martes, 21 de marzo de 2023

EFI CUBERO: POESÍA DE LA EXTRAÑEZA


Efi cubero


Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Poesía, en este veintiuno de marzo, hemos invitado a nuestro blog a una autora muy especial, cuya trayectoria ha sido admirada y reconocida ampliamente y a la que, desde aquí, transmitimos nuestro más profundo agradecimiento por aceptar nuestra invitación. Hablamos con la poeta, ensayista e historiadora española, Efi Cubero, que nos cuenta con maestría como nace, en su caso, el sentir poético y nos ofrece varios de sus poemas (uno de ellos inédito).

 ―Hola, Efi, ante todo, queremos darte las gracias por aceptar nuestra invitación y regalarnos un poco de tu tiempo para hablar de poesía. Tu trayectoria es amplia y nadie mejor que tú para definirla; como poeta, qué nos puedes contar acerca de tu obra y tu forma de entender el mundo desde el enfoque poético. 

Ya desde mi primer libro, Fragmentos de Exilio, dejo claro por dónde va mi obra. No es un exilio físico, tampoco es añoranza ni nostalgia, se trata de la extrañeza. Siempre he vivido con la sensación de ser una extraña, o como diría Sartre, somos extranjeros en un mundo sin sentido. Platón nos mandó al ostracismo, fuera de las murallas, y Octavio Paz decía que los poetas nos hallamos en las catacumbas. Hölderlin dejó escrito que la poesía empieza siempre después, cuando se ha dicho adiós a algo que ya no puede volver a aparecer.  Pienso que los creadores somos los extraños, los inestables, los desconcertados seres que orillamos los filos del vacío, ese doble lugar, por otra parte tan centrado, donde se vive la realidad absoluta, pero también la transcendencia y el misterio, la vida con la muerte, la memoria, el presente que de sobras sabemos que no existe puesto que de inmediato ya es futuro. Hay en nuestro mundo, sobre todo en la actualidad de tanta información y tantas redes,  una profunda desorientación, líneas que nos saturan, esa permanente oposición entre realidad e irrealidad. Dudamos. El proceso de un íntimo exilio está presente en nosotros casi desde el principio, y no se trata de alegoría y menos teología, permanece ahí, dentro, de manera muy honda, de no tenerlo tan arraigado sin duda no nos dedicaríamos a lo que nos dedicamos. Cada cual  halla, en la multiplicidad de sus espejos, su propio fundamento y desde la tan contemporánea incertidumbre, sus certezas. Escribir es algo único y extravital que cicatriza la herida de existir y abre campos al sueño, certifica lo que observamos, nos ayuda a comprender mejor en esta indagación de lo que somos, o creemos ser.

Yo, que escribo desde que me conozco,  publiqué tarde y resistiéndome a hacerlo, porque la publicación en sí jamás estuvo en mi ideario de lo que en realidad significa para mí, -como a Kavafis o a Pessoa- la Poesía. Pero una vez empezado, solo publico lo que verdaderamente deseo publicar.

Muchos libros he publicado, de ellos hay excelentes críticas, a veces he jugado con el mito de mi propio nombre: Ifigenia,  donde confluye la memoria unida a la tradición a través de los clásicos, de los ojos ciegos de Homero que tanto supieron ver, puesto que la épica y la lírica de los presocráticos también estaban en la mirada de mi padre y en la de los hombres y mujeres de mi tierra que observaban y vivían la naturaleza, y también la naturaleza humana, que soportaron una guerra cruenta y dolorosa y miles de heridas sin cicatrizar. Los demás libros siguen ahondando mediante el pensamiento y la emoción en tierra y cielo. Siempre como extranjera. Siempre como extraña aunque absolutamente pegada a la realidad, sin demasiadas concesiones a lo inefable o a la fantasía. Exilios, bifurcaciones, dolor y gozo, la vida y más allá de ella. Todos mis poemas tratan de la extrañeza de una manera u otra, todos mis libros forman parte de esa especie de exilio interior que me caracteriza.

Háblanos de tu proceso creativo. Cómo nace en ti la inspiración, qué resortes la impulsan y hacia qué elementos se ve abocada o se dirige.

Dijo una vez Rilke “Era un poeta y odiaba lo impreciso”.

Y también tengo muy presente estas palabras de Karl Kraus:

Odio esa falsa décadence mentida, que coquetea eternamente consigo misma: la combato y combatiré siempre: la poesía en pose, enfermiza, masturbada!". 

Pienso que mi poesía, esta luz inestable, es un extraño puente tendido sobre el tiempo que atraviesa fronteras de una manera libre, acaso porque jamás las tuvo. Mis poemas son como balizas, señales de orientación frente a la oscuridad que se vislumbra en las líneas de sombra de la vida. La extrañeza latente en esta disidencia que acciona ciertos guiños por donde poder comprender o transitar mejor entre los páramos ciertos que una atraviesa en en este deambular llamado vida.

La tensión vertebra siempre mi poesía. Tensión que se articula en los versos, que son preguntas, desenmascarando a veces el orden establecido. Mi poesía se desdobla y adentra en la complejidad de múltiples facetas. Y, aunque la naturaleza se halle también presente, apunta más al centro de cada ser humano. Parte de una conciencia de irreductible soledad. Silencio, hay silencio entre líneas, un abisal silencio. Me gana este silencio metafórico tan arraigado en la Naturaleza y en la naturaleza de las cosas, y sobre todo en el propio ser humano inmerso en esa apuesta personal donde encuentra sus límites, salta sus propios muros y es a un tiempo materia y espíritu, caos y orden, verdad e impostura. 

Me hallo permanentemente en estado de sitio, porque sé que decir la verdad tiene su precio.

A veces es un soliloquio, una conversación conmigo misma y a la vez un diálogo con un receptor desconocido, porque hay que bracear en el dolor y en la clara potenciación expresiva, descubrir en el barro del fondo las distintas verdades de una sed de absoluto. En poesía existe el punto de fuga que libera, aunque sabemos que esa supuesta consistencia ontológica no deja de ser también algo ilusorio. A veces hiere desde su confinamiento buscado. Procuro despojarla de artificios y de anécdotas, acaso como contestación a la moneda de cambio de cierto tipo de lenguaje, muy empleado en los últimos tiempos, ya que existen poquísimas cosas que se salven frente a los intereses de nuestra supuesta civilización.

Procuro que desbroce espacios, dejarla pensar y sentir, meditar de forma tan intensa como perturbadora.

A menudo descreo, con ella, de las eternas verdades propagadas, porque sé o intuyo, que la libertad al fin y al cabo es un concepto que ha de vivirse desde el interior. A veces se halla atravesada por el dolor pero sin ser en absoluto compasiva porque no seduce con imágenes coloristas ni tampoco intenta consolar, es una herida abierta que se defiende por sí misma sin necesitar de puntos de sutura. Es la extrañeza. Es mi condición del extraño.

―Por último, si, como poeta, tuvieses que definir en pocas líneas el porqué de tus escritos  y qué aporta la poesía en tu vida ¿Qué puedes decirnos?

La escritura, la Poesía, es la  piel de mi alma y muchísimo más. Es para lo que he nacido. Es alcanzar ese punto inefable al que no llegamos con la reflexión o el pensamiento. Es la llama que aviva lo esencial e invisible dentro del proceso de gestación de la obra personal de cada uno. No podremos nunca definir del todo qué es la Poesía en realidad, pero mediante la intuición sabemos de cierto que es lo que verdaderamente no contienen, por perfecta que sea la ejecución de una obra, estos dos conceptos primordiales. La Poesía me permite “ver” de otra manera. Sentir esa labor de síntesis, eliminar la hojarasca, podar para dar luz. Saber lo que estoy haciendo porque cumplo un destino, algo que posee espíritu y altura, la fresca viveza de lo eterno. Lo que no puede expresarse sin ese hálito que le insufla vida a un poema o a cualquier otra forma artística. Eso creo que es, o debe ser la escritura. La Poesía.

 Hoy mismo, el catedrático escritor y poeta , Ferrán Gallego, me dedica un soneto bellísimo que me retrata. Os lo brindo como cierre a este cuestionario:

  

TU ETERNIDAD ES MI TIEMPO

Para Efi Cubero

Esa sonrisa, apenas esbozada,

esos ojos que ven el aire oculto,

ese espíritu al margen del tumulto

esa sombra apostada en tu mirada.

 

Esa voz de la extraña que no vende

su pureza a la gloria o a la fama.

Esa fuerza interior que se derrama

en versos que la eternidad atiende.

 

Esa bondad a prueba de malvados,

esa esperanza tan comprometida,

ese culto a la vida sin descanso.

 

Ese amor que palpita en tu costado,

ese amor que es palabra y que es herida,

ese recuerdo fiel, como un remanso.

 

Ferrán Gallego

 

 

 

POEMAS EFI CUBERO

 

COMPÁS DE ¾

 

Como las aguas bajan a posarse en las manos

los recuerdos nocturnos de luna pensativa nos desvelan.

Otras veces con su lumbre de siglos o de horas

nos dictan el secreto de las revelaciones.

Bajo distinta luz de agua despierta,

bebes así la irrealidad del mundo,

y eres tú y no eres tú.

¿Cómo explicarlo?

Son los días centrales de una calma aparente,

estamos a merced de lo improbable

tras el albur de un drama inesperado,

en esta tarde vuelvo de la ausencia

olivo verdiplata, crecimiento en bancales,

sobre un silencio que azulea en los muros

conformándose a solas las capas de la voz.

El mundo se inaugura en lo profundo,

la sed de la mirada abarca por sí misma un universo,

hay un patio interior en cada vida, una calle vacía

que llenamos con el acero de la desmemoria.

Somos supervivientes escuchando un crujir de

recuerdos

tras los pasos inciertos como advertencia de lo ya

perdido.

Volvemos al origen, somos viento, algo de brasa y de

melancolía,

rastros que hemos dejado entre las hojas o las simas

profundas,

de tiempo y soledad.

Te dije: la mañana es de oro como un beso de Klimt,

tan alegre como una partitura…

—de Mozart, desde luego— respondiste.

Allí estábamos ambos, hombre y mujer a solas,

vulnerables,

prendidos del vacío centrados en un mundo sólo

nuestro,

expuestos en el vértigo cóncavo del vivir, de alguna

forma ajenos,

emanando la fuerza poderosa de lo que emerge siempre

más allá de la piel de los prejuicios o las imposiciones.

Cada vez más ligeros, tan altos de horizontes,

ascendimos al sol igual de vivo que la vieja noria,

suspendidos allí fuimos felices, la tarde no mentía.

Sobre el desasosiego de sus vetas profundas,

el mundo zozobraba en lo inestable bajo la tensa calma

de todo lo precario de las líneas en la fragilidad del

balanceo,

pendular movimiento de interiores entre interrogaciones

de un tiempo concentrado sobre el instante mismo

en la fragilidad de las certezas

frente a la noche armada de lámpara encendida.

Llega esta incertidumbre de perdernos

mas no quiero pensar en la tristeza

al descender de pronto hasta la cripta

que encogió nuestros cuerpos.

Tan sólo partitura, la mirada en la nieve se deshizo,

rotunda y blanca, como el epitafio de recordarme

que es razón inútil el rescatarte mediante palabras

o a través de los órfico sonidos, de donde ya no vuelves.

Transformamos en aire los recuerdos

y el recuerdo nos niega.

Es lo confesional que inclina a la pureza

de un algo inextinguible que elige sus principios

esta noche de lluvia donde convoco al sol.

Abrir la puerta, cerrarla tras de mi con noche dentro,

la noche que tirita sin consuelo

sabiendo que aunque vuelva ya no vuelves

que bajo nuestros pies no existen rosas

en la ciudad que danza entre cristales.

Carente de señales identificatorias

regresas hacia el borde de aquel tiempo escindido,

por la imantada noria que vuelve sobre el sueño

de una tela de araña —sin araña ni presa—

tejiendo en la memoria la alegría que fue lo indisoluble.


Efi Cubero

 

AJEDREZ

 

La noche azul sobre nuestras cabezas

bebe sobre el jazmín, la vida ríe.

Es verano en el cielo la pantalla

se ilumina en rectángulos de tiempo,

frente a nosotros Bergman y el vacío

hallan interrogantes sin respuestas.

 

Dos caballeros que se contraponen,

angulosos perfiles, juegan al ajedrez.

Erosión mineral sobre los rostros

observando callados

en cómo derrocar al adversario.

 

Lenta se desarrolla la partida,

la amenaza se cierne en el tablero.

El jaque mate lo dará la muerte.

 

Efi Cubero

 


 

PERSEIDAS


No te preocupes, sueña.

Las estrellas son sólo una ilusión,

siglos hace que desaparecieron.

Tan sólo queda el brillo que ilumina

la parte más oscura.

Son polvo de un anhelo

sobre otras superficies estelares

que alguna noche mágica

tu corazón buscó con insistencia.

Las estrellas ignoran su belleza lejana,

efímera, infinita, igual que la palabra

que ahora mismo se entrega,

(dócil y arrebatada)

en la confirmación de su destino.


 Efi Cubero


 

PURO HUESO DE O`KEEFFE

Una objetividad, adoptar una objetividad

fue lo supremo de perseguir la huella

que no puede expresarse ni tampoco expresarme.

Caminé cerca de la naturaleza, de las cosas, del mundo,

de las fuentes eternas de la vida y la muerte.

De cielos lívidos que me interpelaron,

no en la retina, sino en el espíritu.

No fui una advenediza de oportunismo turbio.

Por los acristalados de la ciudad mundana.

llevé los rascacielos hasta el extremo

de sus transparencias. La ambigüedad,

de cálices translúcidos, donde el tiempo se vuelve

abstracción infinita, me llevaron al límite.

Después, me fui cargada con mi saco de huesos

al desierto profundo de la magia ancestral

para entender mi fuerza.

Fueron muy poderosos los matices de arena,

esa eterna raíz de lo más primitivo.

Esqueletos de vacas me coronan, que un fotógrafo capta,

ya en mis últimos años fatigados.

Poso serena y firme, y tan llena de arrugas

como los personajes de Comala y de Rulfo.

Dos lados de una luna contrapuesta no redujeron mi acto de crear.

De perseguir, tan minuciosamente, la belleza

enigmática que una sencilla flor aporta al mundo.

 

 

Todo conflicto superado adquiere personal autonomía.

Estoy frente al paisaje de los acabamientos.

Esta tensión sin nombre que me acerca a los cielos, se diluye.

Yo soy mi propia línea de horizontes inciertos.

Yo soy mi propia forma de la Nada.

 

Efi Cubero

 

 EFI CUBERO

 APUNTE BIOGRÁFICO

 

Escritora española (Granja de Torrehermosa, Badajoz). Residió en Barcelona desde la infancia hasta 2016, cuando regresó a su tierra natal. En Barcelona cursó estudios de historia del arte y de lengua y literatura. Su obra forma parte de numerosas antologías de España, Europa y América, y parte de ella ha sido traducida al francés, al portugués, al inglés, al italiano y al indonesio. Ha publicado, entre otros, los libros Fragmentos de exilio (1992), Altano (1995), Borrando márgenes (2004; con prólogo de Manuel Simón Viola), La mirada en el limo (2005), Estados sucesivos (México, 2008; con prólogo de Federico Martínez Reyes), Ultramar (2009; libro de artista junto al pintor Paco Mora Peral), Condición del extraño (La Isla de Siltolá, 2013; con estudio introductorio de Jesús Moreno Sanz), Desajustes (número 2 de la Colección de Poesía 3X3 dirigida por Antonio Gómez), Punto de apoyo (De la Luna Libros, Mérida, 2014; colección Luna de Poniente), Esencia (ensayos; La Isla de Siltolá, 2019), Mesa para tres, homenaje a Miguel Hernández (2021, libro de artista con el pintor Paco Mora) y Solo inclasificable (La Isla de Siltolá, 2021). Ha colaborado en diversos libros de ensayo y poesía; entre otros, en varios de los tomos de la Cátedra de Arquitectura y Humanidades (México, 2015-2021), En el vuelo de la memoria (2019), Streets Where to Walk Is to Embark (Inglaterra, 2019), O sangue dos ríos / La sangre de los ríos (Cámara Municipal de Fundão, Portugal, 2019), Nubes: poesía hispanoamericana (Pre-Textos, 2019; dirigida por Edda Armas), La experiencia de la libertad: poesía española contemporánea (México, 2020, selección de José Luis Morante), Alejandra Pizarnik y sus múltiples voces (Huso Editorial, 2021; selección de Mayda Bustamante) y Leer la vida (Impronta, Nueva York, Estados Unidos, 2021; edición de Hilario Barrero) en el Aula GVADIANA, etc. En 2016 asistió a la 10ª Feria Internacional del Libro de Medellín (Colombia)  Fue corresponsal de Frontera en Barcelona y es desde hace años colaboradora de Revistart (Revista de las Artes). Colaboradora asidua en Arquitectura y Humanidades (Universidad Nacional Autónoma de México, Unam). Textos suyos han sido publicados además en revistas académicas, de pensamiento y literarias, de España, América y Europa,como Mitologías, Analecta Literaria (Nueva York, Estados Unidos), Quimera, Turia, Cuaderno Ático, Estación Poesía, CAL, El Hombre a Caballo, Además De, Frontera, Cromomagacine, Papel Salmón, Alga, Norbania, Destiempos, En Sentido Figurado, Tinta China, Cooltura , Tardes Amarillas (Argentina) Corredor Mediterráneo (Argentina) Crátera, Ítaca, Exégesis  y un larguísimo etcétera.

 Ha prologado a varios escritores , entre otros, a la cubana Dulce María Loynaz (Premio Cervantes 1992) o los españoles Manuel Neila, Antonio García Barbeito, Jesús María Gómez. Es autora de textos en una serie de catálogos de arte. Ha sido miembro de diversos jurados y ha participado como ponente en congresos dentro y fuera de España, e impartido conferencias y lecturas poéticas en instituciones y universidades. Ha participado en varias exposiciones de arte contemporáneo relacionadas con la poesía experimental en Chile, Italia, México, Francia, Portugal y España.

Recientemente, en 2022, en el Primer Festival Internacional de Poesía celebrado en Morarzarzal y distintos lugares de Madrid, América y Europa, fue homenajeada junto a los autores Miguel Veyrat y Rafael Soler por la calidad incuestionable de su obra poética.

 

 

 

 

 

miércoles, 8 de febrero de 2023

Marta Pumarega Rubio: Escribir es mi momento de introspección, de mirarme en el espejo

 

Marta Pumarega Rubio

En el blog tenemos el honor de acoger la visita de la poeta madrileña Marta Pumarega Rubiocuya poesía nos ha fascinado. Autora del poemario El cielo no es azul,  rememora para este espacio como surgió su temprana vocación y nos deleita compartiendo algunos de sus poemas.

Bienvenida, Marta, gracias por compartir tus primeros inicios con las letras. Cuéntanos sobre tus lecturas y la edad  en la que comenzaste a escribir.

Comencé a escribir siendo muy pequeña, mi madre siempre ha tenido amor por el arte y nos lo ha transmitido, en vez de cuentos como a los otros niños de mi edad, me leía poesía y para mí se convirtió en una manera natural de expresarme.  

Mis lecturas han sido muchas y muy variadas, cada época de mi vida está marcada por autores muy distintos, últimamente leo poesía contemporánea.


Cómo surge tu proceso creativo, cuéntanos qué elementos, circunstancias o emociones te inspiran y si sigues algún método o ritual a la hora de escribir.

 Vivir es lo que me hace escribir, no sé hacerlo de otra manera. A veces me siento y escribo en el ordenador de una manera más premeditada, pero la mayoría de las veces es mucho más espontáneo, tengo un poema en la punta de los dedos y tiene que salir, en ese momento da igual donde esté, uso lo que tengo a mano ya sea el móvil o una servilleta de un bar. Escribir para mí es una necesidad, tanto como respirar.

 

Si tuvieses que resumirnos en pocas líneas tu vocación literaria, qué nos dirías que aporta la escritura en tu vida y, en última instancia, qué es lo que te lleva a escribir.

 Escribir es mi momento de introspección, de mirarme en el espejo. Siempre he escrito sobre lo que siento, sobre lo que observo, en definitiva sobre lo que vivo, es la manera que tengo de reflejar mi mundo. 

 

BIOGRAFÍA LITERARIA

Marta Pumarega Rubio, poeta madrileña nacida en el 76, autora del libro de poemas Antónimo de cobijo (Editorial Lulu) presentado por el poeta Jesús Urceloy y El cielo no es azul (Editorial Alfar). Ha participado también en la antología poética 54 Poetas que corrieron la Maratón de Chicago (Editorial ARS POETICA-2018) y en distintos eventos online como el "IV Festival de Poesía el Laboratorio de la Palabra" de la mano del poeta Fran Ignacio Mendoza y en “La Poesía nunca cierra” junto al poeta Agustín Córdoba García. También  ha colaborado con sus poemas en 142 Revista Cultural y en Registros Revista Cultural, también se han traducido alguno de sus poemas al francés para la plataforma literaria OUPOLI. Ganadora del concurso Para poner un poema a un cuadro, para la exposición antológica del pintor Juan Calderón Matador.


EL RETRATO

 Mi abuela es un retrato al final del pasillo.

Viste de luto

aunque nunca enviudó,

ni siquiera cuando

murió el padre de sus hijos.

 

Lleva el pelo recogido,

pero yo recuerdo que en las noches

de mi niñez,

ella soltaba su pelo

como una cascada plateada.

Como si el agua le llegara hasta la cintura

lo peinaba cien veces

y luego rezaba junto a la cama.

 

En el retrato mi abuela no llora,

pero yo recuerdo que

de sus pequeños ojos azules

caían lágrimas del mismo color.

Caían sobre su jersey,

sobre el café,

sobre el periódico,

sobre mis pequeñas manos.

 

Yo nunca supe por qué mi abuela lloraba.

 

De mi abuela apenas recuerdo nada;

solo su largo pelo,

solo sus pequeños ojos,

solo sus grandes lágrimas.



 LA SOMBRA

Mientras te esperaba,

he visto a mi amigo muerto

paseando por las calles

con sus manos de buscador de oro.

 

He visto a mi amigo muerto

como si nunca,

como si fuera,

como si él.

 

He recordado que en el entierro

su madre lo perdió todo,

la cabeza,

el aire,

los zapatos,

a su único hijo.

 

Con un grito

buscábamos todas las respuestas.

 

Nunca he vuelto a llorar tanto.

 

He mirado de nuevo,

y no había rastro,

sólo un hombre calle arriba,

una sombra,

un reflejo,

una mentira.




LA VIDA

 Hijo,

en esta fotografía

está el tacto de tu mano

en los semáforos,

el olor a mar

de los veranos en el norte,

tu abrazo infantil,

los domingos en el parque,

las palabras importantes,

tu sonrisa y la mía.

 

Quiero decir,

que en esta fotografía,

no sólo estamos los dos,

está toda tu infancia contenida,

todo el tiempo,

este amor.

 

Estamos nosotros,

caminando por la vida.


(Del libro 'El cielo no es azul')


DICIEMBRE

 

El señor del tiempo sentencia

que aquí, en mi país,

el invierno será más grave que en Estocolmo,

 

más certero,

más cruel,

con más puntería,

 

que hará tanto frío aquí donde no llega tu mirada,

ni la prolongación de tu abrazo después de necesitarlo tanto,

 

que a pesar de que el sol saldrá

apenas será un abrazo leve,

una mano sin un cuerpo que buscar bajo la ropa,

un triste beso en la frente.

 

El señor del tiempo sentencia

que el temporal no cesará sobre el mapa,

 

que será imposible

disolver diciembre en una sopa caliente,

resolverlo en una lluvia tras el cristal,

distraerlo en una cama para dos.

 

El señor del tiempo sentencia

que aquí, en mi país,

que aquí, en mi ciudad,

que aquí, en esta calle,

bajo este techo,

 

el invierno será mucho más grave que en Estocolmo,

más certero,

más cruel,

con más puntería.

 

 Antónimo de cobijo (Editorial Lulu)


El cielo no es azul
(pinchar aquí para entrar al enlace)



miércoles, 18 de enero de 2023

Patricia Iniesto de Miguel: 'La forma del viento' es un libro lleno de pájaros y océanos

 

Patricia Iniesto de Miguel

―Hola, Patricia. Ante todo, darte las gracias por tu tiempo y felicitarte por tu nuevo poemario La forma del viento ganador del Premio de Poesía Covibar-Ciudad de Rivas. Cuéntanos un poco sobre ti, tus primeras lecturas y tus inicios en la escritura.

Muchas gracias a ti por darme esta oportunidad. Los inicios de la escritura y la lectura suelen ir de la mano, al menos en mi caso. Al empezar a escribir quieres imitar aquello que lees. Por eso me recuerdo de niña redactando pequeños relatos, narraciones que eran para mí una especia de juego. La escritura como necesidad, como forma de entender la vida, llegó en la adolescencia, con la creación de mis primeros poemas.

―¿Eres una escritora de brújula o de mapa? Háblanos de tu proceso creativo, las cosas que te inspiran y los rituales que te acompañan al escribir (si no son secretos y tienes alguno).

La verdad es que no sigo ningún ritual a la hora de escribir porque mi proceso es completamente intuitivo. Solo necesito que surja la idea y esta puede aparecer gracias un recuerdo, a una emoción. El siguiente paso consiste en poner el poema por escrito, pero podría afirmar que son pasos prácticamente simultáneos. Obviamente después queda la tarea de pulir el poema, realizar cambios en algún término, en la disposición de los versos...

―¿Cómo nació tu poemario La forma del viento? ¿Los poemas corresponden todos a una misma época o fueron gestados a lo largo del tiempo?

Sí, la mayoría fueron compuestos en los meses previos a su publicación. Es curioso porque no sucedió así con mi anterior poemario, Cosmogonía de la luz y del invierno, que recoge poemas separados por varios años de diferencia. Con La forma del viento todo fue muy rápido. Quizá por ello, y esto es algo que cuento por primera vez en esta entrevista, decidí incluir como Epílogo de la obra un poema que compuse en mis primeros acercamientos al género, cuando la poesía era para mí poco más que un juego, hace ya más de veinte años. A pesar de la diferencia cronológica entre ese poema final y el resto, incluirlo me pareció una manera muy bella y coherente de cerrar mi obra, un homenaje a la persona que fui y que seguía estando a través de las anteriores páginas.

―¿A la hora de escribir poesía buscas la uniformidad en los versos o eres más bien anárquica?

Creo que hay una uniformidad bastante inconsciente, es decir, no busco la coherencia porque todos siguen un mismo eje temporal y vital y van a estar marcados por los mismos temas y obsesiones.

―¿Hay un tema conductor que subyace en todo el poemario o un conjunto de ellos?

El paso del tiempo, la experiencia y la memoria. A partir de esos elementos se construye todo el poemario. Como en el anterior, es un libro lleno de pájaros y océanos, pero ahora también de arena, tierra y huesos. En gran parte de ellos se observa también mi obsesión por el lenguaje, que se hace explícita en muchos de los poemas mediante términos como Oxímoron, morfema, sílabas...

―Cuáles son tus poetas de cabecera y tus influencias.

No tengo influencias reconocidas, ni lo que se suele llamar “poetas de cabecera”, es decir, no hay poetas a los que vuelvo una y otra vez, pero sí están aquellos a los que siempre nombro porque me he identificado con sus versos en algún momento de mi vida: Jaime Sabines, Alejandra Pizarnik, Vicente Huidobro, Cristina Peri Rossi...

―¿Cómo ves el tema de las editoriales? ¿Es difícil publicar poesía hoy en día? ¿Crees que se lee poco y son malos tiempos para la lírica?

Escucho con bastante frecuencia que se escribe mucha más poesía de la que se lee. Sé que muchos poetas encuentran bastantes dificultades para ver su obra publicada y quizá ese sea uno de los motivos, pero no el único. En mi caso he tenido la suerte de haber podido conseguirlo gracias a los premios logrados, así que estoy muy agradecida a esas editoriales que han confiado en mi obra. Por ese motivo quiero aprovechar la entrevista para animar a todo el mundo a que lea poesía, a que se acerquen a autores desconocidos y a que den también una oportunidad a las pequeñas editoriales que apuestan por ellos.

―¿Qué resaltarías del poemario La forma del viento? ¿Ha cumplido tus expectativas y sientes que has trasladado al papel la expresión en su justa medida o al terminar un poemario siempre queda la sensación de dejarse algo en el tintero?

Pienso que un poemario no termina cuando cierras la última página. Al tratarse de un género tan marcado por la subjetividad de su autor siempre tienes la sensación de haber puesto fin a algo que no ha acabado. Y por eso siempre surge la necesidad de crear un nuevo poemario.

      Patricia Iniesto de Miguel es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y máster en El Mundo Clásico y su Proyección en la Cultura Occidental por la UNED. Actualmente ejerce como profesora de Lengua Castellana y Literatura en un Instituto de Enseñanza Secundaria de Madrid. Ha publicado en varias revistas literarias y ha obtenido premios poéticos como el Ciudad de Getafe o el Voces Nuevas de Ediciones Torremozas. Algunos de sus microrrelatos han sido recogidos en diversas antologías y ha participado en el programa radiofónico El sillón de terciopelo verde, donde varios de sus textos han resultado seleccionados entre los finalistas y ganadores de su concurso literario. En 2021 publicó el poemario Cosmogonía de la luz y del invierno, galardonado con el XIII Premio Internacional La Nunca de Ediciones Oblicuas. La forma del viento (Premio Internacional Covibar-Ciudad de Rivas, 2022), publicado por Ediciones Vitruvio, es su segundo poemario.

 

 


 'La forma del viento' (hacer clic en el título)

viernes, 13 de enero de 2023

Alejandra Kamiya: Escribo para dejar de escribir algún día

 

Alejandra Kamiya



Nos acompaña en el blog la escritora y tallerista argentina Alejandra Kamiya, cuya escritura tiene una gran profundidad y calado lírico. Alejandra nos resume en pocas palabras como fueron sus encuentros con los libros y sus comienzos literarios.


1. Bienvenida a este espacio, Alejandra, y gracias por compartir con nosotros recuerdos de tus inicios con las letras. Cuéntanos sobre tus  lecturas y a qué edad comenzaste a escribir.

Desde muy pequeña la lectura fue una forma de compañía, un refugio. Y no concibo la escritura sino como el otro lado de la lectura. No tengo recuerdos de no haber leído o escrito. 

Hubo, sí, un momento en el que la escritura se volvió algo público. Me presenté de un modo un poco inconsciente a un concurso y lo gané. Quienes ganaron el segundo y tercer premio en el mismo concurso se dedicaban a escribir, y eso me dio la pauta de que podía darle otro lugar a la escritura en mi vida. Busqué ayuda, encontré grandes maestros que me abrieron las puertas y todo ocurrió de manera muy natural.


En cuanto a lecturas que me hayan marcado, no creo que lo hayan hecho tanto como escritora sino como persona. Quiero decir esas lecturas cambiaron mi vida y tal vez después, mi escritura. Puedo mencionar a autores como Niimi Nankichi, Clarice Lispector, Fernando Pessoa, y últimamente Annie Ernaux, a quien no conocía y estoy descubriendo fascinada a partir de que le otorgaran el Premio Nobel.


2. Cómo surge tu proceso creativo, qué elementos, circunstancias o emociones te inspiran y si tienes algún método o ritual.

Lo que algunos llaman inspiración o estímulos para escribir no es un problema: me siento bombardeada por ellos todos los días. El tema es el trabajo posterior, el tiempo que requiere esa especie de contemplación previa al primer borrador. Las condiciones necesarias para ello van casi a contramano de la vida cotidiana. Darle vueltas en la cabeza a temas que no le importan a nadie más que a mí y sin un objetivo práctico puede parecer, por momentos, delirante. No tengo rituales para sentarme a escribir ese primer borrador. Lo que sigue es corregir y volver a corregir una y otra vez. Mi maestro decía que corregir es corregirse, por lo que siento que es un proceso que no tiene fin.

 

3. Qué crees que te aporta escribir y en qué aspectos te enriquece.

Cuando escribo siento que algo se aquieta en mí. Y esto ocurre en las capas más profundas de quien soy. Como una especie de saciedad pero efímera, porque siempre finalmente compruebo que he fracasado, que no he dicho lo que quería decir.

Me enriquece leer porque me enriquece la escritura de otros. Hay dos formas de encuentro: una se da cuando leo y la otra cuando soy leída.

En cuánto al tema de escribir, si lo pienso, creo que en realidad escribo para dejar de escribir algún día.



Tren interminable 

Mi padre dice que subió por la ventanilla. Lo imagino, delgado como ahora, nadando horizontal sobre un bosque de gente vertical. Llegó al centro del vagón. Dice que sólo por casualidad quedó junto al hombre. Un coreano. Lo imita, se para firme y llora. Mi padre no, el hombre de Corea. Tiene la cara arrugada de furia. Ustedes, japoneses, dice mi padre. Qué hicieron con mi hijo, qué hicieron con mi hija, con mi mujer. ¿Dónde están ahora? La boca de mi padre está abierta como la de una máscara trágica. Ustedes, japoneses, habría que castrarlos. Deberíamos llevar a sus mujeres y hacer con ellas lo que ustedes hicieron con la mía. Dónde está mi hija, grita. Dónde mi hijo. Mi mujer. Dónde. Mi padre cuenta una y otra vez esta historia a lo largo de los años. Imita a los japoneses que iban en el tren, impávidos. A veces el coreano grita. El grito sale de la boca de mi padre, otras veces mi padre hace correr por sus mejillas, hacia abajo, ocho dedos, los cuatro de cada mano menos los pulgares. La cara borrada por el llanto. Yo apenas conozco esa parte de la historia. Mi padre se inclina cuando dice que el Emperador pidió perdón. Pero cada tres o cuatro o cinco años, en una reunión de amigos o de trabajo o en una comida casual, en medio del silencio o de la charla, el coreano vuelve a mi padre que sube al tren por la ventanilla y llega al centro del vagón, donde el coreano, incansable, vuelve a gritar.


BIOGRAFÍA LITERARIA

Alejandra Kamiya (1966, Buenos Aires, Argentina)

Ha recibido entre otros los premios:

 Universidad Católica Argentina-SUTERH, Feria del Libro de Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes. 50º Aniversario, Max Aub (España), Metrovías, Premio Fundación Victoria Ocampo / Fundación Banco Ciudad, Horacio Quiroga (Uruguay), Unicaja (España). 

Ha participado de las antologías:

 Por favor sea breve (Editorial Páginas de Espuma, España), Los que vienen y los que se van (Editorial Fundación El libro, Buenos Aires ), Bailarinas (Centro cultural de la cooperación, Buenos Aires) entre otras.

Publicaciones:

 Los restos del secreto (Editorial Olmo, Buenos Aires) libro ganador de los premios Victoria Ocampo en Argentina y Horacio Quiroga en Uruguay.

 Los árboles caídos también son el bosque (Ed. Bajo la luna).

 El sol mueve la sombra de las cosas quietas (Ed. Bajo la luna).

Su próximo libro, 'La paciencia del agua sobre cada piedra', está pronto a salir por la editorial Eterna Cadencia.

Ha colaborado con el diario National Geographic y la revista de crítica literaria Otra parte.

Dicta talleres literarios en Buenos Aires.

 

 

miércoles, 30 de noviembre de 2022

'La resurrección de Jandra Sweet' hablamos con Mercedes Marín sobre su nueva novela


Mercedes Marín del Valle

En el blog de Nosotras, tenemos la primicia de entrevistar esta semana a Mercedes Marín del Valle, autora de La resurrección de Jandra Sweet, que nos habla de cómo se gestó esta nueva novela, que es ya la segunda de la autora.

―Hola Mercedes. Ante todo, queremos agradecerte tu presencia en el blog y felicitarte por la publicación de tu segunda novela ‘La resurrección de Jandra Sweet’. Tengo entendido que te iniciaste en el campo de las letras escribiendo cuento y microrrelato. Háblanos brevemente de tu recorrido literario hasta llegar al género de la novela. 

―Hola. Gracias por hacerme un hueco en tu blog. Te contaré que empecé, como bien dices, escribiendo cuentos pensando en mis hijos: El rayo de Aurora, Dansilo y Multicolor, Cuestión de fe y algunos otros marcaron un antes y un después en mi vida porque ya nunca dejé de escribir. En ese momento no pensé en escribir microrrelato. Fue en 2013 cuando encontré la página, Esta noche te cuento y me animé a entrar en ese mundo. Me gustó mucho la experiencia y he estado escribiendo en ella hasta hace muy poco tiempo. Un día, allá por 2009 se empezó a gestar una idea en mi pensamiento, era hora de escribir una novela, así fue como empecé en este género, pero tardó un poco en materializarse porque hasta 2018 no vio la luz mi primera novela, El año de las decepciones, luego, en 2021 terminé de conformar a Jandra Sweet.

―¿Cómo surge la idea de este segundo libro y cómo llega a concretarse en una historia tan larga? Acércanos un poco al germen de esta historia sin hacer spoiler, claro. 

―Que sería una historia larga lo tenía en mente desde el principio. Una historia de vida, la de Sheldom, la de Fátima... Cuando estaba terminando de escribir El año de las decepciones, un día, nunca sé exactamente por qué, pero así ocurre, nació el título para esta segunda novela. Mi objetivo con este título se centró en resucitar a una mujer, a una chica ¿pero cómo? A nivel emocional, claro. No podía ser de otra manera. Elegí Argelia por el vínculo afectivo que tengo con una familia argelina, así que investigué sobre la historia de  ese país y elegí un hecho histórico. A partir de ahí todo fue rodando solo. Como siempre digo, por exigencias del guión surgieron los paisajes y los personajes. 

―¿Qué elementos comunes con tu anterior novela resaltarías en esta?

―Son comunes dos personajes que a veces viven la historia como espectadores y otras se sumergen tanto en ella que acaban calados hasta los huesos. Estos personajes son Paula y su pareja, Leonardo. Paula conduce las historias, nos la va presentando, a veces la cuenta ella y otras veces le cede la palabra al propio personaje.

 ―En 'La resurrección de Jandra Sweet' utilizas un juego metaliterario aludiendo a la figura de la escritora, Paula, que intenta seguir el rastro de Jandra y de los distintos personajes, lo cual es, a mi juicio un gran acierto. Sabemos que actualmente estás trabajando en una tercera novela, ¿También aquí, al igual que en las dos anteriores, continúa teniendo presencia la figura de Paula, como escritora ficticia o, más bien, como un alter ego de ti misma?

 ―Efectivamente, Manoli. En esta nueva novela que estoy preparando también Paula y Leonardo hacen su aparición. Una Paula más joven se cuela en la historia principal y nos deja algunos detalles de sus vivencias. 

―Te calificas a ti misma como una escritora emocional, que no romántica, porque te gusta profundizar en las emociones y los conflictos que estas provocan. ¿En La resurrección de Jandra Sweet adviertes alguna evolución frente a tu anterior novela o dirías que sigue la misma línea? 

―He seguido la misma línea, pero en esta novela, la de Jandra, al ser una historia de vida me ha permitido acercarme más a cada personaje y como resultado, el lector también ha podido conocerlos de cerca. Eso crea un vínculo afectivo potente. En mi anterior novela, 'El año de las decepciones', toda la historia transcurre en aproximadamente un año, por lo que, aunque empaticemos con ellos no da tiempo a quererlos tanto.

 ―De entre las reseñas y comentarios positivos hacia esta novela ¿Cuál de ellas escogerías que crees que capta más la esencia del libro?

 ―No sé si capta o no la esencia del libro lo que voy a decir, pero es lo que más me ha gustado escuchar: “Cuando llegaba a casa, cansado del trabajo, con la cabeza llena de preocupaciones, coger esta novela me hacia recorrer las calles de los lugares que describe Mercedes en su novela. Durante el tiempo que la estaba leyendo no había nada en mi mente que no fuera la historia que contaba”

 ―Algo que quisieras decir sobre 'La resurrección de Jandra Sweet' y algo que puedas decirnos sobre tu próxima novela. 

―Sobre 'La resurrección de Jandra Sweet', solo quiero decir que hay que leerla para resucitar una vez más a Jandra. Sobre la nueva novela os puedo adelantar que se viaja también, pero los trayectos son más cortos. Decir además que disfruto mucho escribiendo y que pongo mi corazón en cada uno de mis personajes para que puedan llegar al lector del mismo modo que yo los siento, con sus emociones a flor de piel, con sus luces y sus sombras.


        La resurrección de Jandra Sweet 

Más sobre la autora:

Blog personal

lunes, 14 de noviembre de 2022

Sara Coca: Gracias a la escritura me siento más ubicada en la desazón de este mundo

 

Sara Coca


Nos visita  esta semana en el blog  la escritora sevillana Sara Coca con la que hablamos sobre este vicio de escribir. La autora nos cuenta como fueron sus inicios con los libros y a qué edad comenzó a fabular historias sobre el papel.

1.       Háblanos acerca de tus inicios en la literatura, Sara.

Desde que aprendí a leer, los libros han sido mis compañeros de viaje por la vida. Me encandila leer cuentos. De pequeña le pedía a mi hermana que me contara historias antes de dormir y poco a poco aprendí a nadar entre letras y a bucear en el océano de la ficción. Me ilusiona descubrir diferentes mundos y enrolarme en el velero de la imaginación para surcar otras vidas. Recuerdo que mis primeras lecturas fueron cuentos tradicionales, tebeos y las aventuras de los cinco, hasta que fui surcando otros mares para conocer a Agatha Christie, a Tagore… De hecho, sigo navegando entre libros desde entonces.

En cuanto a cuándo comencé a escribir, recuerdo que ya de niña escribí algún cuento breve, pero fue a los catorce años cuando me decidí con algo más extenso. Escribí “Recuerdos al amanecer”, mi primera novela. Después continué con la poesía y más tarde me decanté por el cuento breve hasta que arribé al mundo del microrrelato y en ese puerto aún resido. El texto breve me sigue fascinando, como si tras esa conexión entre intensidad narrativa y habilidad estilística también escuchase cantos de sirenas.

2.      Cómo surge tu proceso creativo: 

Muchas de mis ideas surgen del mundo onírico. Creo que los sueños, como afirmaban los surrealistas, son importantes fuentes de inspiración. También me atraen las imágenes, la música y el arte en general. Pienso que las distintas facetas artísticas pueden complementarse y sumar así nuevos contenidos a las obras expresivas. A la hora de escribir tan solo necesito cortinas de silencio que me aíslen del mundanal ruido por unos instantes. Fabricarme una isla desierta para contemplar mundos posibles e imposibles. 

3.      Dinos por qué crees que escribes y qué te aporta la escritura:

     Escribo fundamentalmente microrrelato. Me fascina la capacidad del micro para expresar tanto de forma tan breve. Me resulta todo un reto, un juego, como el juego de la vida. Creo que gracias a la escritura me siento más ubicada en la desazón de este mundo tan real que nos asusta.

 

Tres Microrrelatos de Sara Coca

 

Cobro revertido

Solo dos minutos más. Eso era lo que le pedía al futuro. Dos minutos de presente que no se desvanecieran en el tiempo. Un instante para escuchar su voz por última vez antes de que se lo tragara la arena del pasado.

No me olvides, le susurró ella al borde del precipicio del último segundo. Pero el tiempo es ilógico y todo pasa, gira, vuelve a suceder y se olvida. Por eso él permanece aún enrejado en esos dos minutos inmortales, al otro lado de un teléfono mudo. 

Afuera la vida gira.


Comprensión

A mi madre le gusta veranear en casas encantadas. Mientras peor fama tengan, mejor lo pasa. Disfruta como nadie cuando rebusca en los áticos vestigios de espectros. Recoloca sillones y se entretiene cambiando las cosas de sitio o tocando el piano para amenizar las tardes.

Nosotros la dejamos hacer a su antojo. El resto del año debe sentirse muy sola entre tantos vivos.

 

Deshonra

Nada más jubilarse decidió ser otra. Renacer como una vieja nueva o una niña vieja. Por eso se deshizo de cuanto le recordaba a su vida anterior sin remordimientos. Todos sus cachivaches ardieron una noche de San Juan. Ese fue su último conjuro, del que nadie habla. Tampoco nosotras lo contamos, aunque la vean levitar por error en cualquier parte y acaricie el lomo a las escobas. Sería tirar piedras contra el propio tejado. Y nuestra mala fama lo es todo.

 

Biografía:

 Sevilla, España. Periodista, gestora cultural y postgraduada en Escritura Creativa. Ha publicado los libros: Puentes, Micromundos, A qué sabe lo que somos, No quieras saber tanto y Desubicados. Microficciones Audiovisuales. Participa en numerosas antologías de microrrelatos, entre ellas Resonancias, Brevirus, Historias mínimas, Brevestiario, Microfantabulosas y Minimundos. Ha publicado en revistas como Conexión NorteSur, Microtextualidades y Relieves. Asimismo, ha obtenido diversas menciones y premios, entre ellos el I Premio Internacional de Microrrelato de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria y el Proyecto MiRed 2020. Forma parte de la Red de Escritoras de Microficción (REM), Somos Mar y del Colectivo Internacional Minificcionistas Pandémicos.

 

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Desubicados por Sara Coca (Pinchar aquí)