miércoles, 11 de diciembre de 2024

'DONDE SIEMPRE ES DE DÍA’ nuevo poemario de Isabel Marina. ENTREVISTA.

Isabel Marina

 

Entrevistamos en el blog a la escritora Isabel Marina, que acaba de estrenar su nuevo poemario Donde siempre es de día (Ed. El sastre de Apollinaire). Periodista y poeta, dirige la revista en papel Ítaca, es autora de varios poemarios y coordina encuentros poéticos.

·         Hola, Marina. Ante todo, queremos felicitarte por esta nueva criatura literaria, y agradecerte esta entrevista.

Eres una poeta con una conocida trayectoria a tus espaldas. Tu poesía es calificada por los críticos como poesía existencialista, compuesta de versos de corte intimista en los que la realidad cotidiana y los objetos están sujetos a la interpretación del yo, a la amalgama de sensaciones y recuerdos que su presencia evoca. ¿Dirías que Donde siempre es de día sigue la línea de tus anteriores obras o intenta desmarcarse de lo conocido en algún momento y abrirse a una nueva forma de concepción del poema?

 

Creo que en este último libro se abordan algunos temas que ya estaban presentes en mi poesía anterior de forma más amplia. Las lecturas y la escritura me han ido llevando a la profundización en algunos caminos, como la importancia de la poesía en mi vida, su función para conocerme a mí misma y al mundo, y la influencia de la música y el arte en general. Todo esto está presente en este libro de una forma muy marcada.

 

·         ¿Es Donde siempre es de día un canto a la esperanza, como su título parece prometer?

 

Sí. El propio título del libro, parte de un poema de Luis Alberto de Cuenca del que aparece una variación, anuncia esta esperanza. Hay un lugar incólume, un lugar donde ser feliz a pesar de las contingencias de la vida de todos. Ese lugar es para mí la literatura, especialmente la poesía, y por extensión la música y el arte.

 

·        Háblanos un poco de la concepción y posterior realización de esta obra, de los poemas que la componen, su hilo conductor, y si los mismos corresponden a una determinada época o nacieron distanciados en el tiempo unos de otros.

 

·        Yo vivo escribiendo (y leyendo, por supuesto). Escribir es para mí un acto cotidiano, diario, tan natural como respirar.

Los poemas que integran este libro corresponden a tres años de mi vida. Reviso lo que he ido escribiendo cuando me piden poemas para revistas, recitales, etc. He publicado solo el cinco por ciento de lo que he escrito, una vez seleccionados, corregidos, etc. El acto de escribir es el acto más libre que conozco. Publicar es otro paso que exige un gran respeto al lector y a la poesía.

 Mis libros son orgánicos, tienen una estructura propia, un camino. La estructura, las secciones, los hilos conductores son aspectos que llegan a mí en una especie de revelación, una vez impresos en papel todos los poemas.

 Este libro tiene cuatro secciones: “La última matrioska”, en la que hablo fundamentalmente de mí. Son poemas de autoconocimiento y búsqueda de mis pequeñas verdades; “Como pateras vacías” incluye poemas donde hablo sobre el ser humano y la sociedad en general, “Un mundo ordenado” está dedicado al arte, a la música, a la pintura, a la literatura, a todos aquellos intentos de artistas y escritores por ordenar y entender el mundo, además de algunos viajes. Por último, “Donde no llega la muerte” es una especie de conclusión donde afirmo que la literatura y el arte pueden llevarnos a ese lugar donde siempre es de día, donde, en definitiva, no llega la muerte.

 

·         ¿Cuál ha sido tu sensación, el poso que se queda en tu alma de poeta, tras la conclusión de este libro?

Cada nuevo libro que publico es la expresión de una etapa en mi vida que queda concluida al publicar el libro. Incluye mis vivencias, mis lecturas… Después de publicar un libro, siento que comienzo una nueva etapa vital y literaria. En el caso de “Donde siempre es de día”, mi sensación es de plenitud, de terminación de un camino y comienzo de otro.

 

·         ¿Cómo está siendo la recepción de Donde siempre es de día tanto por la crítica, como por los lectores? Háblanos de las impresiones te están llegando sobre el libro.

La recepción está siendo muy superior a lo esperado, teniendo en cuenta que este mundo de la poesía es muy minoritario. Se han publicado muchas reseñas y artículos sobre él, tanto en revistas especializadas como en publicaciones de índole general.

En cuanto a los lectores, algunos me han dicho que se sienten identificados y conmovidos con mis poemas. Creo que eso es lo mejor que le pueden decir a un autor, que aquellos poemas que provienen de una experiencia personal han superado ese ámbito y llegan a emocionar a alguien distinto de sí mismo.

 

·           Diriges desde 2019 la revista Ítaca, una de las pocas revistas literarias que todavía se editan en papel en nuestro país. ¿Es una labor ardua que requiere de un importante altruismo en una era en la que lo digital es lo inmediato y lo más accesible para el público?

Publicar una revista en papel exige trabajo y, sí, cierto sentido de que una está dando algo que puede servir a otros, algo que es necesario. El subtítulo de la revista dice “La poesía ayuda a vivir”. Esa constatación fue la que me hizo crear este proyecto que tiene una buena acogida y un número creciente de suscriptores.

Decidí crearla en papel porque el papel permite una mayor reflexión y la poesía es reflexión, meditación.

 

·     Diriges encuentros mensuales de poesía. En qué punto consideras que se halla la poesía contemporánea, y como ves a las nuevas generaciones.

 El espacio “Poeta del mes”, que coordino en la Asociación Culturias, de Avilés, permite que el público conozca a buenos poetas, en un formato de entrevista (soy periodista), y que además escuchen sus poemas. Para mi satisfacción, estos actos suelen llenarse de público y muchos de ellos no son poetas.

 La poesía está viva en las nuevas generaciones igual que lo ha estado siempre. Conozco a personas jovencísimas con un enorme interés, que procuran cultivarse, leer a los clásicos, por ejemplo, que escriben. Ellos son la esperanza de la poesía que, como he dicho, está muy viva.

 

·         Por último, como primicia, te pedimos que nos compartas algunos de los poemas que conforman Donde siempre es de día.

 



SI PUDIERA 

 

 Si pudiera volver a empezar, 

a abrir las cajas de mi vida, 

lo haría muy despacio, 

sabiendo que todo ha sido 

como una humareda que se esparce, 

y esos árboles desnudos 

en el viejo balneario. 

 

 Si pudiera volver a empezar, 

situarme, por ejemplo, 

junto a la noria de mi infancia, 

o en los prados que devoró 

la ampliación de la ciudad, 

tal vez procuraría 

lanzar bien lejos esas piedras, 

estar atenta a la sordina 

de esa música, mar adentro, 

entre mis huesos. 

 

 Procuraría convencerme  

de que sólo se vive una vez, 

de que nada de lo que pueda perder 

es peor que perderme a mí misma.



 

APRENDIZAJE 

 

Ellos ya no respiran 

el mismo aire que yo. 

Ya no pueden ver las cosas que yo veo. 

Ya no pueden reírse ni hablar. 

 

 Por eso, es urgente 

tomar otra perspectiva de la vida, 

considerar estos años 

solo un viaje breve, alucinante. 

 

 Para que cuando caiga 

la lluvia de cenizas sobre mi cuerpo, 

sepa yo aceptar mi destino 

con dignidad, con mesura, sin lamentos. 



EN EL RESTAURANTE DEL JARDÍN 

 

Establezcamos un ritmo y un sentido, 

ennobleciendo el arte de vivir, 

quedándonos en íntima comunión 

en el restaurante del jardín. 

 

 Da igual que la comida sea cara y mala, 

que el lugar solo sea una excusa 

para sacar dinero a los turistas. 

Da igual que el sitio 

sea solo una representación, un teatro, 

un escenario engañoso y fugitivo. 

 

 Qué más da todo si aún nos queremos, 

si aún somos dos y estamos vivos.  


Isabel Marina

Nací en 1968 en Avilés. Soy licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra (1991) y master en Radio Nacional de España (Universidad Complutense).  Trabajé durante casi veinte años en la Universidad Carlos III de Madrid como jefa de prensa y redactora jefe de su revista institucional. Durante esos años también fui asesora de prensa de Gregorio Peces-Barba Martínez, rector de esta Universidad.

 

Desde 2019 dirige la revista de poesía Ítaca. Creadora y directora del espacio Poeta del mes en la Asociación Culturias de Avilés. 


Enlaces de la autora: (pulsar en el nombre)

La poesía ayuda a vivir

 Isabel Marina

 Dónde siempre es de día






 

lunes, 25 de noviembre de 2024

Lecturas 25N 2024

 

Lecturas 25N 2024

Para visibilizar este 25N varias autoras compartimos lecturas. Gracias a todas las autoras participantes:



Ángel de la guarda (Norma Yurié Ordóñez)

Cada noche se repite el mismo festín, los guardias del albergue se precipitan sobre las pequeñas. Cansada, con torpe aleteo, intento impedir que engullan a la primera mientras llevan la segunda a rastras.
Después de tragarlas a todas se disputan las últimas plumas de mi cuerpo caído. 

Norma Yurié Ordóñez




Hay un camino (Angélica Morales)

Hay un camino dentro de nosotras,
algo sinuoso y con la luz dormida,
algo que se va estrechando en la memoria.
Pero sé que hay un camino entre nosotras
de hombres buenos
y margaritas
de boca de viento
en la que danzan heridas suaves,
casi imperceptibles,
como si se quisieran ir.
Hay un camino, debes creerme, 
que le da a comer a nuestros huecos,
que amamanta la sed de nuestros relojes,
que deja caer
el dolor
como si fuesen granos de uva dulce.

Angélica Morales Soriano





Ella rompió el círculo (Sol Gómez Arteaga)

Se lleva la mano al pómulo, amoratado e hinchado. Le duele, pero se siente súbitamente aliviada por la decisión que acaba de tomar. Hoy por primera vez a la entrada de urgencias ha contado todo, los golpes, los gritos, las amenazas, y ahora espera a que llegue la policía y le acompañe a declarar. Hoy, después de todas las oportunidades que le ha dado a lo largo de los seis años de relación, la oportunidad se la da a ella misma. El camino que tiene por delante no es de rosas, -las que él le regalaba con cada reconciliación-, ni de promesas, -le prometió tanto, lo último llevarla a París-. Pero es el suyo, su camino, y si alguna vez viaja a la ciudad de la luz, lo hará sola.

Sol Gómez Arteaga


Obstrucción callejera (Rosa Campos)


Se topó, inesperadamente, con el dinosaurio al final de la calle, sentado y de espaldas, obstruyéndole el paso con su inmensa mole, sin dejar resquicio entre esquina y esquina, entre acera y acera.

     Decidió no presentar batalla porque se olió ganas de tarde de cristales rotos en aquel espacio y no iba con ella la violencia, aun así, la mera obstrucción ya le había causado algún rasguño que se sumaba a los muchos sufridos, ser abogada feminista tenía esos reveses. Se volvió a casa porque un embalse de lágrimas estaba a punto de estallar y anegarla en plena calle y no quería dar tres cuartos al pregonero, ni dar equívocas muestras de impotencia.

      Entró derecha a la cocina, sin pasar por la sala para no preocupar a su marido, y bebió un vaso de agua para enviar la pena atravesada en el pecho derecha al intestino —digerirla se le hacía acuciante para poder buscar una solución—; las lágrimas le pidieron paso y no tuvo más remedio que dar rienda suelta al embalse.

       Pero su marido entró en la cocina porque había escuchado la llave girar en la cerradura y le extrañó el no recibir el “ya he llegado” de costumbre.

        —¿Qué te ocurre?

        Podía haberle dicho que la cebolla le hacía llorar, pero no había ni una cebolla en la encimera, ni en la mesa de la cocina, solo el vaso vacío de agua... Terminó contándoselo.

         —No quería decírtelo porque pensé que lo que no se comenta no existe... Pero, cómo ignorar a dinosaurios que obstruyen vías.

         —Obstruyen callejones sin salida que tú no necesitas —le dijo mirándola de frente—, solo eso. La igualdad que defiendes requiere calles despejadas, no callejones atascados, y tú sabes dar con ellas, bella abogada —concluyó sonriente, y con los ojos rebosantes de amor, llevándola a tocar el cielo.

      Aunque el dinosaurio no se cansó de ser barrera, ella agradeció poder ponerle perímetro y altura, ¡cuánto le facilitaba el descarte y la elección de vías!


Rosa Campos


SON (Lucía Novas Garrido)

SON a selvática serpe lamacenta, recuberta

de obsidiana, de lava candente; 

son a malísima feiticeira que agocha

a súa beleza entre sabugueiro e fento,

a que traballa de sol a sol para gañar

millo

e especias,

a das mans con calos e terra

de laboura intensa;

son a que goza do amor en montes bravurentos,

a que axuda ás poldras

a parir; 

son a que devorou a mazá, a que encarnada

de desexo

inxuriou

o poder establecido;

son a que se inunda de arroz, de fariña

e plenilunio;

son a que cría, a que alimenta, a que agarima,

a que ergue

espadanas neste mundo;

son o monstro de tentacións e pecado, son a

letra

escarlata

de pavo e calacús (terror enfeitado

de lenda): 

son a que camiña soa entre os areeiros

herbosos;

son a do aquelarre, o mito

que carga coas maldades; a gata voluptuosa,

sensual e indecente, a danzarina núa

que enche os corazóns

e é desprezada;

son Salomé, Lilith, Eva, Dalila (a mala,

a alimaria);

son a aldraxada, a violada, a vexada, a

pura, a infeliz, a apreixada entre gadoupas

brancas. 

Son

unha muller.


Lucía Novas Garrido

Cando calo (Moncha Prieto)

Quizais pensas que son a túa obra, que o tempo invertido na miña creación non foi perdido e estéril.

      Quizais ese é un criterio recorrente no teu maxín. Quizais o penses porque, cando escoito as túas disertacións e calo, debúxaseche nos beizos un aceno de vaidosa fachenda.

    Que lonxe andas de saber o que esconden os meus pensamentos cando te escoito calada:

     Para que non ceibes ira, escoito.

     Escoito para sementar calma nas treboadas. Treboadas que descargas, sen avisar, nos meus ríos de desesperanza.

     E calo. Calo pero non acepto. Cativa vinganza!.

     É difícil imaxinar que esa intelixencia privilexiada sexa incapaz de entender que cada palabra non dita é un fío que cortamos desta case inexistente comunicación. Cada silencio, unha ocasión perdida. Cada reproche, un rancor envelenado.

     Se fose posible que, por un momento, abrises a fiestra dos meus pensamentos, quizais entenderías...

     Quen sabe! Se esa visión desesperada acendese a túa razón, saberías por fin que son especial na miña autenticidade. Que non é preciso que tentes modelarme ao teu antollo, porque entón perdería o cerne que me fixo única, exacta, perfecta.

     Quero ser como son, como era a primeira vez que dixeches que me amabas. Non quero transformarme para que agora me ames. Non quero que me ames porque me transformaches.

    Permíteme ser eu para que poida vivir contigo.

    Permíteme ser eu para que poida vivir comigo.


Moncha Prieto


Recortables (Manuela Vicente Fernández)

Mientras su madre otea el horizonte y observa el exterior desde todas las ventanas de la casa antes de salir a recoger la ropa, Alicia despliega sobre la mesa toda su colección de muñecas de papel. Colorea sus vestidos y recorta sus accesorios: una pamela de verano para  Pili y un vestidito de flores para su peque. Ella no teme al lobo como mamá porque, al igual que la Alicia del cuento, es capaz de vivir entre personajes. Hoy a Pili le ha salido un pequeño morado bajo el ojo izquierdo, como a su madre la semana pasada, días antes de tener que mudarse a toda prisa a la nueva casa. Ahora, siempre que salen a pasear, su madre insiste en mimetizarse con el bosque y las dos visten esos apagados mandiles grises que les dio la abuela. Menos mal que en el armario de sus muñecas este color no existe y los verdes, amarillos y azules campan alegres por sus cuerpos, sin que nadie los vete.

Recortables

Mentres a súa nai escanea o horizonte e observa o exterior dende todas as fiestras da casa antes de saír a recoller a roupa tendida, Alicia estende sobre a mesa toda a súa colección de bonecas de papel. Colorea os seus vestidos e recorta os seus complementos: un sombreiro de verán para Pili e un vestido de flores para o seu pequeno. Non lle ten medo ao lobo como a mamá porque, como Alicia no país das marabillas, é capaz de vivir entre personaxes. Hoxe Pili recibiu un pequeno hematoma debaixo do ollo esquerdo, como a súa nai a semana pasada, días antes de que tivesen que mudarse con présa á nova casa. Agora, cada vez que saen a pasear, a súa nai insiste en mesturarse coas formas do bosque e ambas levan eses mandís grises aburridos que lles regalou a súa avoa. Menos mal que esta cor non existe nos armarios das súas bonecas e os verdes, amarelos e azuis deambulan felices polos seus corpos, sen que ninguén os vete.



Manuela Vicente Fernández





"Recortables" por Manuela Vicente Fernández


Con motivo do 25N quero compartir o texto Recortables, en edición bilingüe, publicado orixinalmente na web Esta noche te cuento.





Recortables

Mientras su madre otea el horizonte y observa el exterior desde todas las ventanas de la casa antes de salir a recoger la ropa, Alicia despliega sobre la mesa toda su colección de muñecas de papel. Colorea sus vestidos y recorta sus accesorios: una pamela de verano para  Pili y un vestidito de flores para su peque. Ella no teme al lobo como mamá porque, al igual que la Alicia del cuento, es capaz de vivir entre personajes. Hoy a Pili le ha salido un pequeño morado bajo el ojo izquierdo, como a su madre la semana pasada, días antes de tener que mudarse a toda prisa a la nueva casa. Ahora, siempre que salen a pasear, su madre insiste en mimetizarse con el bosque y las dos visten esos apagados mandiles grises que les dio la abuela. Menos mal que en el armario de sus muñecas este color no existe y los verdes, amarillos y azules campan alegres por sus cuerpos, sin que nadie los vete.

Recortables

Mentres a súa nai escanea o horizonte e observa o exterior dende todas as fiestras da casa antes de saír a recoller a roupa tendida, Alicia estende sobre a mesa toda a súa colección de bonecas de papel. Colorea os seus vestidos e recorta os seus complementos: un sombreiro de verán para Pili e un vestido de flores para o seu pequeno. Non lle ten medo ao lobo como a mamá porque, como Alicia no país das marabillas, é capaz de vivir entre personaxes. Hoxe Pili recibiu un pequeno hematoma debaixo do ollo esquerdo, como a súa nai a semana pasada, días antes de que tivesen que mudarse con présa á nova casa. Agora, cada vez que saen a pasear, a súa nai insiste en mesturarse coas formas do bosque e ambas levan eses mandís grises aburridos que lles regalou a súa avoa. Menos mal que esta cor non existe nos armarios das súas bonecas e os verdes, amarelos e azuis deambulan felices polos seus corpos, sen que ninguén os vete.