos, la proyección de nuestro amor hacia el futuro. No cabía mayor contento en nuestras vidas, me sentía tan feliz que a ratos consideraba si  realmente  merecía tanta dicha. Ya lo sé, amor. Nada de esto estaba previsto, nunca lo está. La vida es siempre un libro en blanco que nos sorprende con un borrón en la página más insospechada.  Y de pronto todo se truncó.  Fue una puñalada que nos hirió de muerte. La pregunta se precipitaba como una losa sobre nosotros: ¿Por qué?, sin saber que no era esa la cuestión a plantearnos, sino ¿Cómo íbamos a vivir con esa carga sobre nuestros hombros?

Ahora nos planteamos la huida hacia ninguna parte, como si huyendo pudiéramos salvarnos de la desgracia, como si corriendo en direcciones opuestas pudiéramos matar el amor que nos unió para crear esas nuevas vidas que ahora forman parte de nuestra existencia, como si pudiéramos matar también nuestro amor hacia ellos, esa llamada que desde dentro nos atrae con una fuerza arrolladora. ¿Quién vencerá? ¿Nuestro yo-escaparate, imagen hueca, forjada a base de convencionalismos, y ahora abatido ante la prueba que la vida nos  ofrece?, o ¿nuestro pequeño yo-niño interior, luz y latido de nuestra existencia más auténtica? Toma sus manitas, míralos a los ojos, son tus hijos ¿Acaso has sentido alguna vez  un estremecimiento más impetuoso?

María José Triguero Miranda


Meditación



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La Turista (Vadim Borovyk)
¡Por fin!, suspiró Génesis aliviada, apoyándose para descansar en el pretil del puente. Hizo balance de su periplo mientras se materializaba en un ser humano: se descalzó para sentir mejor el contacto con la superficie terrestre. Había sido un largo viaje a través del espacio cruzando millones de galaxias. Los vientos siderales no habían logrado desviarla de su ruta, dejándose llevar por la voz in...terior que le servía de guía, a merced de tormentas cósmicas en regiones de formación de estrellas, donde las presiones de radiación y las ondas de choque de supernovas ponían en serio peligro su vida y su integridad. Ya dentro del Sistema Solar, los pedazos de lunas de otros planetas como Marte, la golpearon con violencia convertidos en meteoritos poco antes del amanecer. Pero ahora estaba a salvo en este bello planeta y nada importaban las adversidades sufridas: "ser uno con el espacio-tiempo, ser uno con la luz y saber que la fe en la victoria es mucho más fuerte que los vientos siderales y la llama de millones de soles y que yo misma soy parte de ese polvo de estrellas, eso es lo que hace posible el triunfo". Sus remembranzas le producían una inmensa satisfacción: "he dibujado un arcoíris con las moléculas de agua que encontré dispersas en el universo y me dejé llevar por esos vientos hacia el fondo del agujero de gusano adonde mi voz interior me condujo con autoridad".
Después de tomarse ese ligero respiro Génesis pensó: "tengo hambre", y dejando su bolso sobre la barandilla del puente, volvió su rostro hacia el tímido sol que surgía entre las nubes y dejó que sus rayos le procurasen su energía vital.

María José Triguero Miranda

¡

El flechazo




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La Conversación (Etienne) la Habana, Cuba.


Él: "¿Y a usted quién le robó el corazón?"
Ella: "Nadie. Yo decidí entregárselo a alguien hace tanto tiempo que ni recuerdo cuándo fue. Pero dígame, ¿Cuál es su historia? ¿Cómo perdió el corazón?"
Él: "Es una triste historia, digamos que a fuerza de amar, el sentimiento se fue desgastando como una pastilla de jabón. Ya no sé lo que siento ni quién soy, solo tengo un gran hueco en el alma que no sé con qué llen...arlo".
Ella: "Es curioso, a mí me pasa igual. Siento el vacío que dejó mi corazón y una tristeza fría como el metal que nos confiere esta sobria forma. Pero… espere un momento ¿No es acaso un pájaro lo que acaba de atravesar el hueco de su cuerpo? Y mire, también el mío… no es uno, son dos, y mariposas, y ahora que reparo… ¿No es un arcoíris lo que veo a través de ese gran hueco? Creo que el sol se refleja en las gotas de agua que flotan en el aire tras la tormenta. Y hay también aromas de flores y acordes de música, y voces risueñas"…
Él: "¿Sabe? Tal vez no haya vacío en absoluto. Tal vez quien nos forjó lo hizo así a propósito para permitirnos descubrir nuestra verdadera esencia. Sólo debemos mirar desde cierta distancia en lugar de mirarse a uno mismo, así encontraremos todo un universo de colores, de olores, de sensaciones… de hecho dicen que ni siquiera en el espacio exterior existe el vacío, todo es materia oscura, energía oscura, todo ocupa su lugar en el universo".
Ella: "Tiene usted razón, mirémonos no sólo a la superficie, vislumbrando más allá"…
Él: "¡Qué bello es su rostro! e intuyo que así será su mente aunque no pueda verla, creo que podría amarla si tuviera corazón".
Ella: "Yo le amé en cuanto sentí su presencia, porque también la razón tiene su manera de amar como acaso no sepa amar el corazón".

María José Triguero Miranda

In memoriam





¿Creéis en el destino? ¿Pensáis que cada uno lleva escrito su sino desde la cuna y una fatalidad superior rige nuestras vidas? Marion no creía en la buena o la mala estrella, solo en la injusticia. Estaba harta de soportar el trato vejatorio que le infligía continuamente el  novio de su madre mientras  ésta hacía la vista gorda. Cuando, cansada de tanta crueldad, por fin decidió  cambiar de vida, abandonó la casa  amparándose en la oscuridad de la noche y llevando consigo solo lo imprescindiblemente necesario. De madrugada tomó el primer autobús que salía del pueblo rumbo a la ciudad. Durante el viaje durmió poco y mal. Al amanecer llegó a su destino, buscó un hotel barato donde alojarse y descansar unas horas. Ahora se encontraba extenuada y asfixiada de calor. Se sentó rendida sobre la cama después de despojarse de casi toda la ropa y repasaba entristecida su pasado mientras leía con indiferencia  el horario de trenes. ¿Adónde iría? Estaba sola pero deseaba, necesitaba desesperadamente, creer que todo le iría bien. "Descansaré un poco" -se dijo- y lo veré todo mucho mejor."

¡Pobre Marion! ¿Quién le iba a decir que su destino ya se había cumplido en ese hotel?

Al otro lado del tabique Norman Bates la observaba impunemente, por un orificio que había practicado hacía años y que le servía para espiar a sus víctimas. ¡Qué poco habría de disfrutar de su ansiada libertad! ¡Cuántos sueños rotos yacían en aquella triste habitación! ¡Pobres mujeres cuyas vidas fueron truncadas por algún monstruo sin sentimientos!

María José Triguero Miranda

Hasta mañana


Mujer en el tocador (Gustave Caillebotte)


Amada mía, te vistes con presteza mientras  te observo indolente desde la cama. Adoro contemplar cómo colocas sobre tu cuerpo menudo con minucioso esmero cada una de tus delicadas prendas, con el mismo cuidado con que me acariciabas hace unos instantes. Me encanta ver tus blancas manos deslizarse por cada uno de tus botones, cintas, adornos… Me miras sonriente desde el espejo de la alcoba mientras ordenas tus cabellos, buscando mis ojos escrutándote con fascinado embeleso. Me enloquecen tus suaves cabellos, ¡Adoro esparcirlos por la almohada! y qué grácilmente los recoges ahora con el pasador mientras me sonríes compasivamente. Yo sé que a ti también te duele. El tiempo pasó raudo. Nos hemos entregado sin reservas, has abandonado el lecho y te dispones a regresar a tu sitio en la pared. Sabemos que nos hundimos irremediablemente en esta locura, pero no tenemos el valor de decir ¡basta! Ignoramos adónde nos llevará esta pasión abrasadora pero tú y yo sabemos que ya es tarde. Mi cuerpo está truncado sin el tuyo y el tuyo me busca también como a la parte elemental que le infunde vida por una hora. Sé que un día lograré quebrantar el hechizo. Contaré nuestra historia a los cuatro vientos sin que me tomen por loco. Tú y yo seremos libres para amarnos ante el mundo sin rubor! ¿Y si acaso esa otra realidad ya existe en un mundo ajeno al nuestro? ¡Qué lindo será que tú no seas solo un triste cartel sino una mujer de carne y hueso todo el tiempo, que me ama como yo, cada minuto y no sólo una hora al día!

María José Triguero Miranda


Auxilio


Escultura: Support (Lorenzo Quinn)


En el logotipo de una ONG aparecéis abrazando el mundo como si fuera un balón, buen marketing que sin embargo no parece demasiado efectivo, teniendo en cuenta la situación actual de millones de seres humanos. Cargáis a un niño recién nacido y lo mostráis a sus padres embelesados. Empuñáis un fusil y amenazáis a vuestros semejantes en el campo de batalla. Enarboláis una bandera blanca, agitándola en el aire en son de paz. Sujetáis una pancarta reclamando derechos, libertad o justicia. Manejáis la batuta dirigiendo con maestría la ejecución de un concierto. Mantenéis  con dominio el volante de un autobús de pasajeros recorriendo un sendero en la montaña entre desfiladeros  y quebradas. Manipuláis con pericia el bisturí para practicar una operación a corazón abierto. Alzáis el puño cerrado entonando un himno contra la opresión. Eleváis el cáliz con solemnidad en la misa del domingo  ante la silenciosa devoción de los fieles. Acariciáis el cuerpo desnudo del amante con  trémula ternura, despertando poco a poco sus sentidos. Contáis con prodigiosa habilidad los billetes manchados de sangre, fruto de una infame transacción, o las monedas que recogisteis mendigando en la calle, la palma extendida, la cabeza gacha, en señal de sumisión. Habláis a los sordos haciéndoles llegar los mensajes transmitidos entre el común de los mortales. Domináis el pincel, el teclado, la aguja, la azada, las riendas, el timón… Levantáis, apretáis, tocáis, brindáis, ofrecéis, os aferráis, os ocultáis, sopesáis, os apoyáis, apoyáis,…Y por fin descansáis apoyada una sobre otra, sometidas a la naturaleza y al tiempo que todo lo reduce a cenizas… pero a veces,  por encima del tiempo está la voluntad. ¡Ayudadme a mantenerme con vida!  Soy yo, la Tierra, quien ahora suplica auxilio, no me dejéis hundirme en las aguas nauseabundas de la degeneración y la podredumbre. Soy yo quien os dio todos los elementos: barro, agua, madera, metal, cristal, fuego, para crear tanta belleza, como este palacio que sucumbirá en el fondo del mar, ajeno a este grotesco simulacro que los humanos habéis ingeniado, fiel reflejo de vuestra locura y vuestra barbarie.

María José Triguero Miranda

domingo, 23 de julio de 2017

RECOPILACIÓN DE RECURSOS DE ESCRITURA - PÁGINA DE FUENTETAJA

Navegando por la red en busca de entradas y recursos sobre escritura creativa, he visto este directorio recopilado por Fuentetaja que todo escritor debería tener a mano y que me dispongo a trasladar aquí.

Si pincháis en los enlaces veréis que os redirigen a distintas secciones de Fuentetaja (Talleres de escritura) con más información, agrupada y clasificada de forma que no tiene desperdicio.


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