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viernes, 10 de marzo de 2017

DENUNCIA VENECIANA

Sobre el cuadro "Morning in Venice" de Richard S. Johnson





 ¿Y dice usted, signor poliziotto, que quiere saber quién y cómo es él? ¿Que en qué lugar se enamoró de mí, y a qué dedica el tiempo libre? 

Pues él es rubio, barbilampiño de ojos azules; o pelirrojo, con gafotas culo de vaso; también puede ser moreno de ojos negros de sotobarba poblada , luciendo caftán y turbante o fez. A mí me gusta con su melena castaña y fino bigote. Es como lo conocí. Y no se enamoró de mí, yo sí. Me cazó en una tarde de viento en el Puerto de Barcelona; tiempo libre tiene poco, lo emplea en engatusar a todo ser humano que se cruce en su camino y le convenga. Se llama José Armando Perales, Jordi Casals, Ivan Kafka , Scott Sullivan o Abdul Roukamieh, según el documento que toque.

Sea cual sea su nombre, es un ladrón que me ha robado todo: el alma, el pasaporte, la maleta, los zapatos, el reloj de oro, el móvil y los billetes de avión. 

Me prometió un gran viaje con aventura inolvidable a esta Ciudad de los Canales, y lo cumplió. Me ha dejado aquí, descalza, mirando el paisaje sin saber qué hacer. Por eso le he llamado, Mr. Poliziotto, y espero que lo encuentren, dada la gran profusión de datos y detalles claros que le he expuesto para ello.

Pero si no es así, ya me encargaré yo y cuando lo encuentre, me las pagará. Lo pagará muy caro. Gracias, señor.

Manoli Asenjo


martes, 7 de marzo de 2017

Ojalá, una máquina para viajar en el tiempo


Las vecinas de la calle Veintisiete todavía comentan aquella historia, de la que tan solo conservan unos cuantos chismorreos. Parece que discuten mas que narren un hecho, y es que todas quieren aportar su versión a un recuerdo que ya les cuesta trabajo evocar por el paso del tiempo. A veces dudo, si fue cierta o inventada, pues cada vez que la cuentan omiten o añaden detalles nuevos. Todas quieren hablar a la vez y a mí me toca hacer de moderadora. Mi abuela, que hoy es la anfitriona, espera paciente su turno.

Me enternece escucharla y ver cómo le brillan los ojos cuando cuenta su versión de la historia de amor entre la modista y el gondolero. Parece que el resto de mujeres no recuerdan así la historia, y regresan todavía más entregadas al eterno debate. Por un instante, mi abuela y yo nos quedamos absortas, liadas con nuestros pensamientos: “Ojalá pudiera revivir aquellos momentos”; “me encantaría conocer la verdadera historia”. Las dos ensimismadas, con la mirada fija en el viejo sombrero de paja que hay colgado en el perchero.
Autora: Ana Pascual Pérez.

"Morning in Venice" de Richard S. Johnson

domingo, 5 de marzo de 2017

Celebrando mi divorcio

Imagen 6. 

"Mañana en Venecia". Autor: Richard S. Jonhson.

CELEBRANDO MÍ DIVORCIO.

Tardaré años en pagar este crucero pero necesitaba poner distancia entre mi vida anterior y la que acabo de comenzar, no fue decisión mía, pero en el fondo sé que me ha hecho un gran favor aunque aún no lo entienda y se me llenen los ojos de lágrimas inesperadas en el momento menos oportuno.

En las largas horas de travesía he ido recuperando la persona que era, ya no voy teñida de morena y con el pelo perfectamente planchado, ni uso tacones de aguja y vestidos ajustados con grandes escotes. Llevo el pelo recogido, casi desaliñado, he comprado faldas amplias de telas vaporosas y camisetas suaves que acarician mi pecho sin sujetador. 
La llegada a Venecia en el crucero ha sido un regalo para todos mis sentidos, vi pasar ante mis ojos palacios, canales, el bullicio de los vaporetos, góndolas y las lanchas que navegan por el gran canal.
Paseando por Venecia me he descalzado y he bajado al canal para meter los pies en el agua, no sé dónde estoy pero ahora sé quién soy y cómo quiero que sea mi vida a partir de éste momento, nunca más bajo las órdenes de nadie. Soy yo, la que lleva el pelo alborotado, el vestido vaporoso y los pies descalzos, soy la que disfruta de los rayos de sol en la cara mientras escucho a un gondolero cantar "O Sole Mío" y respiro profundamente el aroma de las flores cercanas. 
Un hombre, dice que se llama Richard, me ha pedido permiso para hacerme unas fotos, es pintor y quiere inmortalizar este momento de bella paz que le estoy transmitiendo... ¡Si él supiera!

Autora: Amaya Puente de Muñozguren
Obra registrada. Todos los derechos reservados.



jueves, 2 de marzo de 2017

Amanece en Venecia






¿Cuánto tiempo hacía que no veía amanecer?, ¿cuánto que no me dejaba sorprender por el sol en el momento en que sus rayos desvelan la belleza de la ciudad? No me creo que esté aquí, tan lejos de casa, en este balcón veneciano, mecida por la melodía del silencio, el aroma de las rosas y el sabor a miel añeja que me dejaron sus besos antes de decirme adiós.

Un pétalo animado por la brisa acaricia mi espalda y me trae el recuerdo de esa noche única en la que un desconocido me invitó a seguirlo por las calles de Venecia. Lo veo saltar de la góndola, tomarme de la mano y volverse hacia mí con esa sonrisa misteriosa que hace estallar un carrusel de emociones. Rodea con sus manos mi cintura, me eleva para que el fango del suelo no estropee mis zapatos de satén y me deja a salvo en la acera. Cogidos de la mano, corremos por un pasadizo estrecho solo iluminado por la luz de la luna hasta esta casa habitada por la sombra de Casanova. Todo a mi alrededor me trae la fragancia de amores prohibidos mientras él derrama en mi oído palabras que hacen que crea en la eternidad de la noche. Me hace el amor despacio. Después, me arrulla hasta dormirme.

Al despertar, no está a mi lado. No puedo evitar sentir miedo al verme sola. Entonces se abre la puerta y me sorprende con una cesta de rosas. De nuevo su sonrisa hace que olvide que es un desconocido. Deja en mis labios un beso apresurado. ¿Qué hay en sus ojos?, ¿la promesa de otra noche?, ¿un adiós definitivo? No lo sé. Lo veo alejarse en tanto tras los tejados asoma tímidamente el sol.


© Ana Madrigal Muñoz
Todos los derechos reservados

Imagen: Morning in Venice. Richard S. Johnson

La sesión

EJERCICIO IMAGEN 6
IMAGEN: "MORNING IN VENICE"
Autor: Richard. S. Johnson
La sesión.
Es un sueño muy recurrente, rara es la noche que no lo tenga. No comprendo muy bien que  puede significar pero tengo la impresión  de que no es malo. Me hace sentir bien.

Sueño que estoy en Venecia, ¡y que hablo italiano! Es muy extraño porque no tengo la sensación de estar en un sitio desconocido, al contrario, todo me parece muy familiar. El sueño casi  siempre es igual: primero percibo un olor agradable, fresco... huele cómo a flores. Me hace sentir bien, en paz, como si estuviese en casa. Veo a una mujer, siempre es la misma: tiene el pelo rubio, recogido; va vestida con ropa ligera, suave al tacto y descalza. Está sentada en la terraza, viendo pasar las góndolas. Está relajada, la siento relajada... De pronto reconoce a alguien, se pone nerviosa, sonrie y dice: ¡Ciao, Mateo! ¡Si dispone di una bella giornata! Empiezo a sentir su felicidad, se levanta de la silla y se pone a bailar por la terraza, puedo sentir el roce de las losas en los pies.
-Entiendo... entonces,  ¿crees que eres  la mujer del sueño?
-No tengo ni idea, lo único  que  sé  es que percibo todo lo que ella siente y que me hace sentir muy bien.
-Comprendo. Creo que deberíamos probar con la técnica  de la regresión, quizá  podamos descubrir algo más  sobre este sueño. Mire, Pablo,  no le puedo garantizar respuestas muy claras, pero la regresión  nos permitirá  llegar a diferentes etapas anteriores de su vida , quizá  se trate de alguien que conoció  en su infancia, alguien  a quien usted admiraba. ¿Sabe si, cuando era pequeño, pudo viajar a Italia alguna vez?
-Lo dudo... Mis padres se separaron cuando yo tenía  5 años y mi madre me mandó  a un colegio interno, no salí  de él hasta que cumplí  la mayoría  de edad...
-¡Ummm! Pues  descartando esa posibilidad, tendremos  que centrarnos en una regresión  más  intensa. Es posible que salgamos del plano en el que estamos y lleguemos  a otras épocas, épocas  en las que  no podrá  creer que ha vivido, me refiero a vidas anteriores...  Pero existe un problema, corremos el riesgo de descubrir alguna cosa que no le guste y que no quiera recordar... 
© Orgav
Todos los derechos reservados

domingo, 26 de febrero de 2017

Todos los lugares son Venecia





Morning in Venice (Richard S. Jonhson)
Era muy joven. Muy joven y muy bella para estar allí, decían. Como si juventud y belleza fuesen incompatibles con su estado. La persona que la acompañó, al ponernos en antecedentes sobre los motivos del ingreso, nos dijo lo que teníamos que hacer: “Hace tiempo que descubrimos que era más efectivo que las pastillas, por favor, pruébenlo siempre antes”.

Durante un tiempo convivió entre las demás internas sin problemas; siempre envuelta en un halo de misterio, y ensimismada en sus propios pensamientos, respondía educadamente a cualquier pregunta, y daba los buenos días a todo aquel con el que se encontraba. Con el inicio del otoño comenzaron las crisis hasta que, aquel sábado lluvioso de noviembre, tuvo una demasiado fuerte. No bastaron los baños relajantes, ni el aumento de la medicación; ya íbamos a tomar medidas mayores cuando recordé lo que nos había dicho su acompañante. Detuve a la enfermera, y fui a buscar sin demora el telón de fondo que permanecía enrollado en la taquilla de su habitación. Era un desplegable de una estampa de Venecia. Entre dos auxiliares y yo, la llevamos a la terraza y la sentamos al lado de la baranda, colocando detrás el escenario de la ciudad de los canales. Al instante la serenidad regresó a su rostro.

Releí el historial, centrándome en aquella parte turbia de su pasado, que hablaba de su conmoción al regresar de la romántica región italiana y encontrar la masacre a su alrededor. Ahora miraba con calma las aguas tranquilas. Había regresado al tiempo anterior. Al tiempo en el que todos los instantes y todos los lugares eran Venecia.

                                                                                                    
                                                                                                        ©Manoli VF