viernes, 20 de enero de 2017

Hablando de escribir

Inauguro esta sección en la que publicaremos contenido relacionado con el arte de escribir, con los consejos que nos deja Relatos Magar  sobre cómo enfrentarnos al reto de escribir un micorrelato.

6 consejos para escribir un buen microrrelato

Artículo publicado por Relatos Magar  Facebook y Twitter,  muy esclarecedor, en el que nos resume en 6 pasos cómo escribir un buen microrrelato.

1. NO CONFUNDAS BREVE CON CORTO

«Es un género breve, no corto. Lo corto termina antes de tiempo; algo que queda corto es que realmente no nos ha satisfecho. Sin embargo, lo breve calla justo a tiempo. (…) Cuando leo un microrrelato, cuanto más largo sea el tiempo que me deja después pensando, reflexionando la historia, mejor es. (…) Se lee rápido, pero se digiere bastante lento. (…) No tiene la misma lectura que la novela», explicó Bárbara Blasco y, en la misma línea, dijo Vicente Marco: «No es lo que estás leyendo en ese momento, sino todo lo que sugiere y provoca después».

2. EVITA EL CHISTE FÁCIL

Para escribir un buen microrrelato es fundamental entender el género. En mi opinión, está bastante extendida la creencia de que los microrrelatos son simplemente unas cuantas frases ingeniosas que tienden al chiste y, por eso mismo, no se le da todo el valor que este género literario merece. Un buen microrrelato tiene que contar una historia, aunque de una forma muy particular, como veremos a continuación. Como dijo Bárbara Blasco, «tiene cosas de  poesía, (…) tiene cosas de la narrativa y (…) del aforismo». Cada microrrelato tenderá más a una u otra forma de contar, pero siempre habrá una historia, no solo la descripción de una escena o una sensación; ese es el reto. Recuerda: que sea «micro» no quiere decir que deje de ser «relato».

3. JUEGA CON EL SIMBOLISMO

Cuando con tan poco hay que decir mucho, cada palabra cuenta. «Cuando se escribe lo que se escribe, la palabra deja de tener un significado vulgar, el  coloquial que suele tener, y adquiere ese significado simbólico. (…) Una mesa ya no es una mesa. Tiene un carácter simbólico. Esta cerveza que me estoy bebiendo tampoco es una cerveza, por si alguien no se había dado cuenta… (Risas) Pero dice muchas cosas. Si en un microrrelato la escritora se estaba bebiendo una cerveza, sería muy simbólico. (…) Todo adquiere un simbolismo en el micro y por eso el trabajo con el lenguaje es tan importante». Vicente Marco añadió: «… algo que tú lo lees y te parece una cosa, lo lees otra vez y te parece otra. Eso es lo que caracteriza al arte en general». Y eso es lo que hace bueno a un microrrelato. Por eso, hay que jugar con el simbolismo de cada palabra, cada frase. Cuantas más lecturas tenga esa misma historia, mayor poso dejará en el lector.

4. LA ELIPSIS ES TU ALIADA

En el microrrelato no hay espacio para entrar en explicaciones, por eso se recomienda que la historia empiece en mitad de la acción y que sea labor del lector imaginar qué pasó antes. Vicente Marco aludió al maestro de la elipsis para hablar de los microrrelatos: «Siguiendo la metáfora del iceberg de Hemingway, lo que se ve es la pequeña puntita, pero todo lo grande está debajo». A lo que Bárbara Blasco añadió: «Lo que más me interesa del microrrelato es lo que no dice. La elipsis es el arte supremo de la literatura. Cada lector, a su manera, pondrá ese algo que el autor no ha puesto. Así, el lector está mucho más implicado. El juego que establece el autor es que yo como lectora, tenga que completar, seguir ese relato en mi imaginación». Así que juega a sugerir más que a contar, el lector activo estará encantado de entrar en el juego y, posiblemente, te sorprendan las interpretaciones que dé a tu texto.

5. NO LE DES UN FINAL CERRADO

«Todo microcuento empieza entre comillas y acaba en puntos suspensivos. No se puede cerrar con una certeza ni en el microrrelato ni, creo, en la vida. Hay que vivir en duda permanente». Esta frase de Bárbara Blasco me encantó e ilustra muy bien cómo el microrrelato debe quedar abierto de alguna manera, ya que lo interesante es que el lector le dé el final, la interpretación, que quiera. El objetivo es dejarle pensando, no dárselo todo mascado. En cuanto a eso de empezar entre comillas, Bárbara aludía al carácter simbólico del lenguaje (punto 3).

6. DA LA CLAVE CON EL TÍTULO

Entre tanta elipsis, simbolismos y puntos suspensivos, el título cumple un papel fundamental dentro del microrrelato. Quizá dé una pista inicial o desubique totalmente, pero al acabar la historia y volver a él, adquiere un nuevo significado, se convierte en la pieza que completa el rompecabezas o, incluso, abre un nuevo mundo de posibilidades. Quizá el título sea importante en relatos y novelas, pero en los microrrelatos es fundamental. Siempre debe aportar un matiz a la historia que se ha contado.
Tras estas explicaciones habréis comprobado que el arte del microrrelato no es tan simple como a muchos les parece. A cualquier escritor le supone un reto contar una historia con tal limitación de palabras, ahí reside el encanto.