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jueves, 25 de julio de 2024

VOLTAR


FELIZ DÍA DA PATRIA GALEGA!!!!



Se che contan un día que caín

lémbrate das túas costras nos nocellos,

das feridas da infancia que gardaches

no fondo do ropeiro 

e descende

lenta, mansa

docemente 

sen opor resistencia

sen xemido 

e acouga:

esperta á inmensidade dende o chan

dende o fondo do mundo

onde o ruido se converte en silencio

e fai posibel

que aprendas a voltar

espacio,

paseniño.


25/07/2024





martes, 21 de marzo de 2023

Na man do vento





Da man do vento
chegan os nomes, 
enrédanse
como fío dun tempo 
inesquecíbel,
nos cabelos dos días, 
vértense 
na semente da terra
 e agroman 
nos xeonllos dos nenos
cantando 
en tódolos axóuxeres:

"Eu fun un día 
tal como eres
sí, eu, eu, 
miña nena
meu neno
pel de sono
pel de vento
eu, eu
non me coñeces
non te coñezo" 

Da man baleira
 do calendario
fuxe o teu nome
no río do tempo
tropezan as vogais 
facendo ruido 
de cristais que se rompen.

Aínda non sei ollarte 
no invisible 
non aprendín a ler 
no esquecemento.

©MVF 
#DíaMundialdaPoesía

Traducción

De la mano del viento 
llegan los nombres
se enredan
como hilos de un tiempo inolvidable
en el cabello de los días 
se vierten 
en la semilla de la tierra
y florecen
en las rodillas de los niños
cantando en todos sus juguetes: 

"Yo he sido un día 
tal como eres,
sí, yo, yo, 
mi niña,
mi niño, 
piel de sueño, 
piel de viento, 
yo, yo,
no me conoces
no te conozco"

De la mano vacía 
del calendario 
huye tu nombre
en el río del tiempo.
Tropiezan las vocales
hacen ruido
de cristal al romperse.

Aún no sé mirarte en lo invisible.
No he aprendido a leerte
sin recuerdos.

#DíaMundialdelaPoesía

lunes, 31 de enero de 2022

MARCIA BATISTA RAMOS: ALGUNOS POEMAS


Marcia Batista Ramos


La ciudad

 La ciudad es un espacio de la memoria

Donde los padres y abuelos viven en casas de barrio

Maestros y taxistas (trabajan)

Mientras los demás (curiosean)

 

La ciudad es un espacio profano

Tiene un centro antiguo

Donde las chicas (ahora) muertas

Caminaron como hienas en la jaula (sonriendo)

 

La ciudad es un espacio sagrado

Tiene iglesias y catedrales

Ángeles en las plazas

Y niños (muertos)

Que ya no regresan

 

La ciudad es un espacio de inmolación

Los automóviles

Los camiones

Las motocicletas

Los ladrones

Y las drogas

 

La ciudad es un espacio contradictorio

Bocinas y sirenas

Silencio aturdido

Selva con lobos

Heredad de sacrificios

Intentos de adivinar la noche

Insectos venenosos

Bonitos edificios

Flores heridas

Montañas de anhelo.

 

La ciudad es un campo de batalla.

 

 

Sobreviviente

Todos murieron

antes que yo naciera:

La abuela Antonieta

La abuelita Negrita

El abuelo Cesáreo

La abuela Leontina

El abuelo Ignacio

Las tías

Los primos

Hoy estoy viva

¡Llena de muertos!

 

Esquina

Un millón de transeúntes al día

Para cada uno (una locura)

Por cada locura (una angustia)

 

Un millón de olores

Por cada olor (un miedo)

 

Un millón de sonidos

En su único poste (silencio)

 

Un millón de dolores

Procesiones humanas

(Sin nombre)

(Sin sexo).

 

Los poemas de Alejandra

-En memoria de Alejandra Pizarnik-

El tiempo se acumuló desde la infancia triste hasta lo que quedaba de los días.

 Los miles de pedacitos que poblaban sus días y noches,

 tenían nombre y apellido,

se llamaban tristeza y miedo.

Pudo verlos frente a frente en la habitación cuando estaba sola.

Escurrieron del techo por las paredes

y fueron todos hacia ella como hormigas disciplinadas.

 (Hasta fue enternecedor su paso lento).

Cuando le alcanzaban, hacían temblar su pequeño cuerpo,

 erizaba su pelo corto y abría más sus ojos alucinados.

Entonces ella buscaba la forma de escapar…

 Y medio paralizada, sintiendo que ya no podía más;

 y consciente de que el dolor consumía lo que le restaba de cordura: ella escribía un poema.

Tal vez, para salvarse.

 

Reminiscencias

No comas frutas verdes, te va a doler la barriga. 

No pruebes frutos que no conoces, pueden ser venenosos…

Colosales locuacidades.

Repiqueteante austeridad.

Profunda y sistemática incomodidad, poblando los días grises

 de la niña y de las futuras generaciones.

Por los siglos de los siglos…

 

Poema para las mujeres de Ciudad Juárez

 La orfandad de la noche encontró tus pasos

La ciudad es una jungla llena de bestias

Que te buscan

Para comerte en pedazos

 Tu olor es joven

Los atrae

Tu cuerpo es pequeño

Eres presa fácil

Que cae

Hasta el cielo

Llegará el eco de las oraciones

El aliento de las protestas

Las palabras en llamas

Los poemas que no te salvaron

Me esconderé detrás de alguna sombra

Masticando mis banderas

Olvidando mi nombre y mi arte

Porque no puedo llamarme poeta

Si mi verso no puede salvarte

Y la poesía y sus luchas

Son solo un emblema

Semillas sin germinar

Es cada poema

Que no logra protegerte

...

(Sueño con la noche que gotea de mi verso

Como un manto de justicia y protege tu vida)

 

Oración en medio de la guerra

Señor, en estos años de guerra he guardado sonrisas,

para usarlas en los días de fiesta.

Fiestas sencillas:

comer a la mesa con mis hermanos;

saludar a mis vecinos;

sentarme en el parque a leer un libro en la calma de la tarde

y sonreír al niño que pasa ...

Señor, en estos años de guerra todo ha cambiado.

Las canciones piadosas fueron silenciadas.

Los hermanos se convirtieron en mártires,

que ya no comerán en la mesa del domingo.

Ya no me abrazarán, ya no volverán a sonreír

Y no cantaran las canciones de nuestro tiempo.

Señor, en estos años de guerra,

Los vecinos apoyaron las paredes del edificio

Con sus manos, sus hombros, sus pies, su espalda ...

Señor, los vecinos, se quedaron a vivir bajo los escombros.

Llegó la pala y se llevó a los vecinos.

Los bombardeos pulverizaron el parque

y el niño que pasaba…

Señor, en estos años de guerra he guardado sonrisas,

para usarlas en los días de fiesta.

Te pido perdón Señor, porque ahora,

Usaré mis sonrisas para iluminar

el cadáver de cada enemigo.


Biografía                         

Márcia Batista Ramos, brasileña. Licenciada en Filosofía-UFSM. Gestora cultural, escritora, poeta y crítica literaria. Editora en Conexión Norte Sur Magazzín, España; columnista en Inmediaciones, Bolivia, periodismo binacional Exilio y Consultario, México, COINCIDIR, Chile, revista Madeinleon Magazine, España, El Mono Gramático, Uruguay y revista Barbante, Brasil. Publicó diversos libros y antologías, asimismo, figura en varias antologías con ensayo, poesía y cuento. Es colaboradora ocasional en revistas internacionales en más de treinta países. Editor adjunto de la Edición Internacional de Literatura China de Hubei. Embajador de la revista NAMASTE, India.

 


jueves, 25 de marzo de 2021

Cristina Requejo: Escribir es mi manera de reconciliarme con la vida

 

Cristina Requejo


Cristina Requejo, nació en Ourense, un 16 de Mayo de 1970. Estudió Psicología Clínica en la Universidad de Santiago de Compostela. Vivió en Galicia hasta el año 1992, en el que se trasladó a Madrid, donde reside actualmente. Es autora del poemario De dónde esta manía de ser pájaro (Enkuadres, 2017) y escribe en diversas webs literarias. Agradecemos a la autora su visita esta semana en el blog para hablarnos de literatura y de sus primeros encuentros con las letras.

Gracias por tu tiempo, Cristina. En 2017 publicaste tu primer poemario y sabemos que estás trabajando en el próximo, ¿Es la escritura una constante en tu vida o surge a raíz de algo? ¿Desde cuándo escribes?

Comencé a escribir siendo casi una niña. En la adolescencia escribía todo lo que pasaba por mi mente, fragmentos o retazos de cosas cotidianas por las que sentía inquietud, sin llegar a tratarse nunca de diarios, ya entonces solía reescribir y cambiar finales de libros que leía. Recuerdo que Reescribí y cambié el final de Madame Bovary. Extravagancias adolescentes en las que invertía el tiempo, pero que me ayudaban a evadirme, supongo. Ya más mayor, con 19 años, empecé a escribir  relato breve. Publicaba relatos semanalmente a esa edad en un periódico local del Bierzo, y aquel reto me estimulaba. Si te soy sincera me produce un sentimiento de ternura y espanto releer aquellos textos, pues no tenía ni el más mínimo conocimiento acerca de estructura. Aún los conservo, eso sí, cerrados bajo llave. A partir de ahí nunca dejé de escribir, pero sin ánimo de intentar publicar nada hasta que, ya muchos años después, abrí el blog Desde mi luna, donde principalmente escribía textos de carácter confesional. Unos años más tarde empecé a colaborar en  el blog Esta noche te cuento, llevado magníficamente por Juan Morán.  Es un blog de relatos, y algunos de esos relatos fueron recogidos en la Antología Un tiempo breve junto con textos de otros autores a los que admiro.

Del relato pasé a la poesía casi de forma accidental. Empecé como un juego en el concurso Cuenta 140 de El cultural, levado por Joaquín Pérez Azaústre, en donde gané en varias ocasiones. Nunca antes había escrito poesía y me empecé a sentir cómoda dentro del género. Así, en el año 2017 salió publicado mi primer poemario, que lleva por título ¿De dónde esta manía de ser pájaro?, en la editorial Enkuadres. Actualmente estoy ya en la fase final de mi segundo libro de poemas, que espero vea pronto la luz.


¿Qué dirías que te aporta la escritura y, por ende, la literatura en tu día a día?

Escribir es para mí una necesidad emocional que surge a su vez de otra necesidad también importante , que es la reconciliación con lo vivido. Es en la escritura donde encuentro la aceptación de mis vivencias, y también la comprensión y el porqué de las mismas. Me refiero a esas vivencias que nos marcan, a veces dolorosas. Cuando las convierto en palabras, se produce en mí una especie de catarsis, a veces inconsciente, y todo el proceso, así como la experiencia vivida, cobran sentido. La escritura en mí es un instrumento útil que actúa como catalizador emocional. Publicar es la guinda del pastel, pero nunca una guinda necesaria. Si escribiera pensando en publicar estaría sometida a muchas servidumbres, y a mí no me apeteció nunca estar sometida a nada. Escribo desde la libertad que yo misma me concedo.


¿Cómo surge tu proceso creativo?

La respuesta a esta pregunta está muy ligada a lo que te dije en la anterior. No vivo para escribir ni escribo para vivir (para mí esto es una gran cursilada). Todo lo que escribo viene de mis vivencias, o mejor dicho, de las emociones que me causan determinadas vivencias. Pero yo no decido el momento en el que voy contarlas, sino más bien al revés: es el momento el que llega y decide que hay algo que decir y  me pongo a ello. Necesito distancia emocional para contar, y eso requiere a su vez una distancia temporal de lo vivido, que es quien deja el poso de mi escritura.

 No soy una escritora disciplinada, y tampoco espero a que me llegue un fogonazo inspirador para escribir. Escribo cuando siento que en mi interior hay asuntos que ya han sido resueltos. Es mi  manera de reconciliarme conmigo y con la vida a través de un diálogo honesto con todas mis experiencias.

 

RENACIMIENTO

Era octubre,

y yo me concentraba

en el minúsculo universo de un jersey,

eludiendo la penumbra que creamos

entre el lenguaje y nuestras manos.

Lo perdido se subrayaba en mi memoria

con esa libertad casi insultante

de quien estrena alas

(resulta inevitable despertar lo extraordinario

sin que un temblor me rompa)

Siempre quise hacer posible el aire

pactando entre delirios y temores,

sepultando la mística belleza

que vive en aceptar

lo que se desvanece.

Era octubre

cuando de mí nacieron otras

que no tenían orgasmos silenciosos,

otras alborotadas

que ensalzaban el regreso de la luz,

sin servidumbres.

Entonces, comprendí.


 Del libro De dónde esta manía de ser pájaro


DUELO

 

Un apagón de luz

 

con su estirpe

 

de soles,

 

la sal desnuda.

 

El miedo arranca

 

las escamas

 

de los peces

 

mientras te busco

 

en la desembocadura del frío

 

para velar

 

tu máscara de helechos.


(Poema inédito que no forma parte de ninguna obra)


PLEGARIA

 

Dormirme lenta,

 

mecida por el agua

 

de un sueño posible,

 

una barca,

 

el canto de unos grillos.

 

Dormirme lenta,

 

sin mencionar el frío

 

como un mantra

 

capaz de desvelar

 

la incertidumbre.

 

Dormirme lenta

 

en un atardecer

 

que se desploma

 

sobre un árbol desnudo.

 

El miedo lejos,

 

como un silbido de nostalgia.


(Inédito. No forma parte de ninguna obra)

 

Desde mi luna (Hacer clic aquí para visitar el blog de la autora)

 Enlace al libro: De dónde esta manía de ser pájaro





 

lunes, 15 de febrero de 2021

Anna López de Artiaga: La escritura es una manera de procesar el mundo

 

Anna López de Artiaga

Nos complace recibir esta semana en el blog a una compañera de letras, Anna López Artiaga, autora de varias novelas y de amplia trayectoria en el género del microrrelato y del cuento.  La prosa de Anna, clara y directa,  consigue atraparnos desde los primeros párrafos, como buena cuentista. Agradecemos su generosidad al compartir con nosotros varios de sus micros y dejamos que tome la palabra para hacernos partícipes de su proceso creativo...


Nací en 1966. No recuerdo ver a mis padres leyendo, pero en casa había libros y se los trataba con reverencia. Un Quijote, una Antología poética y algunas novelas de aventuras. Mi padre recitaba de memoria a Calderón, Bécquer, Espronceda... y me compraba cuentos de Andersen en el kiosco. Después llegaron las novelas de Los cinco, Robinson Crusoe, La isla del tesoro, Mujercitas, Agatha Christie, Edgar Allan Poe… Leer se convirtió en pasión y escribir, inventar mis propias historias, me parecía la consecuencia lógica. Así fue como pensé por primera vez en ser escritora.

                                                        

Me hubiera gustado decir que mi determinación era de hierro, pero se me atravesó el latín y me decidí por la Ciencia. Seguí leyendo, pero aparqué lo de escribir durante bastantes años. Hasta que un día, como con una droga a la que se ha sido adicta, tuve una recaída de la que ya no me he recuperado. Supe que en mi ciudad se convocaba un concurso de relatos, me encerré con el portátil y armé una historia de mujeres que naufragaban en un piso compartido del Raval barcelonés. El resto es la parte de la historia que algunos ya conocéis. Me fascina la literatura breve y participo habitualmente en concursos tan queridos como Esta noche te cuento o La microbiblioteca; pero también me siento cómoda en formatos más largos y he publicado dos novelas.

 

Leo y escribo por el mismo motivo: por placer. Al principio, la escritura era una manera de procesar el mundo que me rodeaba y entenderlo. Podía haber llevado un diario, pero algo me empujaba a inventar, a crear un mundo propio. Con el tiempo he descubierto que ese proceso de creación era emocionante en sí mismo, que las historias fluían y los personajes parecían tener vida propia. Decidí profundizar, aprender, y me enganché definitivamente. Escritura y lectura se han convertido en dos caras de la misma moneda y ya no entiendo una sin la otra. Escribo sobre lo que veo y lo que me interesa, sobre lo que me emociona y espero que emocione también al lector. Mis historias pueden ser cotidianas o fantásticas, pero siempre procuro que mis personajes respiren y sientan, que estén vivos y se parezcan a cualquiera de vuestros vecinos. Una frase, una conversación captada en el metro, un recuerdo, una noticia… cualquier cosa puede sugerirme el comienzo de un relato. Lo difícil muchas veces es continuar, seguir escribiendo después de esa primera frase dictada por la inspiración. Algunos relatos salen del tirón, pero otras veces hay que trabajar mucho para llegar a un final y poder decir honestamente: “esto es lo que os quería contar”.

 

Esto de juntar letras me ha dado alguna que otra alegría, he ganado algunos concursos, he conseguido publicar; pero sobre todo me ha permitido conocer a gente excepcional, amigas y amigos escritores con los que compartir y aprender. El contacto con las lectoras y lectores es otro de los tesoros que he podido disfrutar gracias a las redes sociales y a páginas como esta que son una forma maravillosa de acercarnos unas a otras.

 

Os dejo tres microrelatos para que me vayáis conociendo:

ROSTROS FAMILIARES

 

Mientras doña Carmen habla, observo las fotos en marco de plata del aparador. En esta que señala ahora, se ve a dos niños vestidos de marinero, las manos juntas, los ojos en plegaria hacia el cielo.

—Son muy guapos —le digo.

—Ya tienen trece años —responde—, esa foto es de hace dos.

En la de al lado, una pareja de novios se intercambia las alianzas. Él la mira con gesto adusto y ella, ruborizada, se alisa el vestido para disimular la leve curva del vientre. Son los padres de los gemelos, pienso.

—Nacieron sietemesinos —apunta ella—, quizá en agosto puedas conocerlos, prometieron venir en vacaciones.

Yo le recuerdo que en agosto me voy al pueblo, pero que volveré en setiembre, cada miércoles, como siempre.

—Sí, ya me acuerdo —asegura, y recoge las revistas recortadas de encima de la mesa mientras me guiña un ojo.

 

Sonríe. Yo también. Después de merendar, saco una bolsa con revistas nuevas. Ella trae las tijeras y los marcos de plata. Doña Carmen vuelve las páginas y escoge con cuidado: esta semana se ha encaprichado de una nieta de trenzas rubias y una hija empresaria, con traje chaqueta, que el próximo verano la llevará de crucero.

 

“EL  MUDO”

 

No son mariposas lo que tengo en el estómago. Cuando abro la boca, se me escapan destellos dorados y no puedo sonreír sin que parezca que está amaneciendo. Es poético, sí, pero un gran inconveniente cuando eres funcionario de prisiones y bebes los vientos por un interno.

Este, y no otro, es el amargo origen de mi sobrenombre. Llevo años apretando las mandíbulas en silencio, imponiendo disciplina con ayuda de un silbato (lo que me ha valido un segundo mote: el urbano).

Yo celebraría con gusto sus bromas pero temo que, con la risa, se me vengan todas las luciérnagas a la boca y consigan la libertad.

 

 

TERCERO IZQUIERDA

 

Se había mudado hacía ya seis años pero no conocía a ninguno de sus vecinos. De lunes a viernes trabajaba en la fábrica de sopas instantáneas  y, cuando regresaba a casa, sólo tenía ánimo para pulir el hueco que había forjado en el sofá al calor de la pantalla de plasma.

Nunca había hablado con ninguno, los evitaba. Pero sabía que en el entresuelo vivía una anciana, acelgas con patatas y pescado hervido; en el segundo una pareja joven, macarrones boloñesa y bistec con patatas; y en el primero, un divorciado que mataba el hambre a base de precocinados que calentaba en el microondas. La escalera veintisiete de la calle San Pedro olía a indiferencia y rutina.

Hasta un domingo de invierno en que el aire se vistió con el perfume de un caldo paciente  y, entornando los ojos, entregó su pituitaria al éxtasis de los aromas olvidados: garbanzos, zanahoria, sofrito de cebolla. Los recuerdos que dormían en su infancia invadieron la salita del tercero derecha y una lágrima escapó temblando de sus ojos. El repicar del mortero majando las almendras le susurró una promesa de pan frito y abandonó el sofá y los videojuegos, decidido por fin a pedirle una tacita de arroz a su nuevo vecino.

 

 

Y si queréis leer algo más…

·         La sombra del peregrino  (Ed. Célebre 2020). Novela. Finalista del Premi Bellvei Negre.

·         Hoy tomamos la palabra (Ed. Maluma 2019). Antología de cuentos del grupo Racó de dones escriptores de Sant Joan Despí.

·         Un trayecto una historia (ed. Maluma 2018). Antología de relatos de varios autores.

·         La memoria del camaleón (Ed. Maluma 2015). Novela. Finalista del VIII Premio Delta de literatura escrita por mujeres.

·         Desde 2013 publico en mi blog Relatos de arena  Relatos y sobre todo microrelatos, algunos de los cuales han resultado premiados o finalistas en diferentes certámenes y han sido publicados en volúmenes recopilatorios, como Premi de Relats Breus (Sant Joan Despí  2013 y 2014), Certámen de Cartas de Desamor  (Lleida, 2014), La microbiblioteca (Barberà del Vallès 2014 y 2019). También he participado con mayor o menor fortuna en concursos tan queridos como el mítico Wonderland y el extraordinario  Esta noche te cuento. 


La Sombra Del Peregrino

 

lunes, 8 de febrero de 2021

Amaia Villa: Escribir es una forma de gestionar la vida

Amaia Villa


 Esta semana recibimos en el blog a una invitada muy especial, Amaia Villa, una poeta excepcional que amablemente ha accedido a prestarnos parte de su tiempo y hacernos partícipes de su faceta creativa. 

Hola, Amaia, Muchas gracias por acompañarnos. Haciendo honor al título del ejercicio, vamos a comenzar por la pregunta de rigor: 

¿Y tú por qué escribes?

Empecé a escribir cuando tenía unos quince años: reflexiones, pequeños poemas, cartas. Creo que fue una manera de ordenarme por dentro, de encontrar la fuerza, de expresar deseos. Fue mucho más tarde cuando me adentré en la técnica haciendo un taller de relato corto en el año dos mil y posteriormente otro de poesía que es lo que más disfruto. La escritura sigue siendo para mí una manera de conocerme y de gestionar la vida. Me ayuda a purgar, a crecer, a direccionarme, a reflexionar sobre el mundo.

Cuéntanos cómo surge tu proceso creativo

Las palabras pueden sacudirme en cualquier lugar, cocinando, en la cama justo en ese segundo previo a quedarse dormida, con la música, caminando por la calle, en una conversación, leyendo un artículo, viendo una película. Cualquier momento u objeto cotidiano puede llevar a la reflexión y a la escritura.

A veces también es fruto de los retos que nos ponemos en un grupo de poetas al que pertenezco.

Suelo escribir un poema en fases. Apunto ideas sueltas cuando me asaltan o cuando doy vueltas  a un tema. Después viene el momento de tirar del hilo e ir escribiendo sin mucha cortapisa todo lo que fluye, más tarde (y  este paso lo considero imprescindible) viene el momento del pulido, del trabajo de correctora, de dar forma, fijarse en los detalles, meter tijera y deshacerse de tópicos, dar la vuelta a un verso para decirlo de otra manera, hacerlo más potente. Me gustan los juegos de palabras, la ironía , buscar un buen final. Adoro la profundidad y los estratos que nos permite el lenguaje. 


TRES POEMAS DE AMAIA VILLA


MODO CONGELADOR


                             Es más difícil matar a un fantasma que una realidad.
                             VIRGINIA WOOLF


Los malditos fantasmas hacen fila.
Con su réquiem de Mozart te retan descarados
a mirar los recuerdos y las pústulas.
Tú ni siquiera tiemblas.
La nada quema tanto que no tienes ni miedo.

Repasas cada byte de tu memoria,
cada estancada ciénaga
de sus roídas túnicas.
Les miras a los ojos.

Con dedos insensibles,
desplazas los dolores por el ábaco,
restando los delirios, sumando las derrotas,
y para que no huela el montón de cadáveres
eliges el programa defensivo: Modo congelador.

Según el fabricante, conviene colocar
en el cajón primero -el de enfriamiento rápido-
los muertos más recientes;
son los que más apestan.

 

NO QUIERO QUE PROMETAS SER AZUL

Quizás algunos piensan,
cuando el cielo está azul completamente,
que es límpido, perfecto,
un lienzo de ordenada suavidad,
de pulcritud sin tara;
Sin embargo se pierden los matices,
el latir del color a borbotones,
el aroma de caos y de mar,
que él y tú brindáis si por la luz se agrieta
la coraza de nubes que os protege.

  

MAR ADENTRO

Cuando la luz se extingue
y luchas con las sábanas,
los monstruos reorganizan sus orgías.
Te hablan de los EPIS y los ERTES
y tienen secuestradas
las fotos de ese último recreo,
felices junto al mar.
La vida se disfraza de escafandra,
los abrazos son fósiles
y las compras ginkanas
de calculada asepsia.

Sin embargo conservas un reducto
de tierra infranqueable mar adentro
y aunque la libertad parezca muerta,
es solo un espejismo,
está escrita en todas nuestras células,
es una con nosotros,
y ese humilde poder nunca es arrebatable.

 

Más poemas de la autora en:

Selección Natural 



 

 Amaia Villa Olabarrieta, Portugalete (Bizkaia) 1970.

Ganadora del premio "José Antonio Ochaita de poesía 2016" convocado por la Diputación de Guadalajara con su primer poemario “Selección natural" publicado por la editorial Raspabook.

Ha participado en diversas antologías poéticas de ámbito regional y nacional entre ellas  la antología "Contra. Poesía ante la represión", editada por la coordinadora Anti Represión de la Región de Murcia, así como en algunas revistas literarias, como "Luz cultural". Tuvo su bautismo poético recitando en las "Noches poéticas" de Bilbao.

Dos de sus poemas fueron incluidos en la exposición "Lunática" de la pintora Nuria Velasco que tuvo lugar en el Centro Cultural Pablo Picasso de Torremolinos en 2014. Uno de ellos, Raíces ", ha quedado expuesto de forma permanente en el Centro de la Mujer de dicha localidad.

Cofundadora del grupo cultural Di-Versos, ha  colaborado en la revista cultural digital "Moon Magazine", y participa en diferentes actos culturales como el Encuentro Internacional de Poetas Artemis.

Ama la Naturaleza y a las personas auténticas. Como, a pesar de todos sus intentos, la vida no se dejó dominar, ahora deja que la lleve, hiera o sorprenda y cuando la sacude escribe versos.

 

 

 

 

 

jueves, 28 de enero de 2021

Laura Castaño Lluna: La inspiración la encuentro leyendo


Laura Castaño Lluna

Laura Castaño Lluna nació en Valencia (1971), y desde muy niña se sintió atraída por el mundo de los libros. Escribe desde muy joven pero no fue hasta 2018 que comenzó a publicar en antologías. Dejamos que sea ella misma quien nos hable del comienzo de su vocación y de lo que la literatura y la escritura aportan a su día a día:

Los libros siempre han formado parte de mi vida, los he tenido siempre a mano. Desde pequeña los he ido ojeando en las estanterías de mi casa, grandes, pequeños, sobre todo ojeaba los clásicos. Empecé a escribir con catorce o quince años algunos poemas sueltos, pero realmente la escritura llegó a mí hace unos seis años, como  terapia para expresar situaciones, anécdotas y sentimientos de una mala etapa de mi vida. Desde entonces, empecé a interesarme por la escritura breve y llegué al género de los microrrelatos y hasta ahora no he dejado de escribir. La escritura me aporta la oportunidad de plasmar sobre el papel unas ideas, que en principio son fugaces,  desarrollarlas y darles forma para convertir en literatura. Es un proceso creativo que surge de cualquier situación, pero sobre todo de vivencias. Un simple paseo puede ser el punto de partida si observas detenidamente lo que pasa a tu alrededor, cualquier pequeño detalle puede ser el comienzo de la escritura. Por eso creo que la inspiración hay que buscarla, al margen de las ideas que están dentro de ti. Por Supuesto los libros son la gran inspiración, no hay nada mejor para que las ideas surjan que estar leyendo. 

Os mando un par de microrrelatos que he escrito para que me conozcáis un poco mejor:

Campo abierto

En los montes de Toledo uno puede pronunciar recuerdos, sentirse solo y cogerse de la mano de sus tierras de mil y un colores. Puede ser el gigante caballero para  jugar a atravesarlas de un solo paso. Y en los atardeceres de verano, donde no hay asfalto, la tierra se levanta porque quiere que la sientas. Y es así como nunca la olvidas.

Hermanos  

Desde hace un tiempo comprendí que debo andar sola. Ya recordé entre sonrisas las tardes que pasábamos juntos donde te pedía que te sentases a jugar conmigo a tomar el té para contarte mis secretos. El día que nos llevaron a la feria, me pediste que subiéramos por separado en esas grandes burbujas de aire que flotaban en la piscina y, aunque yo te seguía, anduve perdida como en una vía láctea, entre transparentes y rodantes planetas, donde me vi forzada a encontrar mi propia órbita. Entretanto sé que, como el sol, tú siempre me alumbras.

LAURA CASTAÑO LLUNA

2018 Mi primera publicación fue en el libro “Para Olimpia” de ACEN  (Asociación cultural de Escritoras y Escritores Noveles, como resultado del VI Concurso de relatos cortos.  un libro benéfico con el relato “Otra oportunidad”.

Diciembre 2020 PDF colectivo de asistentes al taller de “Como cocinar un microrrelato” de Paola Tena, organizado por la biblioteca pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife, con 2 microrrelatos.

En la actualidad participo activamente en Relatos en cadena, programa de Cadena Ser Radio. También publico en Facebook en la página Los Viernes creativos-El Bic naranja y Factoría Micro (microrrelato y micropoesia).


viernes, 22 de enero de 2021

Blanca Oteiza: Realmente nunca sabes dónde vas a encontrar la inspiración


Blanca Oteiza

Recibimos en el blog a una escritora y compañera de letras del espacio creativo ENTC (Esta Noche te Cuento) que tiene alma de narradora desde niña, como sus escritos demuestran; pero dejemos que sea ella, como buena cuentista, quien tome la palabra para hacernos partícipes de cómo fueron sus inicios con la escritura.

Nací un día de nieve en Vitoria-Gasteiz, ciudad donde siempre he residido, aunque no llevo el nombre por el color invernal, sino por la patrona de la ciudad. Soy creativa, inquieta y positiva. Cultivo varias artes, bien por profesión, bien por devoción. Me encanta estar activa, no hay día que no dibuje, escriba o haga fotografías. Desde niña me recuerdo dibujando, escribiendo y montando historias en mi mente. Me gradué en Artes Aplicadas – Diseño de Interiores y tras varios años de experiencia y con una crisis tambaleando mi vida laboral he seguido estudiando y ahora puedo compaginar mi experiencia como interiorista, con el diseño gráfico o el diseño de páginas web. Entre tanto la escritura me ha ido acompañando a lo largo de los años de forma autodidacta con épocas más activas que otras, pero nunca abandonándola. Me gusta sumergirme en las letras, cuando no escribo, leo. Escribir me relaja, me hace viajar a un universo paralelo que habita dentro de mí y me produce una euforia interior cuando doy por terminado un texto. Muchas veces comienzo a escribir con una primera frase que aparece de la nada mientras camino por la calle, observo las nubes o escucho el aire y va llenándose la página sin estructura previa hasta conseguir el todo. Realmente nunca sabes dónde vas a encontrar la inspiración y las musas te sorprenden llamando a la puerta una tarde de lluvia que observas tras la ventana o disfrutando de un atardecer, pero también pueden aparecer comprando en la frutería o en una conversación en medio de un café con amigos. Aunque con los años he ido ampliando el abanico de géneros, donde más cómoda me encuentro es en la poesía y en los microrrelatos. Hace unos quince años comencé a presentarme a certámenes o concursos literarios cuando el tiempo me lo permite, con mejor o peor suerte y soy asidua desde sus orígenes del concurso-blog Esta Noche Te Cuento. Tengo varias obras editadas en antologías o ediciones compartidas con otros escritores. En fin, las letras viven en mí y me encanta enroscarme en ellas.

 

El pescador de sueños

La luna aún podía verse en el horizonte confundiéndose con las farolas cuando salió de su casa. Llevaba una vara y una madeja de lana en una bolsa. Bajó hasta el puerto donde subió a su barca de papel y se echó a la mar.

Se cuenta que cada noche atraca en un puerto diferente y se pasea por las calles mientras los habitantes descansan, recorre cada rincón buscando los sueños de los que duermen. Con la lana atada en un extremo del palo pesca los miedos, los anhelos y los delirios de la gente.

Una vez llegó a una aldea, en una casa a las afueras encontró una mujer que no tenía sueños. Los había perdido de niña cuando le abrazó la soledad perdiendo así la esperanza. El pescador curioso se acomodó a su lado. Sintió su aliento desgastado de utopías ya olvidadas, de proyectos desechados, de deseos incumplidos. El hombre sacó del bolsillo de su chaqueta un saquito del que salieron ilusiones, alegrías y emociones. Después extrajo un reloj cuyas manecillas estaban detenidas y con sus dedos suavemente las hizo girar. Dejando a la mujer detrás de sí salió a la noche estrellada y volvió a su mar.


Una estrella más mirando al mar 

Cada vez que me iba de vacaciones sus palabras eran las mismas: “Disfruta ahora que tú puedes”. Y me despedía con un beso y la mejor de sus sonrisas. A la vuelta me recibía con una sonrisa aún más bella si cabe.

Ayer hizo un año que se fue y mis recuerdos han acudido especialmente al pasar por delante de su último hogar y entre ellos, ha llegado a la memoria uno que logra dibujar especialmente una sonrisa en mis labios.

Aquella soleada mañana de primavera al ver el cielo tan azul como el mayor de los mares, me acerqué a la residencia con el coche en vez de caminando como solía hacer con buen tiempo. Antes de acudir a la sala de estar, donde los mayores pasan las horas sentados jugando a las cartas, tertuliando entre ellos o con familiares que les visitan, o simplemente están, absortos en su propio mundo o con suerte, mirando, a través de las ventanas, las ramas de los árboles agitándose al viento. Esa mañana primero pedí en la enfermería las pastillas de mi abuela y dije que me la llevaba a pasar el día conmigo, que no la esperaran hasta la cena.

Al verme mi abuela dirigiéndome hacía ella, dos rayos de la alegría iluminaron sus ojos. Tras abrazarla le dije: “Abuela, hoy nos vamos de excursión”.

Agarrada del brazo, como cualquier otro día cuando salíamos a pasear por el parque, fuimos hasta el coche. Al salir de la ciudad me preguntó a dónde nos dirigíamos, pues pensaba que simplemente íbamos a visitar algún barrio nuevo. De vez en cuando la llevábamos algún familiar a pasear por las modernas avenidas y jardines de los últimos barrios construidos y le decíamos: ¿te acuerdas?, aquí antes había una serrería, o un almacén de madera, o campos donde la gente venía a tomar el sol en los días de verano… y ella asentía.

Pero no, aquél día íbamos a ver el mar. Esa inmensa masa de agua salada que mi abuela tan solo conocía por imágenes, pues nunca había tenido la oportunidad de sentir la arena de la playa jugueteando entre los dedos de los pies.

Tras poco más de una hora, llegamos a un pequeño pueblo con un bello puerto pesquero y una playa hermosa como el rostro de mi abuela cuando vio las olas agitadas por una suave brisa primaveral.

Al salir del coche tuve que agarrarla con fuerza, pues temblaba de emoción. Fuimos hasta la arena donde la ayudé a descalzarse para caminar hasta la orilla donde las olas abrazaron nuestros tobillos. Pasamos un rato contemplando el horizonte. Los ojos de mi abuela brillaban como la espuma del mar en la cresta de las olas.

Comimos en un restaurante del puerto donde el pescado era el plato principal. Aún recuerdo el olor de las sardinas en la parrilla.

Comenzamos la tarde caminando junto al mar y la terminamos volviendo a la residencia para la hora de la cena.

Las enfermeras, al ver dibujada en la cara de mi abuela la emoción de un niño en su fiesta de cumpleaños, le preguntaron qué regalo había recibido para llegar con aquella sonrisa eterna y esos ojos brillantes como lunas reflejadas en gotas de agua.

La dejé narrándoles la experiencia vivida.

Volviendo tras mis pasos, salí a la calle cuando las primeras estrellas empezaban a encenderse como bombillas en el cielo; las mismas que contemplo ahora camino de mi casa.

*  Relato Finalista en el VI Premio de relatos de Mujeres Viajeras (2014) y publicado en el libro con el nombre del concurso.

 

Nostalgia de juventud

Estos días azules y este sol de la infancia

me devuelven a la edad de mi hija.

Intento no pensar en los años que pasan

y mi alma se va arrugando

como un paño enjugado de llanto.

Observo las nubes que pasan

transformando el cielo celeste

en algodones de plata.

La lluvia comienza a caer

confundiéndose con la lágrima

que también asoma.

Estos días azules y este verano que llega

me transportan a la edad del juego.

Recuerdo los momentos vividos

y mi corazón se lastima

como un viejo libro por el uso.

Contemplo las cigüeñas que vuelan

como mis sueños en la mañana

y mis memorias con ellos.

La noche acude por el horizonte

mezclándose con la nostalgia

de un tiempo que quedó atrás.

Estos días azules y este sol que se apaga. 

 Blanca Oteiza

*Poema realizado para un homenaje a Antonio Machado 2011.

·         Finalista en el Certamen de relatos de Fuego de Palabras en Flor (2017), con el relato La noche más corta formando parte del libro antológico. 

·         Finalista en el Certamen de relatos de Tierra de Palabras en Flor (2017), con el relato Bajo tierra formando parte del libro antológico. 

·         Finalista en el Certamen de relatos de Agua de Palabras en Flor (2017), con el relato Llueve formando parte del libro antológico.

·         Finalista en el II PREMIO NACIONAL DE NARRATIVA BREVE VILLA DE MADRID 2017 (2017), con el relato A cielo abierto formando parte del libro antológico. 

·         Finalista en el IV CERTAMEN DE RELATO TEMA LIBRE PALABRAS EN FLOR (2017), con los relatos El viejo carrusel y La curiosidad mató al ratón formando parte del libro antológico.

·         Finalista (bronce) en el I Concurso de microrrelato erótico Miss Deseo (2016), con el relato Clases particulares.

·         Finalista en el III Concurso de microrrelatos "Inspiraciones nocturnas" de Diversidad Literaria (2016), con el relato Viajero nocturno, formando parte del libro antológico. 

·         Finalista (plata) en el II Concurso de Poesía Homenaje a Mario Benedetti de Editorial Pasos (2016), con el poema Chocolate y nata formando parte del libro antológico.

·         Finalista en el II CONCURSO DE RELATO TEMA LIBRE PALABRAS EN FLOR (2016), con el relato Extraviado formando parte del libro antológico.

·         Finalista en el III Concurso Literario de Microrrelatos Erótico-Románticos. “Sin Aliento” de Art Gerust Editores (2016), con el relato Imaginación y juego, formando parte del libro antológico del concurso. 

·         Finalista en el Concurso de Poesía “Tiempos Pasados” Homenaje a William Shakespeare de Art Gerust Editores (2016), con el poema Durmiendo sobre el río, formando parte del libro antológico del concurso. 

·         Finalista en el CONCURSO DE RELATO TEMA LIBRE PALABRAS EN FLOR (2016), con el relato Se fue tras la tormenta, formando parte del libro antológico.

·         Ganadora en el II CONCURSO INTERNACIONAL DE ILUSTRACIONES HISTORIADAS “Cuenta que te cuenta hasta 150” (ilustración nº 36), (2016), con el relato Cobijo

·         Finalista en el I Concurso de Microrrelatos de Terror en honor a Gustavo Adolfo Bécquer y sus Leyendas de Hipujo Libros (2015), con la obra Las notas del silencio, formando parte del libro Retazos de terror.

  • Finalista en el VII Premio de relatos de Mujeres Viajeras (2015), con el relato Verano en azul y blanco, formando parte del libro del VII Premio.

·         Finalista en el I Concurso de Poesía “Luz de Luna” de Diversidad Literaria (2015), con el poema Viaje a la Luna, formando parte del libro antológico del concurso.

·         Finalista en el Concurso de Poesía Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer de Art Gerust (2015), con el poema Tus ojos no dicen lo mismo que tus labios, formando parte del libro antológico del concurso.

  • Finalista en el VI Premio de relatos de Mujeres Viajeras (2014), con el relato Una estrella más mirando al mar, formando parte del libro del VI Premio.
  • Tercer clasificado en el I Certamen Literario de Microrrelatos en la Radio (En camisa de once varas de Radio Castilla la Mancha y Verbalina) (2014), con el microrrelato Rescate.
  • Finalista en el 3º Certamen Literario de Relato Breve La Fragua del Trovador (2014), formando parte de la Colección de Cuadernos de Narrativa "Palabras Contadas" con el relato Resaca de recuerdos.
  • Finalista en el 2º Certamen Literario de Relato Breve La Fragua del Trovador (2013), formando parte de la Colección de Cuadernos de Narrativa "Palabras Contadas" con el relato Escenario callejero.
  • Ganadora en el Concurso B.O.Y. (BERSION ORIGINAL YNFANTIL) de Esta Noche te Cuento (2013) con el relato Reflexiones bajo el insomnio.
  • Finalista en el I Concurso Internacional de Cuento Breve Cada Loco con su tema (Mexico) (2013), con el cuento Y de repente, silencio.
  • Finalista en el I Concurso de Microrrelatos Revista Archivos del Sur (Argentina) (2012), con el relato Los sonidos del silencio.
  • Ganadora en el Concurso “Érase una vez… tu cuento Nenuco” (de Famosa) (2011), con el cuento infantil El coleccionista de nubes.
  • Finalista en el III Concurso Nacional de Relatos de Mujeres Viajeras (2011), con la obra Mi hija de equipaje, formando parte del libro del III Concurso.
  • Semifinalista en el I Concurso Internacional de Micro Relatos “La Cesta de las Palabras” (2011), con la obra Fantasmas Nocturnos, formando parte del libro “Misterios para el sueño”.
  • Semifinalista en el I Concurso Internacional de Poesía “La Cesta de las Palabras” (2011), con el poema Un día más.
  • Ganadora en el Concurso de Relatos Inspiración de los Vinos de la España de Don Quijote (2010), con la obra Tinto, Blanco, Rosa.