miércoles, 26 de julio de 2017

In memoriam





¿Creéis en el destino? ¿Pensáis que cada uno lleva escrito su sino desde la cuna y una fatalidad superior rige nuestras vidas? Marion no creía en la buena o la mala estrella, solo en la injusticia. Estaba harta de soportar el trato vejatorio que le infligía continuamente el  novio de su madre mientras  ésta hacía la vista gorda. Cuando, cansada de tanta crueldad, por fin decidió  cambiar de vida, abandonó la casa  amparándose en la oscuridad de la noche y llevando consigo solo lo imprescindiblemente necesario. De madrugada tomó el primer autobús que salía del pueblo rumbo a la ciudad. Durante el viaje durmió poco y mal. Al amanecer llegó a su destino, buscó un hotel barato donde alojarse y descansar unas horas. Ahora se encontraba extenuada y asfixiada de calor. Se sentó rendida sobre la cama después de despojarse de casi toda la ropa y repasaba entristecida su pasado mientras leía con indiferencia  el horario de trenes. ¿Adónde iría? Estaba sola pero deseaba, necesitaba desesperadamente, creer que todo le iría bien. "Descansaré un poco" -se dijo- y lo veré todo mucho mejor."

¡Pobre Marion! ¿Quién le iba a decir que su destino ya se había cumplido en ese hotel?

Al otro lado del tabique Norman Bates la observaba impunemente, por un orificio que había practicado hacía años y que le servía para espiar a sus víctimas. ¡Qué poco habría de disfrutar de su ansiada libertad! ¡Cuántos sueños rotos yacían en aquella triste habitación! ¡Pobres mujeres cuyas vidas fueron truncadas por algún monstruo sin sentimientos!

María José Triguero Miranda