miércoles, 31 de mayo de 2017

EL BLANCO: Minucias colaterales






Escultura "SUPPORT"  de Lorenzo Quinn




Los asistentes a la fiesta llegaron de todas partes: del norte, del sur, del oeste y de al lado.
Traían por delante, sus regalos; a la espalda, sus mochilas llenas; por dentro, una buena colección de deseos, miedos, reproches. Y algunos hasta acababan de secar sus lágrimas, mientras otros parecían perdidos.
Unos pocos ignoraban a los otros, los del fondo desconocían... Empezó a desmoronarse la confianza.
Se resquebrajaban los muros, se deshilachaban las cuerdas, no adherían los apegos, y todo parecía oscurecer a pesar del aspecto de gala maquillada en blancos brillantes.

Pero entonces, algunos, no se sabe si los del Norte o los de Al Lado, decidieron observarse, conversaron y comenzó a brillar una mirada aquí, una sonrisa allá, incluso terminaron abrazándose.
Y sucedió el milagro: Unas manos gigantescas emergieron de lo más profundo, y tocaron, y crecieron.
Y se volvieron blancas como alas angélicas, y sujetaron, y acariciando suavemente, confortaron a todos. Y la fuerza del abrazo impidió el derrumbamiento, y terminaron tranquilos.
Se mantuvo íntegro el armazón del conjunto.
Y hoy respiran todos, orgullosos, exhaustos, humanos al fín y al cabo. Triunfó el blanco. En el recuento del día, no hay víctimas directas, tan solo minucias colaterales.
Se rumorea que hasta el homenajeado de la fiesta afirma que ese ha sido el día más feliz de su vida, tal fue el esfuerzo por el impulso del Blanco.


(Manoli Asenjo)