jueves, 23 de abril de 2020

Cuento para dormir

(Cuento incluido en el libro"Hola, te quiero, ya no, adiós", Amargord Ediciones, 2017)


 «Érase una vez un príncipe que se sentía muy solo. Un día, una princesa se cruzó en su camino. El príncipe quedó desesperadamente prendado de aquella deslumbrante beldad y puso manos a la obra para colmarla de atenciones y agasajos, se aplicó en hacerla feliz y en que olvidase toda preocupación. La princesa, al advertir con cuánto ardor se entregaba aquel príncipe, le correspondió quedándose a su lado para siempre. Y fueron felices y comieron perdices».
 Hay noches en que, sin saber por qué, a Esteban se le agarra un nudo en el estómago y la cabeza le da vueltas en un torbellino caótico y febril. Entonces cierra los ojos con fuerza hasta que le duelen los párpados y se deja mecer, arropándose en su fabulación, hasta que la angustia se serena y puede sumergirse en un sueño seguro, agarrado a la mano de Alicia que duerme plácidamente a su lado.

Ana grandal

"LOVE" escultura de Alexander Milov

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