sábado, 3 de febrero de 2018

El olor de la inocencia

El perfume del jazmín me devuelve las largas noches del verano, los juegos en la calle, los racimos de estrellas en el cielo, las ventanas encendidas que dejaban escapar las melodías de la radio.
Aspiro el aroma de sus diminutas flores blancas. Y blancas se vuelven las risas, las carreras sigilosas del escondite y las canciones que estallaban en la garganta.
El jazminero crecía en el patio de la casa y volcaba sus pétalos desde la tapia a la acera. Nos adornábamos el cabello y seguíamos corriendo.
-¡A dormiiiiir! -repicaban las voces de todas las madres desde el interior, como si se pusieran de acuerdo.
Al amanecer, un puñado de flores albas impregnaba de inocencia la almohada.

Imagen: The Tao of Dana 

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