viernes, 11 de septiembre de 2020

Gladys Alonso: Escribir es alimentar el espíritu



Gladys Alonso

  Hoy recibimos en el blog a Gladys Elizabeth Alonso, escritora argentina, que amablemente ha accedido a hablarnos sobre su vocación temprana y respondido a nuestra pregunta de Qué significa escribir para ti.

Soy Argentina, de Mendoza, Chacras de Coria, dónde vivo actualmente. Residí y trabajé muchos años en Río Negro, al sur de mi país, en la Patagonia, donde formé mi familia y nacieron mis tres hijos. Ejercí la docencia durante veinticinco años.

Mis padres alimentaron mi gusto por la lectura desde niña.  Desde entonces también son mis primeros pasos en la escritura que se continuaron en la adolescencia con más trabajo e interés. No me abandona el deseo de incentivar la creatividad y la imaginación por medio de las palabras, en poemas, microrrelatos, cuentos.

Cuando dejé la docencia, intensifiqué mi actividad literaria y mis producciones. Continuo en talleres literarios y grupos de lectura .He participado en varias antologías poéticas, en el libro “El tiempo y la vida” y en la revista “Valencia escribe”, en diversas publicaciones de la biblioteca de mi ciudad, Luján de Cuyo.

Varios premios y menciones han gratificado mi quehacer literario. En el año 2012 publiqué mi libro de poemas “Donde mora el sol” por editorial Ruedamares.

Mi proceso literario nace de las lecturas y de la observación de la naturaleza. De los hechos cotidianos, imágenes, recuerdos, sentimientos, emociones. Para mí escribir es internarse en otro mundo y lo disfruto. Es la artesanía del lenguaje que involucra el yo íntimo y la realidad. Exige trabajo y paciencia, un desafío.

En el microrrelato, en la poesía, como en los haikus, me atrae  la búsqueda del lenguaje para decir mucho en la brevedad. Ese poder de la síntesis.

¿Qué supone escribir para mí? Escribir es alimentar el espíritu, una forma de trascender.

 

                                                             RAYUELA

La rayuela era su juego preferido, más aún ese día en que pudo llegar al cielo.

Había saltado con precisión. Casi siempre perdía en los primeros pasos y se quedaba mirando a sus contrincantes con envidia.

Pero ese día, asentó sus dos pies con firmeza en el cielo, sonrió con alegría y nunca más volvió.

  CONJURO INFANTIL

No podía echarle la culpa. ¿Cuántas veces lo había pedido? En las rondas escolares, cantando con sus amigas, en la casa de su abuela, en la plaza.

 Cientos de veces, durante muchos años.

Ahora ante la realidad, reconocía que lo que había pedido  se cumplió, pero no era justo adjudicarle su fracaso matrimonial al arroz con leche.

                                                      POR AMOR AL ARTE

 Estuvo un año haciendo un curso de pintura. Estudió la obra de Van Gogh. Se relacionó con curadores y casas de remate. Visitó innumerables museos, sobre todo la National Gallery . Se hizo amigo de los guardias y supo cada uno de sus recorridos. Esa noche preparó los guantes, las herramientas y la linterna. Todo listo.

  Nunca supo que Los Girasoles podían ser plantas carnívoras.

OTRA VEZ

Una y otra vez se miró al espejo. Con un solo ojo vio la mitad de su cara hinchada. Hielo, debía ponerse hielo. No pudo levantar el brazo. El brazo que sabía de abrazos. Wue le acomodaba el cuello de la camisa. Que le acariciaba la barba. El que lo sujetaba contra su epcho en la cama. Ahora estaba inmóvil, caía sin fuerzas.

Otra vez el hielo helaba sus lágrimas. Se acomodó como pudo el abrigo.Un pañuelo en la cabeza, los anteojos ahumados, su cartera y salió. Una, cinco, veinte veces. No habría otra vez.

                                                    

      VATICINIO

Anochecido duelo de los sueños

que huyen de las sombras.

Diezmadas las tinieblas,

con esa luz inquieta

que escribe el horizonte,

el alba se descubre

en luminosas auras.

 

Allí, donde mora el sol,

sapiencia de la vida,

donde el gozo tiene rumor de alas,

donde ríe la lluvia

y prende en los silencios alegría,

la inocencia es piel de remembranzas.

Mora el sol

y vaticina los tiempos del asombro.

Gladys Alonso

(Del libro Donde mora el sol)

 

Gladys Alonso

1 comentario:

  1. Enhorabuena Gladys. En Valencia sabes que te queremos y admiramos de un modo especial.Besos.

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