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domingo, 5 de marzo de 2017

Un juez en el estudio del pintor


Relato sobre imágenes de dos pinturas de Joaquín Sorolla. “Otra Margarita”
Imagen 4

UN JUEZ EN EL ESTUDIO DEL PINTOR.
-Buenos días, don Joaquín.
-Buenos días señor Juez.
-Llámeme Ángel, en su estudio las formalidades entre buenos amigos sobran. Me alegro de que se esté recuperando favorablemente del envenenamiento que le provocó su mujer, casi termina con su vida, querido amigo. ¿A qué viene la urgencia de su llamada?
-Sí, por suerte voy mejorando del terrible error que, sin querer, cometió mi querida esposa al elegir el tarro del azafrán y confundirlo con el de veneno para ratas.
-Me gustaría tenerlo tan claro como usted lo tiene, querido amigo. Veo que ha pintado la escena del juicio, extraña mezcla la de estos dos lienzos juntos, siendo la misma mujer no parece serlo.
-Es el relato de mi vida junto a mi amada "florecilla", la alegría de nuestra vida junto al mar, bajo la luz mediterránea, salpicada de olor a algas y sal. Toda la vida anteponiendo mi labor de pintor de la luz, mientras mi amada quedaba sola en casa, cuando volvía siempre encontraba su sonrisa y el calor de su cuerpo pero mis ausencias la llenaron de celos y dudas. Sí, soy hombre y, como pintor he sucumbido a insinuaciones y desnudeces de mis modelos que fueron a más; nunca me negué a otros encantos, usted lo sabe, mi "florecilla" se fue mustiando y llenando de dolor y celos hasta que tomó una mala decisión, pero no la culpo, motivos le di más que suficientes, solo quiero recuperar los días felices, que perdone mis errores y perdonar el suyo, señor Juez, amigo Ángel, tenga compasión de mí, si la sentencia perderé mi luz y mi alegría...
-Tendré en cuenta sus palabras a la hora de dictar sentencia, querido amigo, y ya que estoy aquí... ¿Qué le parece si aprovechamos la visita y empieza a tomar unos bocetos para ese retrato que hace tanto que me tiene prometido?

Autora: Amaya Puente de Muñozguren.

Obra registrada, todos los derechos reservados.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Resiliencia

Relato 1 de 2.
IMÁGENES 4 (OTRA MARGARITA) Y 5 (PASEO A LA ORILLA DEL MAR)
PINTOR: JOAQUÍN SOROLLA
RELATO: RESILIENCIA
AUTORA: ORGAV
Él la  abofeteó por última vez. Ella se golpeó contra la pared y la inercia hizo que, por un momento, su cuerpo le cayese encima, para después acabar en el suelo. Solo bastó aquel instante para que el peso lo hiciera retroceder. Él era un hombre corpulento que media dos metros. Estaba borracho y su embriaguez no le dejó  percatarse  de la barandilla que estaba tras de sí; su cuerpo se precipitó sobre el hierro y cayó en las escaleras. Murió en el acto.
La policía no quiso creer esta versión.  Ella fue enjuiciada como asesina pese a ser inocente; el único delito que había cometido era  el haber  aguantado cada una de sus palizas…
En el periódico salió retratada; La viuda negra,  se leía en letras grandes. Se podía ver a una mujer vestida de negro, cabizbaja, sin fuerzas, aceptando  la última  penitencia que el destino le imponía...
Tras cumplir su condena, se mudó  a la costa; desde entonces vive en un faro. Cuando llegó a aquel lugar, se prometió ser una mujer diferente, ser feliz. Dejó que el mar y la brisa se llevasen cualquier resto de lo que un día  fue. El único recuerdo que ha querido conservar de todo aquello,  duerme escondido en el fondo de un baúl: aquel viejo recorte de periódico que le dieron cuando salió de la cárcel. 
Todas las mañanas,  se pone uno de sus mejores vestidos, su pamela y sale a pasear por la playa como una dama más;  disfrutando así de su merecida libertad...

© Orgav  (Verónica Orozco García)
Relato registrado.
Todos los derechos reservados.

En manos del destino

Relato 2 de 2.
IMÁGENES 4 (OTRA MARGARITA) Y 5 (PASEO A LA ORILLA DEL MAR)
PINTOR: JOAQUÍN SOROLLA
RELATO: En manos del destino.
AUTORA: ORGAV 
¡No voy a llorar más! Repito en mi cabeza una y otra vez mientras  salgo, sigilosa,  de aquella inmunda casa.  Los días de encierro  y desesperación han terminado.
Ahora, en una modesta habitación de hotel, tengo conmigo todo lo que necesito: unas viejas prendas, dos cuadros y mi libertad. Estos cuadros son muy importantes para mí, sus imagenes son muy simbólicas, me ayudan  a seguir;  una de ellas me recuerda  el infierno en el que he estado atrapada  estos últimos cinco años,  la otra me permite  tener presente  por lo que debo luchar…
He escapado de las garras de un ser zafio, un ser con un corazón enjuto... Yo no era otra cosa en su vida  más que una adquisición  valiosa  de la que badajear  con sus amigos; después me tenía encerrada en aquella habitación.  El cuadro de la mujer vestida de negro es  una metáfora de mi vida a su lado; siempre sometida... castigada... pendiente de condena…
Quiero volver a encontrarme conmigo misma, coger las riendas de mi vida, ser libre… feliz.  El cuadro de las mujeres vestidas de blanco me recuerda quien soy y  quien fui antes de que él apareciese en mi vida. Me trasmite la fuerza que necesito para volver a empezar.  
No tengo miedo a lo que esté por venir porque sé que él recibirá su castigo.  Tarde o temprano  encontrará, en la bodega, la botella de whysky que dejé preparada… 

© Orgav  (Verónica Orozco García)
Relato registrado.
Todos los derechos reservados.

lunes, 20 de febrero de 2017

MUJERES, PRINCIPIO Y FIN.

Imagen 5 : Paseo a orillas del mar (Joaquín Sorolla)
Imagen 4 : ¡Otra Margarita!  (Joaquín Sorolla)



Recuerdas como éramos, presumidas, orgullosas… Nuestros dieciocho años, aquella fiesta improvisada por nuestros padres, todos vestidos de blanco. El viento, las olas, el olor a salitre mezclado con aromas de azahar y nuestra insultante juventud.

Eras tan bella que me sentí un poco envidiosa, tú, acaparando todas las miradas, con ese andar insinuante, cubriendo coqueta tu rostro a base de pamelas y sombrillas. Fuimos tan felices esos días, jugando por las playas, paseando, incluso durmiendo los atardeceres, nuestras cabezas tocándose, los brazos entrelazados, manchándonos de arena las enaguas.



Y ahora, aquí me tienes, envejecida, triste y desgastada. Los años se llevaron la ilusión y te fuiste convirtiendo en un guijarro en el zapato; a veces molesto, otras inexistente, al final insoportable. Cada uno de tus desprecios, cada traición, iban formando nuevos surcos en mi rostro.

Siento lo que hice. Nunca te pedí perdón y ahora es demasiado tarde. Tú ya no estas, yo erré gravemente en mi camino. Espero una condena, quizá sea capital. Atemorizada y sola, no veo piedad en los que me juzgan. Pero ya no siento nada. Solo tu presencia. Si sigo viviendo, nunca dejarás de habitar mis sueños. Si no, volaré junto a ti.



              

Manoli Asenjo


Sola hasta hoy



Cuadro: "¡Otra Margarita!" de Joaquín Sorolla



Sola en el mundo. Ante los hombres y ante Dios. Siempre sola.

Sola cuando intentó que no sucediese. Sola cuando sucedió. Cuando descubrió que el pecado, pese a todo, había enraizado en su interior y pretendía dar fruto. Sola, los nueve meses de gestación.

Había luchado para que esa vida no germinase, para no traer al mismo infierno en el que ella estaba, a una víctima más o, en el peor de los casos, a otro miserable criminal. Pero no hubo forma. Todos los brebajes que tomó, todos los remedios que intentó aplicar, fracasaron en su intención, y la vida siguió, como las malas hierbas, siempre adelante.

No era más que una mujer sola. ¿Dónde estaban los guardianes del orden cuando los necesitó? Cuando su voluntad fue forzada, cuando lo perdió todo… Nadie le tendió una mano. Luchaba por  sobrevivir trabajando de sol a sol, sin más recompensa que un mendrugo de pan y un plato de caldo desgrasado. Hay actos ilícitos que se parecen a una obra de caridad. ¿Para qué dejarle crecer entre el frío y el hambre? En un mundo sin medicinas, sin ropa, sin calor, esperando a que las fiebres y la miseria se lo llevasen. Cuando lo tuvo entre sus brazos, su mente dijo no.

Hoy, por fin, va acompañada. La conducen, como a un vulgar reo a su condena que, para ella, es lo más parecido que conoce a la libertad.

                                                                                                       ©Manoli VF