jueves, 7 de marzo de 2024

VENGO DE UN MUNDO, un poema de Sol Gómez Arteaga

Sol Gómez Arteaga

 La poeta Sol Gómez Arteaga nos recita, con motivo del 8M Día Internacional de la Mujer,  su poema 'Vengo de un mundo'



Sobre la autora:

Sol Gómez Arteaga (Valderas, León, 1967)

Concibe la escritura como una forma de estar en el mundo y alimentarse. Escribe despacio, como afrontando una labor de artesanía. Tiene tres libros de relatos publicados: Los cinco de Trasrey y otros relatos (2012); El sol a la tinaja y otros cuentos (2017) editados por la Fundación Fermín Carnero y Trazos de sombra (2021), editado por Marciano Sonoro; también una novela corta El vuelo de Martín (2020), ilustrada por Carla Lozano y editada por Marciano Sonoro. 
Colaboradora de los periódicos digitales Astorga-Redacción y Nueva Revolución.
El poema leído pertenece al poemario Tiempo de vilano, editado al cuidado de Marciano Sonoro.

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miércoles, 6 de marzo de 2024

LA VOZ INESPERADA, un poema de Rosa Campos

Rosa Campos

La escritora Rosa Campos nos lee en la Semana de la Mujer, con motivo del 8M su poema 'La voz inesperada' perteneciente a su poemario 'Patio interior' 

 



Sobre la autora: 

Reside en Cieza. Escribe narrativa, poesía, ensayo, teatro y artículos. Patio Interior es su último libro publicado. Ha participado en antologías y publicaciones colectivas. Escribe en Crónicas de Siyâsa. Ha recibido, entre otros: Primer Premio ex aequo III Memorial Mariano Camacho, por Las Pinturas del Paseo de Cieza (investigación); Premio II Certamen Ángeles Palazón de Cuentos de Navidad por Gaspara (relato). Forma parte del Grupo de Literatura La Sierpe y el Laúd y de la Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras.

 

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SOY, un poema de Angélica Morales

 

Angélica Morales

La poeta, narradora y actriz Angélica Morales nos recita, en la Semana de la Mujer, con motivo del 8 M, su poema 'Soy'



Sobre la autora:

Angélica Morales (Teruel, 1970)

Nació en Teruel, pero es oscense de adopción.

Se considera artista por encima de todas las cosas, como diría su admirada Concha Velasco, su gran referente teatral.

Narradora, dramaturga, directora teatral y poeta. Surrealista, tocada por el absurdo y los rayos ceñudos de Vallejo. También es demencial, dice, porque sin locura no hay creación.

Ha recibido varios premios de poesía. Su último libro de poemas “Mi padre cuenta monedas” fue V Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya. 

Actualmente está en plena promoción de su primera novela “La casa de los hilos rotos” publicada por Destino.


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CONVENCIÓN, un microrrelato de Norma Yurié


Norma Yurié


La escritora Norma Yurié Ordóñez nos lee, en la Semana de la Mujer como homenaje al 8 M, su microrrelato 'Convención'.




Sobre la autora:


Autora del libro Artefactos Mínimos (Editorial La Chifurnia, El Salvador, 2022), Segundo premio del I Certamen Nacional de Literatura para Nuevos Escritores, Diario de Centro América, 2013. Ha sido incluida en más de veinte antologías internacionales de minificción. Creadora del Proyecto MicroAudioteca. Pertenece a la Red de Escritoras de Microficción (REM).

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martes, 5 de marzo de 2024

NASHA, un texto de Matilde Tricarico

 

Matilde Tricarico

 La escritora Matilde Tricarico, nos comparte en la Semana de la Mujer como homenaje al 8M,  su microrrelato 'Nasha'
                            

NASHA

Aquel año se repitieron las lluvias torrenciales.

 Las nubes enfadadas, enrabietadas, escupían agua y polvo a la vez. Nasha miraba al cielo y al suelo preocupada, no podría volver a clase.

El barracón donde se reunían para aprender francés, ella y cuatro niños más, tenía el techo de paja y adobe y tardarían en arreglarlo. Allí cerca estaba el riachuelo donde ella cargaba los cubos llenos de agua que pesaban más que su hermana Lewa.

Su madre estaría contenta, la necesitaba para cuidar de ella que había nacido con una malformación en la mano derecha. Los dedos de la mano estaban unidos como una palmera. No hacía caso al dolor de sus pies, deformados con callos, llenos de ampollas, rozaduras y heridas ni de la molestia en la cadera por el peso y los kilómetros que tenía que recorrer. Le pesaba más la culpa de haber hecho vudú para que no naciera el bebé, cuando le daba a su madre el té con moringa. No necesitaban otra boca para comer el pastel de fango, ni otro cuerpo que estrechase su espacio al dormir. Ella no quería, su madre sí, y si era una niña la llamaría Lewa, la guapa, y a ella le pusieron Nasha, nacida en la época de las lluvias. Por eso odiaba a las nubes y el agua que llevaban dentro. Las piedras se volvían lisas y ella resbalaba, algunas veces se caía, y no podía levantarse arrastrada por la fuerza del viento.

Su profesor la animaba, Nasha tienes talento y espíritu de superación, si sigues estudiando podrás ser lo que quieras, y le regalaba libros para leer y hojas para escribir. Serás una gran escritora, le decía, cuando la veía desanimada.

Su madre cuidaba solo a Lewa, excepto cuando le hacía las coletas para ir a la escuela. Se sentaban fuera y le decía algunas palabras en francés.

Le acariciaba el pelo áspero y lo desenredaba.  En aquellos momentos se sentía la reina de la aldea.

Un día lo contaría todo para hacerse perdonar, pensó aquella tarde, y con las hojas en el regazo, cogió el lápiz y empezó su historia.

                                                                                       © Matilde Tricarico D’ Ambrosio


Sobre la autora:

Matilde Tricarico D' Ambrosio (Nápoles, 1949)

Cursó estudios en Italia. Es licenciada en Medicina y Cirugía y especializada en Pediatría.

Socia de AMEIS (Asoc. Mujeres Escritoras e Ilustradoras). Ha publicado el libro Entre dos tierras (Ed. Caligrama)

Ha participado con relatos en las antologías Esas que también soy yo y Relatos nada sexys (Ménades Editorial) y Donde la noche crece (Escuela de imaginadores). Colabora en la web Alquimia literaria con relatos breves. Socia de AMEIS (Mujeres Escritoras e Ilustradoras)

 

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lunes, 4 de marzo de 2024

LA HUIDA, un texto de Belén Mariah

 

Belén Mariah (Belén Rodríguez)


Desde el blog, con motivo del próximo 8M, dedicamos esta semana a la Mujer, dando paso a una serie de lecturas que inauguramos hoy con el microrrelato 'La huida', de la escritora Belén Mariah (Belén Rodríguez)

LA HUIDA

―Y ahora, ¿podemos mirar por la ventanilla, mamá?

Me alargas con cuidado el bote con las cáscaras de los pistachos que has merendado.

―Y contamos los aviones, ¿vale?

Yo asiento escondida detrás de las gafas de sol mientras te doy la botella de agua que hemos comprado en la estación. Tú bebes, me la devuelves y pegas la nariz al cristal.

―¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Cinco!

―Cuatro, cariño.

―Cuatro, lo siento.

Me miras con insistencia, como tratando de escrutar algo que te diga que las cosas ya están bien, que ya podemos hacer ruido, equivocarnos. Yo me trago las lágrimas para sonreírte y te invito a sentarte encima de mis piernas. Tú lo haces casi de un salto y gritas “¡mira mamá!”. Entonces me coges la cara con las dos manos para que yo también vea el cielo.

―¡Mira ese qué cerca está! ¡A lo mejor es el nuestro!

Y yo miro, sin apenas ver con el ojo que no tengo hinchado, dejando que las lágrimas se derramen ahora que no me miras, apretando el bolso donde llevo los billetes del vuelo que nos llevará a donde él no nos encuentre jamás.

 

Más sobre la autora:

Belén Mariah (Belén Rodríguez) escribe narrativa y ha participado en las antologías Relatos nada clásicos (Ménades, 2021), Relatos nada sexis (Ménades, 2020), Todo por decir (2017) y Cuentos sobre ruedas (2007). Ha sido ganadora de varios certámenes de relato, entre ellos, el accésit del I Certamen de microcuentos José Luis Balbín (2021). Ha participado en el proyecto Waternitats y es creadora del blog Educar a un feminista. Socia de AMEIS (Mujeres Escritoras e Ilustradoras).

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lunes, 29 de enero de 2024

EVA GARCÍA: ESCRIBO PARA EXPLORAR MIS PROPIOS LÍMITES

 

Recibimos en el blog a Eva García, escritora madrileña afincada en A Coruña. Conocida sobre todo en el ámbito del relato breve y el microrrelato. Eva participa asiduamente en concursos y páginas del género como el clásico ENTC, Relatos En Cadena (Cadena SER) y revistas de difusión. Damos la palabra a Eva, que recuerda para este espacio como surgió su temprana vocación por la lectura y la escritura.


Cuando aprendí a escribir, empecé a escribir. Siempre fui una niña tímida y tranquila, al menos en apariencia. Por dentro era otra cosa. Mi cabeza vibraba llena de bandas sonoras y películas a todo color en la que vivía, bailaba, cantaba, odiaba, amaba o lograba todo lo que jamás exteriorizaba. Huía a ese mundo interno para soportar realidades grises y su único rastro eran las confidencias a mis diarios, mis cuentos y poesías. Porque desde que aprendí a leer y a escribir, pude ver que entre las páginas de los libros existían espacios donde evadirse y que yo misma tenía la herramienta para crear y plasmar los que bullían en mi cerebro. 

 Conservo mis primeros cuentos y poemas infantiles de cuando tenía cinco o seis años. En el colegio elegían mis redacciones, cuentos o poemas para concursos escolares o eventos. Fui  lectora indiscriminada de cualquier texto que cayera en mis manos, disfrutaba y saboreaba las palabras y frases como si fueran caramelos, me encantaba aprender vocabulario nuevo. Leía a escondidas, de noche bajo las sábanas o a plena luz del día. Los Cinco, los Hollister, Puck, el Reader´s digest, la Enciclopedia de la vida salvaje, tebeos, revistas de viajes, Las mil y una noches, Los cuentos de la Alhambra, las aventuras de Emilio Salgari, trilogías fantásticas... Cuando descubrí a García Márquez se me abrió una ventana mágica. Cien años de Soledad se convirtió en mi libro favorito.

  Dejé de escribir cuando la vida me robó el tiempo para hacerlo y ocupó mi mente con cuestiones prácticas, pero nunca dejé de imaginar. Retomé la escritura al descubrir el microrrelato allá por 2010. Me fascinó su accesibilidad para poder encajarlo con mis obligaciones. Mi primera participación en un pequeño certamen de relatos sobre micología (otra de mis aficiones) fue tan satisfactoria que empecé a participar en Relatos en Cadena de la SER, el blog de Esta Noche te Cuento, Las Microjustas y otros concursos que me tentaran.

  No puedo presumir de ninguna liturgia que configure mi proceso creativo. Soy bastante anárquica. A veces se me ocurre un título y decido escribir un cuento que lo justifique. Las condiciones propuestas (el tema, frases de inicio o de final, uso de determinadas palabras…) suelen ser muy estimulantes y me encienden la chispa de inmediato. No lo son tanto las imágenes o las canciones por ejemplo. En ocasiones observo o vivo una situación y decido transmitirla en un relato. En otras sigo utilizando una práctica que usaba en la adolescencia: recopilo palabras especialmente sabrosas, coloridas, bonitas, diferentes, y con esos caramelos construyo una historia. No siempre conozco el final de lo que empiezo a contar. De hecho, suelo empezar a escribir y dejar que mi inspiración continúe libre. A veces me lleva a terrenos insospechados difícilmente previsibles con antelación. Suelo parir la historia del tirón y he aprendido a regañadientes a dejarla reposar para pulirla, pero no demasiado, porque, si no, acabo destrozándola. Cuando redondeo un relato con un final o un título apropiado para mi estética particular, siento un cosquilleo, una euforia íntima muy grata.

  Escribo por muchas razones: para comunicarme,  para olvidar, para obtener la satisfacción de crear una pequeña escultura con palabras, porque hablo bajito, para defender ideas, para desahogarme, para explorar mis propios límites y para descubrirme a mí misma en los ojos de los lectores. Nunca dejan de sorprenderme las distintas lecturas de  ese trocito mío por parte de los demás. Verme desde fuera, en la mirada y la comprensión ajena, me ayuda a conocerme mejor.

                                                              


Biografía literaria:

 Eva García. Nació en Madrid y vive desde hace treinta años en Arzúa (A Coruña). Licenciada en Veterinaria y amante de las ciencias, nunca se resignó a abandonar las letras, Dicen las malas lenguas que los bichos siempre terminan colándose en sus historias. Desde hace catorce años escribe principalmente relato corto y microrrelato y mantiene un blog de escritura Gotas de luz pálida Participa desde 2015 en la sección de Microrrelatos de la revista cultural Amanece Metrópolis. Recientemente ha publicado un libro para concienciar a los más jóvenes sobre la necesidad de cuidar el mar El despertar de Uiko

 Varias veces finalista y ganadora en diversos concursos (Dónde lees tú, Cuenta 140, Wonderland, Microjustas, La pobreza en cien palabras …) varias veces finalista mensual y dos veces anual en el concurso Relatos en Cadena de la Escuela de Escritores,  ganadora en el concurso Esta noche te Cuento, comparte publicación digital y en papel en diversas antologías de relato corto : Micomicrorrelatos, Microrrelatos del azar, Microrrelatos indignados, Un Carcaj de Microrrelatos, El legado de Gabo, Un tiempo breve, Despojos del REC, En algún lugar de La Mancha, La Isla (Relatos de viaje Moleskin 2016), Papenfuss, Los locos del Microrrelato, MAFnuscritos, Cincuentos, Microvuelos, Aletreos, En7Colores, Emocionario, Claroscuros, Entcerrados, Entcaminados…

                                                                  


Impasse

     Ya recogerían la mesa mañana, cuando el hombre que dormía sobre ella hubiera terminado de soñar con aquellas libélulas amarillas empeñadas en llenar de luz los rincones vacíos de la casa ya desmantelada.

                                           (Finalista mensual 2018 de Relatos En Cadena)


Acecho y derribo

  Más allá de la curva del mundo hay un hombre marrón robando miel a las abejas que anidan en un castaño centenario. Inmutable, fuma un cigarro apestoso mientras rebaña hasta la última gota dorada. Decenas de gatos verdes vigilamos sus movimientos sin decir ni miau. Estamos acostumbrados a ver lagartos hurgar en las entrañas de los exhaustos y culebras que chupan la sangre a los inocentes.

  Después, con un velo en la mirada, se dirige como un autómata a un árbol cubierto de caracoles para recolectarlos en un saco. Su alma huele a amor podrido, a ego absoluto, a ambición insaciable. Esperamos pacientes que cometa un error para abalanzarnos sobre su rostro y sacarle los ojos. Lo hemos hecho otras veces, pero hay que tener cautela. Este tipo de bestias prepotentes suele cubrirse bien las espaldas.

  Entonces, una niña blanca, como de nata, aparece cantando por el camino. Al hombre se le ilumina la cara: por fin un gesto de debilidad. Tensamos nuestras patas, afilamos las uñas.

  Sin pensarlo demasiado le ofrece miel, le enseña los caracoles. Cuando abre su saco gris llega el momento. Un coro de maullidos le acorrala ensordeciendo su credibilidad, juzgando sus intenciones.

  Ya es nuestro.

            (Finalista anual 2023 Esta Noche Te Cuento)

Embates de mar

  Aterrizas de golpe en esa playa, donde las dunas de cristal resultan temibles y ajenas, porque el océano de la vida ha decidido vararte en ella. Y te acurrucas en el hueco mortal de su arena para lamer la sal de tus heridas sin saber lo que te depara un futuro, de repente, tan corto y desteñido como el bostezo de un jilguero.

  Te miran, te rodean, te consuelan, te apoyan, te compadecen. Te evitan.

  Te culpan.

  Te aconsejan.

  Son sospechosas las babas del Nautilus que te rozó en una ensenada, los nudos de la soga con la que saltabas, la miel tóxica de flores meditabundas, el color anaranjado de los caramelos, la costra mineral que formó el viento al agitar tu cabello. Lo son tus arrugas tostadas o esa espiral de dudosa espuma que hacía vibrar tu existencia. Lo es el licor que descorchaste a deshora.

  Y te brindan pociones mágicas, amuletos hechiceros, colores y aromas que pulen el karma, tiritas para el dolor desconocido, antídotos para todos los venenos, frutas exóticas, esencias místicas, sinfonías extrañas que recomponen por dentro.

 Y a tu confusión suman tantos caminos sin retorno, tantas promesas etéreas, tantas teorías gelatinosas, tanta estupidez, que te preguntas si ellos han estado alguna vez en esa playa, si lo estarán, si realmente harían todo eso que proclaman dando la espalda a la certeza de la ciencia si lo estuvieran.

  Abandonas sin remedio  lo equívoco, te sacudes las brumas a las que tentaba aferrarse y absorbes toda la luz que las rendijas de tu nueva cáscara permiten. Te entregas al destino de rodillas, cruzando el cielo con la tierra, plegando las alas. Y miras, con otros ojos, a los que, en silencio  y con respeto, te arropan apostando sinceramente por tu renacer.

                  (Relato publicado en la Revista cultural Amanece Metrópolis)

 

Anatomía de un calamar

  Daniela prefiere las sardinas asadas, con sus tripas intactas. Últimamente le apetecen mucho. Pero él ha traído chipirones. Los quiere rellenos.

 Trata de evadir la mente mientras los limpia, aunque no puede evitar el temblor de manos al vislumbrar en esos ojos fijos e insensibles la mirada de su padre. Los tentáculos llenos de ventosas parecen sus dedos viscosos, atrapándola, explorando ásperos cada resquicio. Imagina su nariz ganchuda al arrancar los voraces picos de loro. Y esa gelatina blanca que se adhiere a sus dedos la lleva al borde de la náusea.

 La arcada incontenible llega cuando, del interior de uno de ellos, sale un pescadito medio devorado, se escurre sobre el montón de entrañas y desaparece para siempre por el desagüe del fregadero. Recuerda otro desagüe, el sabor amargo del bebedizo de ruda y artemisia mezclado con lágrimas, dos pececillos ensangrentados perdidos por las cañerías. Recuerda querer morirse, recuerda querer matarle.

 Suenan pasos. Traga saliva. Apura la labor con la receta que usaba su madre, como él exige. Meter ese relleno en los cuerpos es antinatural. Se estremece. Acaricia su vientre. Llora. La cadena del tobillo frustra, una vez más, su intento de alcanzar el veneno de las cucarachas.

                                                                                              (Ganador anual en Esta Noche Te Cuento 2021)