sábado, 21 de enero de 2017

En los posos del café.

Sonríes tristemente al mirar la taza que te acaban de servir. Hace poco más de un año, en aquella misma mesa, leyeron los posos de tu café. Una profusión de buenos augurios: ascensos, dinero, éxito en amores... Y ahora, lacerantes, desfilan por tu mente los hechos que comenzaron dos meses después. El accidente, el "lo siento pero ya no te quiero", la cola del paro, el Alzheimer de papá.
Por fin, con un inmenso suspiro, rebuscas en los bolsillos del abrigo. Aquí están, sí. La carta recogida esta mañana, sobre el maldito desahucio, y el sobrecito de azúcar, que sacas, comprobando que aún contiene la dosis letal de estricnina.
(Manoli Asenjo)