lunes, 20 de febrero de 2017

MUJERES, PRINCIPIO Y FIN.

Imagen 5 : Paseo a orillas del mar (Joaquín Sorolla)
Imagen 4 : ¡Otra Margarita!  (Joaquín Sorolla)



Recuerdas como éramos, presumidas, orgullosas… Nuestros dieciocho años, aquella fiesta improvisada por nuestros padres, todos vestidos de blanco. El viento, las olas, el olor a salitre mezclado con aromas de azahar y nuestra insultante juventud.

Eras tan bella que me sentí un poco envidiosa, tú, acaparando todas las miradas, con ese andar insinuante, cubriendo coqueta tu rostro a base de pamelas y sombrillas. Fuimos tan felices esos días, jugando por las playas, paseando, incluso durmiendo los atardeceres, nuestras cabezas tocándose, los brazos entrelazados, manchándonos de arena las enaguas.



Y ahora, aquí me tienes, envejecida, triste y desgastada. Los años se llevaron la ilusión y te fuiste convirtiendo en un guijarro en el zapato; a veces molesto, otras inexistente, al final insoportable. Cada uno de tus desprecios, cada traición, iban formando nuevos surcos en mi rostro.

Siento lo que hice. Nunca te pedí perdón y ahora es demasiado tarde. Tú ya no estas, yo erré gravemente en mi camino. Espero una condena, quizá sea capital. Atemorizada y sola, no veo piedad en los que me juzgan. Pero ya no siento nada. Solo tu presencia. Si sigo viviendo, nunca dejarás de habitar mis sueños. Si no, volaré junto a ti.



              

Manoli Asenjo