miércoles, 26 de julio de 2017

Un policía de honor



Con Cámara y sin cámara (Michael e Inessa Garmash)



-¡Vamos, espabilaos, quiero limpio todo esto en diez metros a la redonda!, -el Inspector Jiménez impartía órdenes ejerciendo su autoridad.

-¡Acotadlo con cinta de "No pasar", que luego cualquier imbécil destruye todas las huellas! ¡Vamos, buscad pistas, hay que resolver este caso!

Desde la madrugada la actividad policial era frenética en toda la escena del crimen. Algún vecino, al oír el espantoso estruendo del cuerpo al caer desde el quinto piso, les avisó y ahora  desplegaban sus efectivos ante el portal de Milena. Los transeúntes se arremolinaban curiosos y hacían aspavientos de terror al comprobar el espeluznante suceso.

-¡Circulen, por favor, aquí no hay nada que ver!, -exhortaba el inspector intentando despejar la calle.

Jiménez llevaba veinte años en el Cuerpo. Siempre  procuró conservar la sangre fría, ser imparcial al investigar. Mantenerse alejado desde una perspectiva sentimental era lo más conveniente para resolver el puzle de forma eficaz. Pero esta vez era difícil, por no decir imposible, no sentirse conmovido por la crudeza de los acontecimientos. Una mujer hermosa, joven todavía, de situación social y económica acomodada, a juzgar por la zona de residencia, aparentemente amada por su marido y sin embargo, decidía tirarlo todo por la borda y arrojarse al vacío ¿Por qué? Los hechos desafiaban toda lógica. Seguro que encontraría cabos sueltos. Se apoderó de él un deseo irrefrenable de averiguar la verdad. Era cuestión de honor.

-¡Jefe, aquí hay algo interesante. -Marcos, su colaborador, le sacó de sus cavilaciones.

-¿Qué pasa?

-Su mano derecha tiene un papel.

-Es verdad.

Cuando lograron abrir el puño inerte de la pobre Milena observaron en su palma la foto arrugada de una bella muchacha pelirroja de largos cabellos que guardaba un parecido extraordinario con la víctima.

-¿No es aquella chica asesinada hace unos años cuyo cuerpo nunca apareció?

-Sí. Ella es. Dicen que la madre nunca consiguió sobreponerse a tan abrumadora pérdida.


María José Triguero Miranda©