miércoles, 18 de enero de 2023

Patricia Iniesto de Miguel: 'La forma del viento' es un libro lleno de pájaros y océanos

 

Patricia Iniesto de Miguel

―Hola, Patricia. Ante todo, darte las gracias por tu tiempo y felicitarte por tu nuevo poemario La forma del viento ganador del Premio de Poesía Covibar-Ciudad de Rivas. Cuéntanos un poco sobre ti, tus primeras lecturas y tus inicios en la escritura.

Muchas gracias a ti por darme esta oportunidad. Los inicios de la escritura y la lectura suelen ir de la mano, al menos en mi caso. Al empezar a escribir quieres imitar aquello que lees. Por eso me recuerdo de niña redactando pequeños relatos, narraciones que eran para mí una especia de juego. La escritura como necesidad, como forma de entender la vida, llegó en la adolescencia, con la creación de mis primeros poemas.

―¿Eres una escritora de brújula o de mapa? Háblanos de tu proceso creativo, las cosas que te inspiran y los rituales que te acompañan al escribir (si no son secretos y tienes alguno).

La verdad es que no sigo ningún ritual a la hora de escribir porque mi proceso es completamente intuitivo. Solo necesito que surja la idea y esta puede aparecer gracias un recuerdo, a una emoción. El siguiente paso consiste en poner el poema por escrito, pero podría afirmar que son pasos prácticamente simultáneos. Obviamente después queda la tarea de pulir el poema, realizar cambios en algún término, en la disposición de los versos...

―¿Cómo nació tu poemario La forma del viento? ¿Los poemas corresponden todos a una misma época o fueron gestados a lo largo del tiempo?

Sí, la mayoría fueron compuestos en los meses previos a su publicación. Es curioso porque no sucedió así con mi anterior poemario, Cosmogonía de la luz y del invierno, que recoge poemas separados por varios años de diferencia. Con La forma del viento todo fue muy rápido. Quizá por ello, y esto es algo que cuento por primera vez en esta entrevista, decidí incluir como Epílogo de la obra un poema que compuse en mis primeros acercamientos al género, cuando la poesía era para mí poco más que un juego, hace ya más de veinte años. A pesar de la diferencia cronológica entre ese poema final y el resto, incluirlo me pareció una manera muy bella y coherente de cerrar mi obra, un homenaje a la persona que fui y que seguía estando a través de las anteriores páginas.

―¿A la hora de escribir poesía buscas la uniformidad en los versos o eres más bien anárquica?

Creo que hay una uniformidad bastante inconsciente, es decir, no busco la coherencia porque todos siguen un mismo eje temporal y vital y van a estar marcados por los mismos temas y obsesiones.

―¿Hay un tema conductor que subyace en todo el poemario o un conjunto de ellos?

El paso del tiempo, la experiencia y la memoria. A partir de esos elementos se construye todo el poemario. Como en el anterior, es un libro lleno de pájaros y océanos, pero ahora también de arena, tierra y huesos. En gran parte de ellos se observa también mi obsesión por el lenguaje, que se hace explícita en muchos de los poemas mediante términos como Oxímoron, morfema, sílabas...

―Cuáles son tus poetas de cabecera y tus influencias.

No tengo influencias reconocidas, ni lo que se suele llamar “poetas de cabecera”, es decir, no hay poetas a los que vuelvo una y otra vez, pero sí están aquellos a los que siempre nombro porque me he identificado con sus versos en algún momento de mi vida: Jaime Sabines, Alejandra Pizarnik, Vicente Huidobro, Cristina Peri Rossi...

―¿Cómo ves el tema de las editoriales? ¿Es difícil publicar poesía hoy en día? ¿Crees que se lee poco y son malos tiempos para la lírica?

Escucho con bastante frecuencia que se escribe mucha más poesía de la que se lee. Sé que muchos poetas encuentran bastantes dificultades para ver su obra publicada y quizá ese sea uno de los motivos, pero no el único. En mi caso he tenido la suerte de haber podido conseguirlo gracias a los premios logrados, así que estoy muy agradecida a esas editoriales que han confiado en mi obra. Por ese motivo quiero aprovechar la entrevista para animar a todo el mundo a que lea poesía, a que se acerquen a autores desconocidos y a que den también una oportunidad a las pequeñas editoriales que apuestan por ellos.

―¿Qué resaltarías del poemario La forma del viento? ¿Ha cumplido tus expectativas y sientes que has trasladado al papel la expresión en su justa medida o al terminar un poemario siempre queda la sensación de dejarse algo en el tintero?

Pienso que un poemario no termina cuando cierras la última página. Al tratarse de un género tan marcado por la subjetividad de su autor siempre tienes la sensación de haber puesto fin a algo que no ha acabado. Y por eso siempre surge la necesidad de crear un nuevo poemario.

      Patricia Iniesto de Miguel es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y máster en El Mundo Clásico y su Proyección en la Cultura Occidental por la UNED. Actualmente ejerce como profesora de Lengua Castellana y Literatura en un Instituto de Enseñanza Secundaria de Madrid. Ha publicado en varias revistas literarias y ha obtenido premios poéticos como el Ciudad de Getafe o el Voces Nuevas de Ediciones Torremozas. Algunos de sus microrrelatos han sido recogidos en diversas antologías y ha participado en el programa radiofónico El sillón de terciopelo verde, donde varios de sus textos han resultado seleccionados entre los finalistas y ganadores de su concurso literario. En 2021 publicó el poemario Cosmogonía de la luz y del invierno, galardonado con el XIII Premio Internacional La Nunca de Ediciones Oblicuas. La forma del viento (Premio Internacional Covibar-Ciudad de Rivas, 2022), publicado por Ediciones Vitruvio, es su segundo poemario.

 

 


 'La forma del viento' (hacer clic en el título)

viernes, 13 de enero de 2023

Alejandra Kamiya: Escribo para dejar de escribir algún día

 

Alejandra Kamiya



Nos acompaña en el blog la escritora y tallerista argentina Alejandra Kamiya, cuya escritura tiene una gran profundidad y calado lírico. Alejandra nos resume en pocas palabras como fueron sus encuentros con los libros y sus comienzos literarios.


1. Bienvenida a este espacio, Alejandra, y gracias por compartir con nosotros recuerdos de tus inicios con las letras. Cuéntanos sobre tus  lecturas y a qué edad comenzaste a escribir.

Desde muy pequeña la lectura fue una forma de compañía, un refugio. Y no concibo la escritura sino como el otro lado de la lectura. No tengo recuerdos de no haber leído o escrito. 

Hubo, sí, un momento en el que la escritura se volvió algo público. Me presenté de un modo un poco inconsciente a un concurso y lo gané. Quienes ganaron el segundo y tercer premio en el mismo concurso se dedicaban a escribir, y eso me dio la pauta de que podía darle otro lugar a la escritura en mi vida. Busqué ayuda, encontré grandes maestros que me abrieron las puertas y todo ocurrió de manera muy natural.


En cuanto a lecturas que me hayan marcado, no creo que lo hayan hecho tanto como escritora sino como persona. Quiero decir esas lecturas cambiaron mi vida y tal vez después, mi escritura. Puedo mencionar a autores como Niimi Nankichi, Clarice Lispector, Fernando Pessoa, y últimamente Annie Ernaux, a quien no conocía y estoy descubriendo fascinada a partir de que le otorgaran el Premio Nobel.


2. Cómo surge tu proceso creativo, qué elementos, circunstancias o emociones te inspiran y si tienes algún método o ritual.

Lo que algunos llaman inspiración o estímulos para escribir no es un problema: me siento bombardeada por ellos todos los días. El tema es el trabajo posterior, el tiempo que requiere esa especie de contemplación previa al primer borrador. Las condiciones necesarias para ello van casi a contramano de la vida cotidiana. Darle vueltas en la cabeza a temas que no le importan a nadie más que a mí y sin un objetivo práctico puede parecer, por momentos, delirante. No tengo rituales para sentarme a escribir ese primer borrador. Lo que sigue es corregir y volver a corregir una y otra vez. Mi maestro decía que corregir es corregirse, por lo que siento que es un proceso que no tiene fin.

 

3. Qué crees que te aporta escribir y en qué aspectos te enriquece.

Cuando escribo siento que algo se aquieta en mí. Y esto ocurre en las capas más profundas de quien soy. Como una especie de saciedad pero efímera, porque siempre finalmente compruebo que he fracasado, que no he dicho lo que quería decir.

Me enriquece leer porque me enriquece la escritura de otros. Hay dos formas de encuentro: una se da cuando leo y la otra cuando soy leída.

En cuánto al tema de escribir, si lo pienso, creo que en realidad escribo para dejar de escribir algún día.



Tren interminable 

Mi padre dice que subió por la ventanilla. Lo imagino, delgado como ahora, nadando horizontal sobre un bosque de gente vertical. Llegó al centro del vagón. Dice que sólo por casualidad quedó junto al hombre. Un coreano. Lo imita, se para firme y llora. Mi padre no, el hombre de Corea. Tiene la cara arrugada de furia. Ustedes, japoneses, dice mi padre. Qué hicieron con mi hijo, qué hicieron con mi hija, con mi mujer. ¿Dónde están ahora? La boca de mi padre está abierta como la de una máscara trágica. Ustedes, japoneses, habría que castrarlos. Deberíamos llevar a sus mujeres y hacer con ellas lo que ustedes hicieron con la mía. Dónde está mi hija, grita. Dónde mi hijo. Mi mujer. Dónde. Mi padre cuenta una y otra vez esta historia a lo largo de los años. Imita a los japoneses que iban en el tren, impávidos. A veces el coreano grita. El grito sale de la boca de mi padre, otras veces mi padre hace correr por sus mejillas, hacia abajo, ocho dedos, los cuatro de cada mano menos los pulgares. La cara borrada por el llanto. Yo apenas conozco esa parte de la historia. Mi padre se inclina cuando dice que el Emperador pidió perdón. Pero cada tres o cuatro o cinco años, en una reunión de amigos o de trabajo o en una comida casual, en medio del silencio o de la charla, el coreano vuelve a mi padre que sube al tren por la ventanilla y llega al centro del vagón, donde el coreano, incansable, vuelve a gritar.


BIOGRAFÍA LITERARIA

Alejandra Kamiya (1966, Buenos Aires, Argentina)

Ha recibido entre otros los premios:

 Universidad Católica Argentina-SUTERH, Feria del Libro de Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes. 50º Aniversario, Max Aub (España), Metrovías, Premio Fundación Victoria Ocampo / Fundación Banco Ciudad, Horacio Quiroga (Uruguay), Unicaja (España). 

Ha participado de las antologías:

 Por favor sea breve (Editorial Páginas de Espuma, España), Los que vienen y los que se van (Editorial Fundación El libro, Buenos Aires ), Bailarinas (Centro cultural de la cooperación, Buenos Aires) entre otras.

Publicaciones:

 Los restos del secreto (Editorial Olmo, Buenos Aires) libro ganador de los premios Victoria Ocampo en Argentina y Horacio Quiroga en Uruguay.

 Los árboles caídos también son el bosque (Ed. Bajo la luna).

 El sol mueve la sombra de las cosas quietas (Ed. Bajo la luna).

Su próximo libro, 'La paciencia del agua sobre cada piedra', está pronto a salir por la editorial Eterna Cadencia.

Ha colaborado con el diario National Geographic y la revista de crítica literaria Otra parte.

Dicta talleres literarios en Buenos Aires.