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miércoles, 23 de mayo de 2018

Momentos que se sienten

¡Resulta tan agradable  tomar café!   Pero café con café, de ese que se toma sin prisas,  sin programar. Además del café, lo que me gusta es tomarlo contigo,  escuchando la voz de  tus palabras y nuestras risas. Hoy, el sol nos ha acompañado. Ha venido con  un comportamiento tímido, pero se ha atrevido a acariciarnos con sus leves rayos. Mientras, una suave brisa nos  ha alcanzado la melodía de una radio. El cielo ha hecho su papel de fondo, regalándonos un ambiente de olor primaveral, con  pájaros  conversando. La tarde decidió dejarse caer mientras caminábamos agarrados. Ha paseado junto a nosotros, con paso lento, como el susurro al arrastrar los zapatos.  Nos ha dejado disfrutar de cada instante en medio de un tú y yo con aromas  a  restos de café. Hoy ha sido una tarde de esas que tanto me gustan. Una tarde llena de  historias y risas que me encantan escuchar y vivir, una de esas  en las que, pese a no poder ver,  puedo tocar y sentir la vida en todo su esplendor mientras guías mi camino. ¡Gracias!

©Orgav
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Imagen de Google.

lunes, 12 de febrero de 2018

OÍDO: Tic-tac

Título: Tic tac
Según el magazine STARVIEWERTEAM de diciembre de 2017, "Nuevos estudios demuestran que el tiempo es una consecuencia del Entrelazamiento Cuántico".
starviewerteam.com/Magazine Diciembre 2017
Espera un poco. Para el reloj. No soporto ese eco pertinaz en el silencio de la noche taladrando mis oídos, anunciándome que el tiempo pasa sin remedio, cruel, sin compasión.
El tiempo voló raudo mientras caminábamos con las manos enlazadas. Pero qué lentos transcurrían los minutos en el hospital, a punto de tener a nuestra hija. Y siempre ese reloj en la pared. El reloj de esfera blanca que me acompañó en momentos clave de la vida, cuando los silencios pesaban más que las palabras y el tic-tac tenía presencia propia, más que los actos que se desarrollaban.
¿Por qué siempre habrá un reloj en los momentos cruciales, que te anuncia que el presente en realidad no existe porque es imposible de abarcar?
Un poco más de tiempo me habría bastado para responder airosamente el cuestionario y superar la oposición. El reloj inexorable en la pared, con su inoportuno tic tac, me impedía centrarme en hallar las soluciones.¡Lástima llegar tarde a donde debía comprar el regalo para mi hija en su fiesta de cumpleaños! Y todo por un maldito atasco. El reloj del coche me informaba perversamente.
Nunca pude tomar el tren a París para dar el adiós definitivo a mi buen amigo. El blanco reloj de la estación se reía en mis narices mientras el tren partía irremisiblemente.
Mi corazón adolescente se desgarró cuando asistí por primera vez a la representación de la tragedia. Qué sublime acierto, la paradoja de otorgar un papel crucial a un asunto tan trivial como la aciaga concatenación de los sucesos en el tiempo. Entonces pensé: "¡Lástima, ojalá Romeo hubiese conocido el ardid de Julieta antes de tomar la pócima junto a la tumba de su amada, creyéndola muerta!". En mi paranoia comparo la situación con mi utópica pretensión de encajar los hechos en el tiempo a voluntad, ¡estúpida ilusión! como si por disponer de algunas horas más pudiese lograr que te quedases conmigo.
©María José Triguero Miranda
Imágenes de Internet