miércoles, 26 de julio de 2017

El flechazo




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La Conversación (Etienne) la Habana, Cuba.


Él: "¿Y a usted quién le robó el corazón?"
Ella: "Nadie. Yo decidí entregárselo a alguien hace tanto tiempo que ni recuerdo cuándo fue. Pero dígame, ¿Cuál es su historia? ¿Cómo perdió el corazón?"
Él: "Es una triste historia, digamos que a fuerza de amar, el sentimiento se fue desgastando como una pastilla de jabón. Ya no sé lo que siento ni quién soy, solo tengo un gran hueco en el alma que no sé con qué llen...arlo".
Ella: "Es curioso, a mí me pasa igual. Siento el vacío que dejó mi corazón y una tristeza fría como el metal que nos confiere esta sobria forma. Pero… espere un momento ¿No es acaso un pájaro lo que acaba de atravesar el hueco de su cuerpo? Y mire, también el mío… no es uno, son dos, y mariposas, y ahora que reparo… ¿No es un arcoíris lo que veo a través de ese gran hueco? Creo que el sol se refleja en las gotas de agua que flotan en el aire tras la tormenta. Y hay también aromas de flores y acordes de música, y voces risueñas"…
Él: "¿Sabe? Tal vez no haya vacío en absoluto. Tal vez quien nos forjó lo hizo así a propósito para permitirnos descubrir nuestra verdadera esencia. Sólo debemos mirar desde cierta distancia en lugar de mirarse a uno mismo, así encontraremos todo un universo de colores, de olores, de sensaciones… de hecho dicen que ni siquiera en el espacio exterior existe el vacío, todo es materia oscura, energía oscura, todo ocupa su lugar en el universo".
Ella: "Tiene usted razón, mirémonos no sólo a la superficie, vislumbrando más allá"…
Él: "¡Qué bello es su rostro! e intuyo que así será su mente aunque no pueda verla, creo que podría amarla si tuviera corazón".
Ella: "Yo le amé en cuanto sentí su presencia, porque también la razón tiene su manera de amar como acaso no sepa amar el corazón".

María José Triguero Miranda